Web modernismo 98 y 14

logo_zuloaga
E-mail

Curiosidades sobre 1firmablascook

curiosidades1

La siguiente frase, incluida en la carta que Vicente Blasco Ibáñez dirigió al historiador literario Julio Cejador, resume perfectamente su personalidad:
"Yo soy un hombre que vive, y además, cuando le queda tiempo para ello, escribe".
En el siguiente texto amplía la misma idea:
"Yo soy un hombre de acción. He sido agitador político, he pasado una parte de mi juventud en prisión, he conocido todas las privaciones físicas que un hombre pueda sufrir, y al mismo tiempo, he sido diputado, he llegado a ser amigo íntimo de jefes de Estado, he conocido personalmente al viejo sultán de Turquía, he habitado palacios y manejado millones. Quiero manifestar con ello que la mayor parte del tiempo prefiero vivir mis novelas en la realidad que escribirlas sobre el papel. Pero cada novela se impone a mí con una fuerza fisiológica que domina mi tendencia al movimiento y mi horror al trabajo sedentario".

De joven era muy aficionado a leer libros de viajes, y quiso ser marino mercante, para recorrer el mundo, aunque su poca disposición hacia las matemáticas, y la presión materna, le hicieron decantarse por los estudios de derecho, que finalizó, aunque no llegó a ejercer.

 

En 1896-1897 pasa unos meses en la cárcel y allí escribe El despertar de Buda, un precioso relato en el que narra la historia del principe Sidharta que abandona el palacio en el que su padre lo tiene retenido, rodeado de lujo y comodidad, para conocer la vejez, la enfermedad y la muerte. Acabaría recibiendo "la iluminación" bajo el árbol Bodhi y dedicaría su vida a transmitir su sabiduría.

Se hizo construir en Menton, la Costa Azul, Francia, una villa "Fontana Rosa" , un pequeño templo valenciano, a imitación de las villas de recreo de su tierra. Concibe el jardin como un espacio de lectura y lo dedica a la memoria de sus escritores favoritos: Cervantes, Balzac, Flaubert, Dyckens y Dostoyevski.

Se hace traer azulejos de Manises para los bancos del jardín que puebla de naranjos, rosales y clavelinas.

biografia9

A lo largo de su vida Blasco Ibáñez viajó por toda Europa, visitó Turquía, recorrió Argentina de un extremo al otro, además de Uruguay, Paraguay y Chile, recorrió los Estados Unidos, además de visitar México y Cuba. Y aún así, cuando contaba 56 años, quiso cumplir su deseo de dar la vuelta al mundo, para lo que se embarcó en el transatlántico Frankonia, partiendo del puerto de Nueva York, y empleando para ello 6 meses.
Sus experiencias las volcó en los tres tomos de su obra La vuelta al mundo de un novelista.

 
 
 
Tras el gran éxito que supuso la publicación de su novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis la industria del cine encontró en las obras de Vicente Blasco Ibáñez un filón, y las grandes productoras de Hollywood firmaron contratos multimillonarios para llevar a la gran pantalla muchas de sus novelas: Los cuatro jinetes del Apocalipsis, Mare Nostrum, Sangre y Arena..., a la par que le reclamaban nuevas obras destinadas exclusivamente para ser llevadas al cine. La filmografía basada en sus novelas supera la treintena de películas.
curiosidades4 curiosidades5 curiosidades6


La siguiente poesía es una de las pocas de Blasco Ibáñez y fue escrita en París, en 1890, durante su primer exilio:

 

Oh vientos que pasáis barriendo el cielo
de la inmensa ciudad que el Sena baña,
si es que a mi Patria vais, os acompaña
de un proscrito infeliz el loco anhelo.
Llegad a ella en vuestro torpe vuelo
y decid por Dios a mi querida España
que un llanto de dolor mi vista empaña,
al verme lejos de su amado suelo.
Decidla que guarde su tesoro
a la Madre cuya voz sonando escucha
y a la amante mujer a quien adoro
y decidla que si ahora lucho
con la nostalgia y desterrado lloro
fuere por el delito de amarla mucho.