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Curiosidades de zuloaga verde

Ignacio Zuloaga y Zabaleta es el nombre con el que este artista figura en todas las enciclopedias de arte; sin embargo, su madre se llamaba Lucía Zamora Zabaleta, por lo que su hijo se debería de haber apellidado Zuloaga Zamora. No es posible comprobarlo, pues nació un año antes de que se estableciera el Registro Civil, y un incendio destruyó el archivo de la iglesia donde fue bautizado. La única explicación de este extraño cambio de segundo apellido puede ser la vida de su madre; en la partida de nacimiento de Lucía en Pau (Francia) figura como la hija del capitán carlista José Zamora, exiliado allí. En Eibar alguna gente comentaba que el capitán Zamora fue un bígamo; que su mujer se presentó a las autoridades carlistas en el exilio, y que estas obligaron al capitán volverse con ella a Andalucía. Por eso, la madre y la tía de Ignacio crecieron en Eibar sin padre; la supresión del apellido del abuelo la realizaron todos los cinco hijos de Lucía, por lo que pudiera ser una decisión colectiva de borrar todo rastro de su desleal abuelo.

El joven Ignacio creció en la torre medieval de Kontadorekua, Eibar (Guipúzcoa), donde su abuelo, Eusebio Zuloaga - el armero de la reina Isabel II - y su padre, Plácido Zuloaga - damasquinador y orfebre - habían reuniendo una extraordinaria cantidad de obras de arte que le servían de inspiración para sus creaciones. En la torre había tapices, porcelanas, esmaltes, cueros repujados, miniaturas, obras de metal y estatuas, grabados, vaciados de armaduras y libros antiguos; las piezas provenían de casi todo el mundo. Como Ignacio no quería estudiar - pasando de un colegio a otro sin llegar a acabar el bachillerato- su padre le sometió a una intensa formación técnica como dibujante, para que continuara con su negocio.


 
Del natural IZ au_bord_de_loiseAu bord de l'Oise. Ignacio Zuloaga. ca. 1894. MNAC Barcelona.senorita con antifaz_Museo Zuloaga_Zumaia

Hasta su boda en 1899, el joven pasó una década dedicado a la vida bohemia entre París, Sevilla y Bilbao. Sus esporádicos estudios en academias parisinas fueron continuamente interrumpidos por viajes, y varios trabajos con los que trataba de complementar sus ingresos como pintor. Su subsistencia fue posible por el apoyo financiero de su madre ya que su padre se opuso a su proyecto de ser pintor y a su estilo de vida. En París, Ignacio compartió casa con Ramón Casas y Santiago Rusiñol; este relató aquella divertida vida bohemia en el libro Impresiones del Arte.

el_amanecerEl Amanecer, 1894. Ignacio Zuloaga para el Kurding Club. Sociedad Filarmónica. Bilbao.En Bilbao, Ignacio Zuloaga se unió a la sociedad cultural "El Escritorio", también conocida como el Kurding Club (el club de la borrachera, en vocablos bilbaínos). En esta sociedad el escritor Miguel de Unamuno estrenó su primera obra teatral: La Calabaza.
La contribución de Ignacio al club fue el cuadro, titulado El Amanecer, en el que aparecen unos cuantos mareados socios al acabar : José Orueta, Juan Basterra, Francisco Igartúa, Juan Carlos Gortazar y Ricardo Gaminde. Las figuras descentradas y cortadas recuerdan a Degas, a quien Ignacio conoció en París.

 

Fiesta Gitana

El tercer polo de la agitada bohemia de Zuloaga fue la ciudad de Sevilla, que visitó en 1892, y en la que se instaló al año siguiente. Alquiló un estudio en la calle de la Feria, en un corral rodeado de cigarreras, floristas, gitanos, bailaoras, y toreros sin suerte.

En aquellos años quedó fascinado con el pueblo gitano, aprendió su lenguaje, y estableció una relación de admiración que mantuvo durante toda su vida. Pintaría a numerosos miembros de esta etnia.

En sus temporadas en Sevilla también ejerció de marchante de arte y de pagador de una mina propiedad de unos vascos, a la que acudía una vez por semana -a caballo y con un revolver- para pagar a los empleados.

