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Curiosidades sobre firma_concha_espina

 

El primer seudónimo de Concha Espina fue "Ana Coe Schnip" elaborado a partir de la mezcla de las letras de su propio nombre, aunque eliminando el primer apellido de su padre (Rodríguez) que, por ser muy común en España, no utilizaría a lo largo de su vida.

1pastorelasFue una mujer que se ganó la independencia económica a través de unos textos costumbristas de temática local denominados "pastorelas", que publicaba en los periódicos de Cantabria.
Su talento no sólo le supuso ingresos relevantes para una mujer escritora, sino que también le produjo una cierta influencia y la incomprensión de su marido, al que los negocios le iban mal.
Hacia 1907, al volver un domingo de asistir a misa, se encontró con que su esposo había destruido los textos que ella había escrito el día anterior; ante la dificultad de seguir juntos, Concha se las arregló para que le ofrecieran a su esposo un puesto de trabajo en Méjico, país al que éste se desplazó, quedándose Concha con sus cuatro hijos en España. Éste hecho supuso su completa emancipación que se dedicará plenamente a la literatura para mantener a sus hijos.

Nuestra escritora fue siempre una defensora de la moral católica tradicional y de los modos de vida conservadores; se integró en el círculo de los hermanos Menéndez y Pelayo. En 1914, al comenzar la Primera Guerra Mundial, defendió la causa de los alemanes, atacando a los aliados, considerando a los franceses e ingleses decadentes, egoístas, materialistas y enemigos tradicionales de España. Junto con Jacinto Benavente, fue uno de los escasos literatos que mantuvieron esta posición, pues casi todos los principales escritores y pintores de España firmaron el Manifiesto a favor de los aliados.

En 1914 fue invitada por el aviador Juan Pombo Ybarra a volar en su primitivo biplano de fabricación francesa Morane Saulnier. La experiencia del peligro experimentado en el aire fue para ella muy fuerte, y escribiría poco después el cuento Talín.

En 1923 fue una de las pocas personas del mundo de las letras que se pronunció abiertamente a favor de la toma del poder por parte del general Miguel Primo de Rivera. Esto supuso para ella un abierto apoyo por parte del Gobierno y de la Familia Real, que apoyó semejante cambio de gobierno. Así, en 1924 fue nombrada hija predilecta de su ciudad de Santander, erigiéndosele en vida un monumento cuya primera piedra fue colocada por la reina Victoria Eugenia. También fue condecorada con la real Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa por la reina Victoria Eugenia. Como gesto de pudor y humildad, la homenajeada se negó a asistir a la ceremonia de inauguración del monumento.

Loa apoyos oficiales continuaron, promoviéndosela como candidata al Premio Nóbel de literatura en 1926, perdiendo la votación por tan solo un voto frente a la italiana Grazia Deledda. Esta circunstancia animó a sus valedores a proponerla de nuevo en 1927 (año que lo recibió el ensayista francés Henri Bergson) y en 1928 (cuando galardonaron a otra mujer, la noruega Sigrid Undset); aunque en estas dos ocasiones estuvo menos cerca de alcanzar tan preciado galardón. En 1928 fue propuesta como candidata a un sillón en la Real Academia de la Lengua, siendo rechazada.

El advenimiento de la Segunda República supuso una migración en las simpatías políticas de Concha Espina. Dada su gran entendimiento con la Familia Real española y la Dictadura de Primo de Rivera, esto resulta poco lógico, pero lo cierto es que su hijo Luis fue el encargado de escalar hasta lo más alto del edificio de Correos en la plaza de Cibeles de Madrid, para colocar la bandera republicana. Se ha argumentado que en el giro ideológico de Concha Espina pudo influir el programa educativo, social y de promoción de la mujer propuesto por el nuevo régimen. Pocos años después, en 1935, tras un viaje a Perú, en representación del Gobierno derechista para asistir a unos fastos de la república del país sud-americano,  se desengañaría con este régimen. En 1936 se afilió a la Sección Femenina de la Falange, siendo abiertamente favorable a los sublevados en 1936 y una de las escritoras preferidas del franquismo, del que recibió toda clase de honores.

Varias de sus obras fueron llevadas a la gran pantalla:

cartel_esfingenina_luzmela_1949cart_nin_luzmela

cartel_altarpeli_altarFotograma de la película Altar Mayor.

 

 

Concha Espina

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