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firma_maranon Humanista y médico

 

 

 

 

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Biografía de Gregorio Marañón y Bertrán de Lis.

Su padre, Manuel Marañón y Gómez Acebo, oriundo de Santander, fue abogado en el Madrid de La Restauración, consejero del Banco de España, diputado por Madrid y miembro de la Real Academia de Jurisprudencia. Su madre, gaditana de origen cántabro, falleció cuando Gregorio, cuarto de siete hermanos, contaba tan sólo tres años de edad.

Marañón nace en un medio cultural elevado, relacionándose muy pronto con los amigos de su padre, entre ellos José Mª de Pereda, Marcelino Menéndez Pelayo y Benito Pérez Galdós.

est_frankEn Frankfurt, 1910. Col. particular.
Desde muy pronto sintió predilección por la medicina e inicia sus estudios, en 1902, en la Facultad de San Carlos. Tuvo entre sus maestros a Santiago Ramón y Cajal, futuro Premio Nobel.
Obtiene, en 1910, el Premio Extraordinario de Licenciatura y, gracias a  una beca del Ministerio de Instrucción Pública, se traslada a Frankfurt donde amplía sus estudios con el gran médico Ehrlich.

bodaEl día de su boda. Arch. Fundación Gregorio Marañón.En 1911 se casa con Dolores Moya, hija de Miguel Moya Ojanguren, director de El Liberal, presidente de la Sociedad Editorial de España en 1906, fundador y primer presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, y senador y maranon_familiaCon su esposa, Dolores Moya, y sus cuatro hijos en el Cigarral de Menores, 1922.académico de La Real Academia de Jurisprudencia.
El matrimonio tendrá cuatro hijos.

El azar en forma de epidemia, la famosa 'gripe española' que asoló el continente a finales de la primera guerra mundial (1918) le deparó su primera ocasión de lucir sus saberes al ser nombrado miembro de una comisión internacional dedicada a estudiar el origen y posible tratamiento de la mortal pandemia. De vuelta a España su fama creció tanto como investigador en campos, por entonces poco conocidos, como el sistema glandular o la enfermedad de la diabetes, como excelente diagnosticador en consulta y como organización de servicios médicos.

Coinciden en él los rasgos que mejor identifican el espíritu de la Generación del 14: preocupación por la ciencia como factor de modernidad, sentido humanista de la cultura y dedicación a la vida pública como servicio a la nación española desde ideales liberales y democráticos. Acaso se pueda decir que es en Marañón donde estos tres vértices que determinan el triángulo de la alta cultura española en el primer tercio del siglo XX, ciencia, artes y política, resulta más equilibrado, en comparación con otros compañeros de generación más inclinados hacia un aspecto (la política, en el caso de Azaña), u otros (la literatura pura en el caso de Juan Ramón Jiménez o Gómez de la Serna).

pasando_visitaPasando visita a los enfermos. Años 30. Foto Cortés (det.). Arch. Fundación Gregorio MarañónEs importante destacar desde el principio la dimensión social y asistencial que Marañón quiso dar a su trabajo como médico, lo que le llevó, además de su prioritaria tarea de organizar servicios médicos, a publicar obras de divulgación orientadas al gran público. Es aquí donde se encuentran por primera vez sus dos vocaciones, la científica y la humanista. Ejemplo de ello son sus trabajos publicados como Tres ensayos sobre la vida sexual, sobre los patrones sociales de conducta en ese delicado orden de las relaciones íntimas partiendo de sus descubrimientos científicos, no siempre bien valorados por una sociedad en donde la moral sexual de la Iglesia católica era preponderante.

ingres_acad_medic1Ingreso en la Academia de Medicina, 1922. Foto: Cortés. Arch. General de la Administración, Alcalá de Henares.
A la edad de 33 años, y ya con diez de investigaciones y publicaciones médicas a la espalda, es elegido miembro de la Real Academia Nacional de Medicina.

Había alcanzado un reconocimiento profesional que le acompañará hasta su muerte, reforzado poco después por el famoso viaje a las Hurdes que organizó para llamar la atención de la opinión pública española sobre el atraso y la miseria en que vivía aquella región.
visita_hurdesEl rey Alfonso XIII a caballo seguido por Marañón, llegando a Las Hurdes, 1922.


El éxito fue total al asistir Alfonso XIII a la excursión y presidir el patronato que se creó después para mejorar las condiciones de vida, especialmente las alimenticias y las sanitarias.
Sin embargo la conciencia política de Marañón no le hacía complaciente ni con el rey ni con el sistema de alternancia de partidos que cada vez dejaba ver más claramente su agotamiento como fórmula de gobierno, incapaz de detener la guerra de Marruecos o de encauzar el creciente malestar social de los obreros.

