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Curiosidades sobre   2ramon firma

2automoribundiaPortada de Automoribundia ilustrada con un autorretrato de Ramón.En el primer capítulo de su autobiografía Automoribundia, de título tan quevedesco, Ramón Gómez de la Serna aclara  su definitiva identificación con su nombre:

"Yo estoy contento de llamarme Ramón, y hasta lo escribo con letras mayúsculas, y muchas veces estoy por dejarme olvidados encima de un banco de la calle mis apellidos..."

Su apetencia se fue cumpliendo plenamente y en los comentarios en torno a su literatura basta con designarle sólo por su nombre. Según Borges "elevó su nombre de pila, Ramón, trazado con letras mayúsculas, a una suerte de cifra mágica".

De todos los matices que según el Diccionario de la Lengua española conlleva el vocablo "curiosidad", a Ramón Gómez de la Serna le corresponderían, además del sentido primario de indagar los escondrijos de la vida de alrededor, los matices de "singularidad" y de "originalidad".

El germen del ramonismo, como literatura y también como actitud ante la vida y ante la sociedad, radica en la percepción que tiene el autor de la fugacidad de todo, vanidad de las vanidades, frente a lo cual asume "vivir en la paradoja alternada" del humor y del escepticismo (rasgo que hunde sus raíces en el barroco español y especialmente en Quevedo).

2istmosDice Ramón en el apartado "Humorismo" del libro Ismos (1931):
"La actitud más cierta ante la efemeridad de la vida es el humor. Es el deber racional más indispensable, y en su almohada de trivialidades, mezcladas de gravedades, se descansa con plenitud". Además, el humorismo no es un "género literario" sino "una actitud frente a la vida", "una manera de comportarse".

En un articulo de Nuevo mundo de 1923, ilustrado por Bon, Ramón explica la razón por la cual había decidido llevar un monóculo sin cristal, elaborado con una horquilla de mujer,
"lente de "humorista (...) sentía el frío de los falsos lentes y eso excitaba mi mirada", "para no aceptar nada con su excesiva monda y lironda naturaleza", calar bien las cosas" y salirse de los tópicos ya que "El cristal de los monóculos era una hipocresía del monóculo
."

il_automoribundiaUno de lo grandes tópicos que ha acompañado desagradablemente y a veces con consecuencias injustas en cuanto a la valoración superficial y parcial de su obra fue precisamente el de ser considerado humorista y nada más, escriba lo que escriba o dijera lo que dijera. En este sentido relata Ramón que al hablar de la muerte en una conferencia, notó que el auditorio se sonreía
"porque sospecha que no hablo en serio" y añade: "Es difícil escribir y actuar en esas condiciones, y lo mas gracioso es que cuando sobrepaso con la sinceridad y la broma los limites de lo común y acostumbrado, algunos se llaman a engaño y opinan que soy un y otros refunfuñan."
 (Automoribundia, cap. XXIII )

muerta vivaLa muerta viva. Cuadro anónimo de la Col. de Gómez de la Serna que había pertenecido al Duque de Rivas.Como memento mori permanente Ramón había colocado, entre bolas de cristal, pisapapeles, espejos, faroles y la muñeca de cera, entre más y más cosas en su célebre despacho de la calle de Velázquez, auténtico "cauchemar de imágenes", el cuadro anónimo La muerta viva.
"... una mujer de tamaño natural aparece hermosa y orgullosa por un lado y desollada y descarnada por otro (...) esta mujer pone orden en todas las cosas y nos señala la verdad" y además, al reflejarse el cuadro en uno de los espejos, "lo supuesto se realiza tan de veras, que toda la figura se desplaza en la muerte y pierde su sexo exquisito y atiplado para que la domine oto sexo hosco y energumenal."
(Automoribundia, cap. XLVII).

