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rbcRobert Bontime Cunninghame Graham, heredero varón de la ilustre y noble familia Graham, Condes de Strathearn, Menteith y Airth, descendiente de la Familia Real de Escocia, patriota y reformador, en el Centenario de la Asociación de Jóvenes Escoceses, 1952.La apasionante y azarosa trayectoria vital de "Don Roberto" puede explicarse de alguna manera por su impresionante genealogía, plagada de personajes históricos que destacaron por su intrepidez. Entre los antepasados de Robert B. Cunninghame Graham se encuentran Sir John Grahame, muerto en la batalla de Falkirk, en el siglo XIII, combatiendo contra los ingleses, junto al héroe nacional escocés Sir William Wallace; el rey Roberto II de Escocia; William Graham, seguidor de Oliver Cromwell; el poeta y político Robert Graham de Gartmore, dueño de una inmensa plantación de azúcar en Jamaica; la heroína escocesa Catherine Douglas, conocida como Kate Barlass, y el mayor Douglas C. Graham, destinado a la India, y, luego, enviado en una misión a Abisinia, sobre cuya experiencia en el país africano pintó numerosos dibujos y acuarelas que hacían las delicias del pequeño Robert y despertaban su deseo de visitar lejanas tierras.
Su abuelo materno, Charles Elphinstone-Fleeming, fue un apuesto capitán de marina, amigo de Simón Bolívar y gran viajero y aventurero que recorrió buena parte de América del Sur.
El padre de Robert, William Bontine, oficial del regimiento de los Scots Grey, firmó durante tiempo "Bontine", en vez de Cunninghame Graham, por una tradición familiar que exigía al primogénito mantener el  "Bontine" hasta el fallecimiento de su progenitor como cláusula de la herencia de la propiedad de Ardoch. Del mismo modo firmaría también Robert hasta convertirse en herdero, en 1883, momento en que comienza a utilizar Robert B. Cunninghame Graham como rúbrica. El mayor William Bontine se casó a los veintiocho años con Anne Elizabeth Elphinstone-Fleeming, hija de Charles Elphinstone-Fleeming, el capitán de marina antes mencionado, y de la gibraltareña Catalina Paulina Alessandro, a quien Charles conoció en Cádiz, en cuya catedral contrajeron matrimonio.

cunninghame graham  c 1890R.B. Cunninghame Graham, ca. 1890. Foto: Frederick Hollyer.Robert B. Cunninghame Graham dominaba el francés, el portugués, el español, y el dialecto escocés, además de, lógicamente, el inglés. La lengua de Cervantes se la enseñó su abuela materna, con la que, de niño, pasaba muchas temporadas en la isla de Wight. Robert aprendió a hablar español con acento andaluz, ya que su abuela Catalina Paulina Alessandro, era natural de Gibraltar. Doña Catalina le cuenta cosas de España y de Hispanoamérica, y de los muchos viajes que realizaba junto a su marido, el capitán de navío Charles Elphinstone Fleming. De su abuelo, Robert nos ofrece una entrañable estampa en "El almirante", de su libro Esperanza.
La condición políglota de Cunninghame Graham hace que, en muchas ocasiones, fuera un improvisado traductor. Algunos de sus artículos periodísticos y relatos están escritos directamente en español, como "La vieja de Bolívar", incluido en su colección de cuentos El río de la Plata.

Alguno de sus biógrafos señala que Cunninghame Graham decía que, aunque nadie lo supiera, en realidad, había nacido en España. Confesión que no era cierta, pero muy curiosa al unir dos aspectos altamente significativos en Don Roberto: su amor por España y lo hispánico, y su gusto por fabular sobre sí mismo.

Otra pasión fue la política, dedicándose en ella a luchar por aquellos que él consideraba oprimidos. Al ser elegido en 1886 para el Parlamento de Londres incluyó en su programa propuestas revolucionarias para aquel entonces como eliminar la Cámara de los Lores (una institución hereditaria), extender el sufragio a todas las personas (no solo a los varones con determinadas rentas mínimas), jornada de trabajo de ocho horas al día, comidas en las escuelas, autogobierno en Escocia, suprimir la exclusividad de la Iglesia anglicana como "religión oficial". Fue un adelantado, incomprendido en su tiempo.

Robert fue un brillante orador, tanto en los mítines como en el Parlamento, resultando incómodo para muchos de sus colegas. Así, fue el primer miembro del Parlamento británico que llegó a ser suspendido en sus funciones; la razón es que llegó a contestar en alto "me importa un bledo" (damn). En noviembre de 1887 fue uno de los personajes que fueron detenidos por la policía en el llamado "domingo sangriento"; a pesar de ser un parlamentario (aunque suspendido) fue encarcelado durante seis semanas. Todo ello por defender la libertad de expresión. En diciembre del año siguiente fue de nuevo suspendido en sus funciones como parlamentario por defender a los obreros.

Una de las aficiones preferidas de Robert B. Cunninghame Graham fue el circo. Desde niño le fascinó este mundo mágico, trashumante y bohemio. En todos los lugares a los que viajó asistió a espectáculos circenses. Le gustaban especialmente las caballistas que saltaban sobre el caballo a través de un aro con enorme destreza.

