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Curiosidades sobre  1firma_fombona


joven_blanco_fombRufino Blanco fue tanto político como literato. Su lucha por los valores democráticos en su país -llevada a la práctica con impetuosidad, activismo e incluso violencia, desde muy joven- fue la causa de sus diversos exilios y de que durante esos extrañamientos de su patria pudiera dedicarse a la literatura.
Tuvo una vida errante y aventurera -puede calificarse de novelesca-, y plena de anécdotas. La leyenda, creada alrededor del insólito personaje, llegó a cuestionar datos reales de su vida.

El joven Rufino Blanco demostró una agresividad extraordinaria. Participó en los conflictos violentos de Venezuela, combatiendo en defensa de sus ideales, en diversas ocasiones. No dudó en confesar abiertamente su belicosidad como en el siguiente texto:

"... siempre quebraré plumas, cuando no lanzas, por mis ideas. La crítica literaria suelo llenarla de sangre; y en ocasiones se miran sobre la arena, después de la justa, no adjetivos ni adverbios, ni sonetos patas arriba, si no dentaduras de malsines y costillas quebrantadas de fraudadores".

Rufino estuvo dotado de una extraordinaria fuerza física. Ismael Arciniegas contaba de él que había llegado a doblar con sus manos varas de hierro. Su corpulencia estaba acompañada de una extraordinaria temeridad, pues realizaba toda clase de actos muy arriesgados. Este comportamiento motivó que Rufino se ganara una reputación de persona temible e impredecible en los diferentes países donde vivió.

En 1899, sus duras críticas a su Gobierno motivaron un enfrentamiento con el coronel Ponce, asistente del Presidente Ignacio Andrade. El periodista español Carmona Nanclares lo relató así: "El militar estaba esperando tras una esquina, y al salir Blanco-Fombona de una visita, como a las seis de la tarde, le cayó a tiros. Blanco-Fombona, sin inmutarse, desde el centro de la calle en donde estaba, empezó a contestarle a los disparos con otros disparos. Resguardado contra la esquina, el militar no era blanco fácil, y nuestro escritor, a medida que disparaba, se le iba acercando ...".

Al acabársele las balas del revolver, el militar huyó y así salvó la vida. Rufino sufriría varios atentados contra su vida, y ese mismo año debió de exiliarse en Estados Unidos, y luego en la República Dominicana.

Su extraordinaria acerteidad iba acompañada con un sentido de defensa de los países que habían sido colonizados, frente a las potencias coloniales. En 1901 retó a duelo al conocido periodista francés Stephane Lauzane a causa de un artículo en el diario Le Matin en el que había defendido -naturalmente para un francés- el colonialismo de su país.

Su versión exagerada del patriotismo lo llevó a continuos enfrentamientos con otros venezolanos pero también se enfrentaría con otros escritores hispanoamericanos en disputas acerca de interpretaciones de la historia. En París tuvo una discusión con Rubén Darío y con Enrique Gómez Carrillo que acabó en una pelea a puñetazos. En Venecia, mientras daba un paseo con estos dos compadres, empezaron a discutir, acabando la bronca cuando Rufino empujó fuera de la góndola a Darío y a Gómez Carrillo, que tuvieron que salir a nado del canal.

Fue un sujeto muy susceptible en cuanto a las críticas a su obra. Un resumen crítico de un escrito suyo en el periódico Renaissance motivó que retara a un duelo a revolver al periodista Albert Erlande y un duelo a espada a su colega Bidet Valmer. Sobrevivió a éstos y a otros múltiples duelos.

El escritor fue extraordinariamente aficionado a las conquistas femeninas y cosechó numerosos éxitos y fracasos. Su impetuosidad con las mujeres sería una de las principales fuentes de los numerosos duelos que provocó y en los que participó durante su juventud.

Esa gran afición a las mujeres, combinada con su muy acusado sentido del honor y de la autoestima, tuvieron su momento culminante durante su exilio en París, donde llegó a batirse en duelo hasta dos veces durante un mismo día.

En esta vida, excesiva de conquistas amorosas y duelos, tenían también su lugar las demás vertientes de una vida bohemia. Fue un gran juerguista, con Rubén Darío y con Enrique Gómez Carrillo en París y en Madrid con otros escritores como Manuel Machado (con quien acostumbraba a irse de putas) y Rafael Cansinos-Assens, con el que iba a jugar -y perder- a menudo lo que tenía y lo que no tenía.

Hizo gala de su americanismo, en algunos escritos,  y de no ser exclusivamente venezolano, pero su complejo ideario político - social también incluía opiniones étnicas solo explicables por la pujanza de las tesis raciales en aquella época y la influencia de Nietzsche en éste autor. Blanco-Fombona estaba preocupado por la importante cantidad de venezolanos de origen africano e indio, por lo que abogaba por la repoblación de su país con inmigración europea. Escribiendo en su frecuente estilo apresurado:

"Venezuela necesita resolverse a ser un país de raza blanca ... en sus embrollos étnicos residen, principalmente - me atrevo a afirmar exclusivamente - la causa de sus desórdenes y el secreto de sus desgracias".

Uno de los aspectos más curiosos ha sido el hecho de que encontrara el amparo y la confianza de otros países, cuyos regímenes políticos le concedieron cargos diplomáticos y directivos aun careciendo de su nacionalidad. Este es el caso de Perú, la República Dominicana y Paraguay, que le llegaron a nombrar cónsul de su país en varios destinos. También fue nombrado Gobernador Civil de las provincias de Almería y Navarra durante la Segunda República española.

La polémica y lo inesperado no acabó siquiera una vez finalizada la desventurada vida de éste escritor. En 1945, un año después de su muerte, un tribunal de la España de Franco le condenó en rebeldía por pertenecer a la francmasonería. Filiación masónica que explica el hecho de que Alejandro Lerroux le consiguiera en 1932 los mencionados cargos públicos.

 

 

Rufino Blanco Fombona

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