Antes, en plena juventud, había declarado en el "Prólogo" a Muestrario (1918),
uno de sus libros "deshechos", típicamente ramonianos:
"Todo depende en mi expresión de que os miro como muerto que ve a los muertos, y en este extremo, ya estamos amistadísimos (...) este sencillo sentirme morir es lo que da esa desvergüenza y ese plante a mis cosas, eso es lo que las desenlaza y las quita gravedad"
(Obras Completas , Barcelona, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 1997, tomo IV, p. 443).

ramon celedonioEl joven Ramón. Foto: Celedonio López.Y aún antes, en 1910 en El libro mudo, abrigado en su primer despacho juvenil y fumando en pipa, daba rienda suelta a sus "ideas (...) dejándolas ir en su sucesión "en su incesante estorbar "el paso al absurdo..." (Obras citadas, 1996, tomo I, p. 629).

tarjeta circoUna de las tarjetas de visita del escritor.Unos años más tarde, Ramón encarga tarjetas de visita en las que se lee: "cronista del circo" o "cronista de la muerte" -por ser visitante asiduo de los cementerios-.

Situado "al margen" de cualquier convención social, "muerto civilmente" según declara al final de El libro mudo, Ramón hace alarde de irreverencia ante los tópicos hasta llegar, en las celebradas tertulias de Pombo, a ocurrencias cercanas a lo que más tarde se llamarían happenings, consideradas por algunos, entre ellos José María Salaverría, como "payasadas" y tampoco del agrado de Borges o de Francisco Ayala pero que, por otra parte, le reconocían la grandeza de un "genio".

Sus propias conferencias, en 1923 en el Gran Circo Americano de Madrid subido a un trapecio, en 1928 desde el lomo de un elefante, el Cirque d´Hiver de Paris, además de otras decenas de conferencias ingeniosas en la Residencia de Estudiantes y varias ciudades de España, en la sociedad de Amigos del Arte de Buenos Aires y otras ciudades de América, eran un alarde auto paródico frente al tomarse en serio de tantos conferenciantes sin nada novedoso que aportar pero arbolando una aire de insufrible solemnidad. Ramón es el inventor de la "conferencia maleta" llena de sorpresas, combinación de poesía y humorismo sobre los peces, las mariposas las aves de corral, imita el "cloqueo de las gallinas", saca de la maleta "la mano del orador" parodiando sus gestos, rompe con un martillo objetos "cursis", da conferencias sobre las farolas etc.,etc.

columpioRamón pronunciando una conferencia desde un trapecio, 1923. Col. ABC, Madrid.negroEn una conferencia, pintado de negro, en 1929.ramon elefanteRamón a lomos de un elefante en su lectura en el Cirque d'Hiver, París. Dibujo de Gómez de la Serna.

Guillermo de Torre en el artículo "Ramón y Morand en Buenos Aires" señala que Ramón "se vierte el mismo en una plenitud desmesurada a lo largo de sus conferencias ", manifiesta un "desenfado verbal imitando un gallinero sobre el despliegue de una cinta amarilla que sugiere los campos de Castilla", afirma que "su cordialidad es contagiosa" y que "Hace, al mismo tiempo la conferencia , y su reverso caricaturesco" dando prueba de "un lirismo inédito empapado en humour intelectual" para concluir que "la sensación que experimentamos al final (...) cuando la mesa y el estrado rebosan de objetos inesperados, es de haber asistido a un poética recreación del mundo.." (La Gaceta Literaria, 15 de diciembre de 1931).

1radioRamón ante el micrófono de la radio en su despacho de la calle Villanueva, en Madrid.Como novedad absoluta Ramón realiza el primer reportaje radiofónico de España desde la madrileña Puerta del Sol con entrevistas a distintos paseantes o trabajadores de la zona y, cómo no, también a las farolas recién colocadas. Cuando a partir de 1930, Unión Radio le instala un micrófono en su despacho, Ramón hace alarde de humorismo y poesía en sus emisiones diarias y publica en la revista Ondas en la sección de "Radio Humor" infinidad de greguerías denominadas como "greguerías onduladas" o "caprichos ondulados", consideradas por él como "un género nuevo"  "en el cual la confesión, la glosa, el comentario tembloroso de una emoción recién experimentada 'brotan' de la espontaneidad del silencio a la amplitud del mundo", de la calle a la torre de marfil y de la torre de marfil al mundo.