2 caballo luceroDon Roberto a lomos de su caballo Lucero, en Cartagena de Indias.Precisamente los caballos acompañaron a Robert durante toda su vida hasta ser una de sus señas de identidad. Toda su familia era aficionada a montar a caballo, aunque en nadie como en Don Roberto alcanzó la categoría de verdadera pasión. Entre sus caballos, a los que siempre ponía nombre, están "Bunny", "Pampa" y "Lucero". Según sus biógrafos "Pampa" fue su predilecto. Robert recorrió enormes distancias a caballo, durmiendo bajo las estrellas, y es famosa su estampa yendo a caballo al Parlamento inglés, en la etapa en la que fue diputado. Cuando Don Roberto aprendió a domar potros en la Argentina, en la hacienda de sus amigos los hermanos Ogilvy, al principio se reían de él cuando el animal le tiraba al suelo. Con el tiempo, Cunninghame Graham se convertirá en un experto y consumado jinete y además dedicará a los caballos varios trabajos, Los caballos de la conquista y Los caballos de las Pampas, entre otros.

El propio Don Roberto explica su relación con el caballo:

"Es parte de mi mismo, vivo sobre él y con él; constituye mi principal tema de conversación; es mi mejor amigo. Junto al caballo crecieron los hijos de los conquistadores. Ambos crecieron como si hubieran sido una sola carne y formaron una raza de centauros, siendo sus vidas tan inseparables que era difícil decir, cuando se desplazaban a través de las llanuras, dónde terminaba el hombre y dónde empezaba el caballo."

Curiosamente un caballo será el motivo por el que conozca a la que será su futura esposa. En una de sus estancias en París, paseando a caballo por el Bois de Boulogne, se le encabritó el animal y estuvo a punto de atropellar a una joven. Don Roberto desmontó para disculparse ante ella y se produjo el flechazo. Poco tiempo después, y casi sin apenas conocerse, decidieron casarse en Londres el 24 de octubre de 1878, por lo civil, y sin avisar a sus familias. De similar manera, se habían conocido sus abuelos maternos: su abuelo iba a caballo, frente a la catedral de Cádiz, en el instante en que salían de misa una señora y su hija. El caballo las salpicó de barro y el jinete pidió excusas. Con la joven se casaría después en la catedral de la ciudad andaluza.

La mujer de Cunninghame Graham, Gabrielle de la Balmondière, tenía una personalidad nada convencional. No gustó a la familia de Don Roberto, aunque, finalmente, fue aceptada. Algunos biógrafos de Robert apuntan que Gabrielle era chilena, de padre francés y madre española, y que había sido educada en un convento parisino. Otros, sin embargo, sospechan de esta versión y aventuran la hipótesis de que se trataba de la hija ilegítima de un noble acaudalado. En cualquier caso, parece que su matrimonio, en el que no tuvieron hijos, resultó feliz. Gabrielle apoyó a Robert en todos sus proyectos, por muy singulares que fueran estos.

Gabrielle se dedicaba a la literatura; escribió un poemario, Rimas de un mundo desconocido, de inspiración romántica -fue traductora de Bécquer-  y fue autora de El Cristo de Toro, libro de cuentos, y también de varios relatos, en colaboración con Robert, El padre Arcángel de Escocia, y una biografía de santa Teresa de Ávila, realizada tras un trabajo de documentación en bibliotecas y archivos españolas. El libro de poemas de Gabrielle fue publicado por su marido póstumamente, en una edición limitada que repartió entre sus amigos.

Gabrielle murió en 1906, a los cuarenta y cinco años, víctima de su desmedida adicción a la nicotina, pues era una fumadora compulsiva. Su entierro fue propio de una lúgubre leyenda romántica: Robert trasladó sus restos desde España hasta Escocia, para cumplir su deseo de ser enterrada en el priorato de Inchmahome, y cavó su tumba con sus propias manos en una lluviosa noche. En la tumba de Gabrielle se lee la frase, escrita en español: "Los muertos abren los ojos a los que viven."

Don Roberto, a pesar de ser un gran viajero –su signo zodiacal es Géminis, presidido por Hermes, dios de los viajeros en la mitología griega-, sufría graves mareos durante las muchas travesías en barco que realizó a lo largo de su vida errante. El viaje más importante de su vida lo realizó a caballo, cabalgando durante dos años entre la Patagonia y la ciudad de Nueva York, donde fue recibido en triunfo.

1rchUna de las anécdotas más curiosas de su existencia es cuando califica de
"treta innoble" la continua postergación que se estaba produciendo en la Cámara de los Comunes a su propuesta de debatir el escasísimo salario que recibían los obreros que fabricaban clavos y cadenas en Cradley Heath. Se le pide que se retracte, a lo que Cunninghame Graham responde: "Yo nunca me retracto". Esta anécdota incrementó la fama de extravagante y complicado que tenía Robert, y George Bernard Shaw la tomó como tema central en uno de los personajes de su obra teatral Las armas y el hombre.