Encarcelado durante la Dictadura de Primo de Rivera.Encarcelado durante la Dictadura de Primo de Rivera, 1926.El momento en que Marañón se hace más visible, políticamente hablando, es cuando toma partido contra la dictadura de Primo de Rivera asumiendo un destacado papel como dirigente del Ateneo de Madrid, reducto de oposición al dictador. Tan destacado papel le supondrá ser acusado, sin fundamento alguno, de tomar parte en una conspiración -que se conoció popularmente como la sanjuanada para derrocar al gobierno.
Marañón estuvo en la cárcel Modelo de Madrid un mes, entre el 23 de junio y el 23 de julio y fue condenado a pagar una multa de 100.000 pesetas, cantidad exorbitante para la época.
Al margen de su prestigio en el campo de su actividad profesional, sus publicaciones le habían puesto en contacto con los intelectuales y artistas más destacados de su tiempo.

En los 20 se sintió más cerca de Unamuno que de Ortega, que tardará más en reaccionar contra la dictadura. Muy pronto entabló estrecha relación con el novelista Ramón Pérez de Ayala y con Ignacio Zuloaga, cuya amistad atraviesa como un hilo rojo, la vida de ambos. Testimonio de ello son los múltiples retratos -y la excelente factura de los mismos-- que el pintor ejecutó del médico y el lugar que le reserva, junto a Ortega, en el cuadro autobiográfico "Mis amigos".

1931 fue también para Marañón un año decisivo en la vida de Marañón. La caída de la monarquía, que se hacía sentir desde la renuncia de dictador Primo de Rivera, fue el momento elegido por muchos intelectuales para escenificar su ruptura con un régimen que desaprovechó todas las ocasiones para acompañar la modernización que había experimentado el país en las décadas anteriores. Marañón, Pérez de Ayala y Ortega y Gasset formaron la Agrupación al Servicio de la República, con la exclusiva finalidad de coadyuvar a la llegada de la institución republicana. Su presentación en sociedad fue en Segovia, de la mano de Antonio Machado. Los tres amigos obtuvieron actas de diputados en las elecciones a Cortes Constituyentes celebradas en junio de 1931. Pero ya en agosto de 1932 la Agrupación se disuelve a la vista de los derroteros de creciente radicalización que toma la república, incompatibles con el liberalismo que predomina en la ideología política de Marañón, en lo que coincidían sus dos íntimos amigos.

Los años que median entre su retirada de la política y el estallido de la guerra civil fueron de creciente preocupación y de intentar neutralizar con sus artículos y ensayos el creciente radicalismo que se respiraba tanto a la izquierda como a la derecha del espectro político. Los trabajos de historiador le fueron ocupando más tiempo. En 1933 publicó Raíz y decoro de España. Poco antes, en 1930, había iniciado la serie de sus investigaciones biográficas que tanta fama le iba a proporcionar en el futuro. Después de los ensayos sobre Enrique IV de Castilla y Feijoo, llegó una de sus obras más apreciadas, la biografía dedicada al Conde-Duque de Olivares. En 1934 entraba en la Real Academia de la Lengua.

Pero el destino de España estaba escrito, por decirlo así, en la tonalidad negra de una guerra civil. Marañón se mantuvo en Madrid algunos meses después del golpe militar del 18 de julio pero el ambiente hostil a todo lo que no fuera radical y revolucionario lo convertían en sospechoso.
Se establece en París, donde goza de una excelente reputación, que le permitirá vivir de su consulta con cierto desahogo. París estaba lleno de amigos y colegas que se habían visto obligados a tomar el camino del exilio: Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Azorín y Baroja, los doctores Lafora y Téofilo Hernando, Cambó, etc. La llegada de los alemanes a la ciudad del Sena y la esperanza de que su liberalismo ético fuese compatible con el régimen de Franco - aún no estaba clara la trayectoria que habría de seguir en el futuro - le decidieron a volver a España en el otoño de 1942.
Las dos décadas escasas que le quedaban de vida las ocupó en la medicina y la historia, sus dos grandes vocaciones. Aunque no pudo mantenerse al margen del régimen y recuperó su cátedra y trabajó en otras instituciones, lo hizo en la intención de servir a sus conciudadanos. Por lo demás siguió manteniendo la amistad y las relaciones con amigos del bando republicano en el exilio como el socialista Indalecio Prieto.

muerte_vanguardiaMurió en Madrid un 27 de marzo de 1960. Su sepelio fue un acontecimiento histórico.

 

entierro2Multitud ante su domicilio en el Paseo de la Castellana. Foto: Santos Yubero. (Det.)

 

 

 

 

 

 

Gregorio Marañón

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