Miguel Molina Alarcón, profesor e investigador de Arte Sonoro en la Facultad de Bellas Artes de Valencia en el amplio e informado artículo titulado "Ecos del arte sonoro de vanguardia histórica española 1909-1945" considera que Ramón Gómez de la Serna es antecesor "de lo que llamamos arte sonoro, a pesar que no era ni músico ni artista plástico (aunque sí un admirable dibujante y su casa una auténtica instalación artística)."

cinelandiaAficionado al cine, además de presentar en el Cine-Club de La Gaceta Literaria dirigida por Giménez Caballero la primera película sonora y de escribir la novela Cinelandia, Ramón intervino en el cortometraje Esencia de verbena de 1930 dirigido por el mismo Giménez Caballero.
(Por suerte, y a diferencia de la mayoría de sus grabaciones radiofónicas, las cintas de El orador rodado en 1928 por Feliciano Vítores así como Esencia de verbena se pueden ver en "You tube" de Internet . Además Leopoldo Amigo y Miguel Molina realizaron en 2005, también para You tube, una breve presentación inspirada en "El Circo de las Ondas" publicado por Ramón en su citada sección "Radio Humor". Y dicen los autores: "Es nuestro pequeño homenaje a Ramón, un poeta de las ondas, capaz de hacer creativo lo que para otros eran pitidos y molestos").

...Ante la polifacética y porvenirista presencia de Ramón Gómez de la Serna no es de extrañar que jóvenes creadores de hoy le recuerden en cierto sentido como precursor, desde el Weblog titulado Así se fundó Carnaby Street sobre cultura del siglo XX y XXI, tendencias y enlaces varios, escrito por Javier Reguera, pasando por la generación Nocilla o Afterpop, entre los cuales Eloy Fernández Porta hasta las "Reflexiones de Repronto" (minchinela.com/repronto).

Como curiosidad, podríamos decir íntima, parece ser que Ramón Gomez de la Serna fue un hombre tremendamente celoso.

"No sería posible hablar de la vida de Ramón en Buenos Aires sin referirse a los celos que le acosaban continuamente, y que la mayoría de los que le conocían juzgaban como una postura pintoresca o un afán de originalidad, más que una oscura pasión que le atormentara. Y sin embargo, puedo decir que Ramón vivió los años de Buenos Aires, que fueron muchos, atormentado por dos pasiones: el deseo de regresar a España, al Madrid de su alma, y los celos que sentía a casa de Luisita.
No sólo eran reales estos celos sino que él, más que ocultarlos, se preocupaba incluso de exhibirlos..."
(José Ignacio Ramos. Mi amigo Ramón. Capítulo: Celos mal reprimidos. Editorial Temas contemporáneos, 1980. Buenos Aires.

 ...Ni las "curiosidades" ni tampoco los comentarios afines y muy recientes a la obra de Ramón Gómez de la Serna acaban aquí. Lo relatado hasta ahora es simplemente un recordatorio a su original y genial figura, revestida de un goce permanente del vivir sobre un fondo de intenso dramatismo, ya imposible de ocultar en la última etapa de su vida.

He aquí la impresión que le produjo a su amigo y traductor de los años veinte, Jean Cassou al visitarle en compañía de un amigo un poco antes de su muerte:
... guardo un recuerdo horrible de esa entrevista. Porque usted no puede imaginarse lo que era la risa de Ramón, la alegría de su mirada, la vida que desbordaba de todo su cuerpo (...) le vi en Buenos Aires, moribundo, casi sin poder hablar. Le había ocurrido algo tremendo. Había vuelto a España durante el franquismo creyendo que le iban a recibir con un arco de triunfo, o algo así. Pero, ¿qué le importó a Franco Ramón? ¡Nada! De modo que regresó a Buenos Aires y todo el mundo le volvió la espalda, y cosa curiosa, más aún que los exiliados, los argentinos (...) Me abrazó y trató de decir algunos de aquellos disparates tan suyos. Pero no le salían ya. Estaba viejo, destentado, en las puertas de la muerte. Salí de allí muy triste y el amigo argentino que me acompañaba comprendió mi tristeza (...) ya en el metro le pregunté y me contestó, de tristeza...
(Ramón Chao, "Jean Cassou una vida con España a cuestas", en Tiempo de Historia, número 52, 1 de marzo de 1979)

lecho de muerteGómez de la Serna en su lecho de muerte. Se dice que al final de su vida tenía el brazo derecho más largo que su otro brazo debido a todo lo que escribió. Foto: José Ignacio Ramos.