Web modernismo 98 y 14

logo_zuloaga
E-mail

 

 

1firma_fombona El revolucionario que escribía

 


1rufino_blanco2Caracas, Venezuela, 1874 - Buenos Aires, Argentina

Rufino Blanco-Fombona nació en Caracas, el 17 de junio de 1874, en el seno de una ilustre familia venezolana de ascendencia española. Hijo de Isabel Fombona Palacio y Rufino Blanco Toro, rico hacendado de ideología liberal.
La familia paterna llevaba siglos establecida en el país -descendía del conquistador Pedro Blanco, establecido en Venezuela hacia mediados del siglo XVI-. La estirpe de los Blanco había aportado a Venezuela numerosos dirigentes políticos y militares. El abuelo, Rufino Blanco Rada, pariente del famoso patriota venezolano el marqués del Toro y del escritor Eduardo Blanco, habia sido uno de los fundadores del Partido Liberal de Venezuela. Por línea materna, Rufino era nieto de Evaristo Fombona, uno de los fundadores de la Academia Venezolana de la Lengua. Resulta por tanto natural que, desde muy joven, Rufino se interesara por la política y por las letras.

Cursó la educación básica en colegios religiosos de Caracas, lo que no impidió que se declarara ateo y anticlerical desde joven.

Era muy corpulento y desarrolló una personalidad valiente e intrépida, que le movió a vivir peligrosamente desde su juventud.

En 1889, comenzó estudios de Derecho y Filosofía en la Universidad Central de Caracas. Un año más tarde, su padre apoyó una revolución contra el Gobierno, en la que él también participa.  Al año siguiente el joven dejaría sus estudios universitarios con el fin de ingresar en la Academia Militar. Una vez más, no finalizaría sus estudios, ya que, en 1892, participa en la Revolución Legalista. En la propia Academia Militar se estrenó como orador revolucionario, marchando como ayudante de campo del general Antonio Fernández, que lideraba las tropas "anticontinuistas". El triunfo de este movimiento motivó que Blanco-Fombona fuera nombrado funcionario del Congreso.

Durante ese mismo año, con pocos meses de diferencia, fallecen sus padres. A los veinte años, comienza un periplo de breves estancias en distintos lugares de Norteamérica y Europa. El plan consistía en estudiar y financiarse la estancia con cargos diplomáticos. Lo cierto es que no llegó a completar estudios reglados.

En 1893, su tío, el escritor Eduardo Blanco, le consiguió un puesto de cónsul representando a la República del Perú en Filadelfia (Estados Unidos), donde permaneció aproximadamente tres años. En esta etapa comienza a escribir sus primeros poemas que publicará en periódicos de Caracas. Es encarcelado, tras protagonizar una pelea, por lo que pierde su puesto.

Finalmente, tras una breve estancia en su país, en 1896 marcha a Holanda y comienza a escribir panfletos, sobre cuestiones internacionales, en los que critica acerbamente el colonialismo y su mantenimiento gracias a la influencia de la prensa.

Hacia 1898, el escritor vuelve a Venezuela y se involucra en la lucha contra el presidente Andrade, por lo que sufrirá varios intentos de asesinato. Hubo de exiliarse pero pronto regresará, con la caída del Gobierno, y obtendrá un puesto en el Gobierno de una provincia desde donde mantendrá su habitual posición crítica, en esta ocasión, hacia el nuevo Gobierno, hasta que se da la orden de apresarlo y en el intento el jefe militar resulta muerto a tiros por el propio Blanco-Fombona.

El escritor es indultado y además recibe del Gobierno el consulado en Ámsterdam, donde permanecerá hasta 1904. Antes de partir, publica su primer libro en prosa: Cuentos de poeta.

Durante los siguientes cuatro años, viaja, desde Holanda, a Francia, Italia y España y entabla  amistad con Rubén Darío, Enrique Gómez Carrillo, Manuel Machado y Rafael Cansinos-Assens. Conocerá también a Azorín, Unamuno, Ramiro de Maeztu, Juan Ramón Jiménez y Ramón Pérez de Ayala.

En 1904 regresa a Venezuela y acepta la gobernación de la remota provincia de Amazonas. En el viaje de ida ya provoca sangrientos incidentes, que continúan con el enfrentamiento con un cacique local, lo que motiva que sea trasladado a la cárcel. En prisión escribirá su novela más conocida El hombre de hierro.

A la salida de la cárcel transcurre una época relativamente tranquila que finaliza con su regreso a Holanda, en 1907, en donde retoma su labor como polemista anti-imperialista y crítico cultural. Regresa a Venezuela en donde, ante su actitud con las autoridades, provoca que el nuevo Presidente, el dictador Gómez, le trataede enviar de nuevo a Holanda para quitárselo de en medio, pero él permanecerá en su país, involucrándose de nuevo en política. Acabará, una vez más, en prisión y será finalmente desterrado, en 1910.

Blanco-Fombona se establece en París, desde donde pasaría a San Sebastián y luego a Madrid al comienzo de la Primera Guerra Mundial.

Desde Europa, desarrolló una intensa actividad como polemista, criticando ferozmente la dictadura de su país, así como a bastantes escritores consagrados. Opinaba de casi todo y, con frecuencia a menudo sin el debido análisis y argumentación. Un estilo que - sin embargo - gozó de éxito en su país y en otros de hispanoamérica, donde su reputación de hombre de aventuras y muy belicoso, le daban una aureola que propiciaba su éxito de ventas.

Desde hacía muchos años Rufino estaba comprometido con una pariente lejana residente en Venezuela, llamada Carmen Casanova, pero las continuas vicisitudes de su azarosa vida fueron retrasando el enlace. En París Blanco-Fombona realizó numerosas conquistas sentimentales, hasta conocer a la española Margarita Millet Duval, con quien tuvo en 1914 un hijo, que se llamó también Rufino. En 1916 nació su segundo hijo con la Millet: Hugo. Pocos meses después de éste nacimiento llega a Madrid desde Venezuela, su novia de toda la vida, Carmen Casanovas, y se casan. Carmen se entera de que su esposo tiene otra familia y se suicida.

america_fombonaLas más importante editoriales, en lengua castellana, estaban radicadas en París, y Blanco-Fombona, aprovechando que la guerra había paralizado su actividad, decidió fundar en 1915, en Madrid la Editorial América, enfocada en la literatura y la historia de éste continente. En poco tiempo pondrá en marcha nueve colecciones y, en los dieciocho años que duró el negocio -hasta que es nombrado gobernador civil de Almería-  llegaría a publicar más de 300 títulos.

Deseoso de alejarse de Madrid, donde el suicidio de Carmen había dejado una pésima impresión, consigue que, en 1918, le nombren cónsul de Paraguay en la ciudad  de Toulouse (Francia), donde se traslada con Margarita Millet y sus dos hijos. Estuvo viajando, entre la ciudad francesa y Madrid hasta el año1925,  mientras continuaba su labor editorial y escribía libros, panfletos y artículos de periódico.

A partir de 1925, reside permanentemente en Madrid, sumándose a la oposición a la Dictadura del general Primo de Rivera, y conspirando con los republicanos españoles. Se hizo amigo del político Alejandro Lerroux, incorporándose a su Partido Radical (a pesar de su nombre, un partido de ideología centrista y republicana). Rufino militaría en el ala más izquierdista del partido.

En 1926, un grupo de amigos del Ateneo, intelectuales de la Generación del 98 -entre otros, Manuel Machado- y de la Generación del 14 -Pérez de Ayala Pérez y Marañón...- le proponen para el Premio Nobel de Literatura. El Gobierno de Venezuela no secundó la propuesta.

Merced a su militancia en el Partido Radical y su amistad con Lerroux, la Segunda República española le nombró gobernador de la provincia de Almería en 1932, para ocupar al año siguiente el mismo puesto en la provincia de Navarra. En 1933, pocos meses de ser nombrado para el segundo cargo, envió una carta de renuncia a Lerroux, dejando el cargo y el partido. Años después explicaría que se debió a discrepancias con el ala derecha del Partido Radical.

En 1936, al estallar la Guerra Civil española, y después de haber muerto el dictador Gómez, regresó a Venezuela. La acogida distó de ser la que él esperaba, después de tantos años de oposición al régimen caído. Rufino seguía siendo igual de combativo. Pero consigue que le nombren gobernador del Estado de Miranda, y es nombrado miembro de la Academia Venezolana de la Historia. Duró en el cargo menos de un año, para pasar a ocupar un puesto burocrático en Guiria. Ese mismo año marchó a Uruguay como embajador de su país.

Entre 1941 y 1944 se dedicó a la investigación histórica en torno a la figura de Simón Bolivar.

Murió durante un viaje a Argentina, el 8 de diciembre de 1944. El 23 de junio de 1975 sus restos fueron trasladados al Panteón nacional de Venezuela, donde es considerado como uno de los más ilustres literatos de su país.

panteon_nacional_venezuelaPanteón Nacional de Venezuela, en Caracas.