Hacia 1896 decidió intentar ser torero y para ello se inscribió en una escuela taurina que Manuel Carmona Luque El panadero acababa de inaugurar en la Plaza de la Puerta de la Carne. Ignacio adoptó el sobre nombre de El Pintor.
Su más sonada corrida fue la que se celebró el 17 de abril de 1897 en la plaza de toros de La Puerta de la carne, con cuatro novillos de cuatro años, dos de capea y dos de muerte.
El cronista taurino El Nene valoró del siguiente modo su actuación:

bio1


En la escuela matan hoy,
según los carteles cantan,
el diestro Manuel Domínguez
(no el de Coria, por desgracia)
Y el torero bilbaíno
Ignacio Zuloaga,
Un chico nuevo en Sevilla
Que, pintor, allá en Vizcaya,
Cambió pincel y paleta
Por el estoque y la flámula.
Este es un buen precedente
Porque la cosa es bien clara;
Un pintor debe, por fuerza,
dibujar las estocadas".

 

Pero Ignacio Zuloaga, que según El Nene "ostentaba un hermoso bigote", no estuvo afortunado y El Nene dictaminaría: "Zuloaga, el Pintor, según mi opinión, no pintará por ahora nada en la tauromaquia".
Zuloaga llegó a matar dieciséis reses. Su carrera finalizó a causa de una cogida sin consecuencias lo que animó a su familia a darle un dinero adicional para que volviera a su carrera como pintor.

Ignacio toreandoveintisiete aosZuloaga toreando con 27 años en Sevilla.

Apenas dos años después, el joven pintor encadenó una sucesión de éxitos en París que le convertirían en un pintor famoso y muy rico. Sin embargo, nunca perdió su afición al toreo, alimentada por su amistad con diestros como Juan Belmonte, Domingo Ortega y Manolete, así como su ahijado, el torero gitano Rafael Albaicin. Juan Belmonte e Ignacio tuvieron una muy estrecha amistad. En una carta de Juan Belmonte al escultor Sebastian Miranda escribe lo siguiente:


Querido Sebastian: Tengo que salir urgente para Sevilla sin dejar perfilado nuestro viaje a Andalucia con el maestro Zuloaga. Te dejo el encargo de animarlo y decirle que he dejado treinta vacas sin tentar para que las toree él; con esto es suficiente para animarlo. Tengo gran interés en ver si somos capaces de renovar aquellas excursiones de camaradería, sincero afecto y alguna granujería inocente en está época de materialismo, egoismo, guerras y demas disensiones. Aun recuerdo una de nuestras últimas excursiones a Andalucia, con Zuloaga, Julio Camba, Juan Cristobal y tú, cuando este durante el viaje desafió al maestro a torear creyendo que este era un aficionado más....y su asombro cuando en la placita de tienta salio la primera vaca gorda y con pitones y después que dió dos carreras le dije yo a Ignacio ¡vamos! y el tio salio del burladero sin dudarlo un momento y se lió a torearla como un profesional cualquiera....Aquella tarde después de la tienta comentabamos ante una botella de vino al lado de la chimenea las incidencias de la lidia: yo le dije a Zuloaga que me había recordado el toreo de principios de siglo, del Algabeño, Corete, Calderon... que habian influido en él con el toreo de entonces despegados con los brazos altos y demas. El tio se conoce que estuvo rumiando esto toda la noche y al día siguiente nos sorprendió con unos lances ajustados, las manos bajas y algo del sentido moderno del toreo: no he visto a nadie con una cara de mayor satisfacción que la de Ignacio despues de esto. Verdaderamente yo no he comprendido nunca como el tío con esa afición y esta capacidad, las dos principales cosas que se necesitan y aun le duran con más de setenta años, no ha sido matador en lugar de ser el mejor pintor de España. Tal vez creería que no podía ser el mejor torero de España y lo dejó. De todas maneras creo que hubiese cambiado toda su pintura por haber matado en la Plaza de Toros de Madrid un toro en una corrida de Beneficiencia verle rodar con las cuatro patas al alto y el tendido lleno de pañuelos...

El pintor torearía en tentaderos hasta pocos días antes de morir, a los 75 años.

ignacio toreando con 70 aos jose tamayo y albaicin al findoIgnacio toreando con 70 años. Al fondo Rafael Albaicín y José Tamayo.

Muy aficionado al flamenco, Ignacio Zuloaga fue determinante en la aceptación de este arte en los ambientes ilustrados de París. El día 25 de abril de 1906, con motivo del bautizo de su hijo, organizó una fiesta flamenca a la que asistieron, entre otros, los poetas Rainer María Rilke y Eduardo Marquina, los pintores Edgar Degas, Maxime Dethomás, Charles Cottet, Aureliano Beruete, Ramón Pichot; los escultores Paco Durrio y Mateo Inurria; el músico Isaac Albéniz y la cantante de ópera y hermana de Ramón Pichot, María Gay.
En años sucesivos, 1908 y 1909, repetiría las fiestas flamencas y en 1922, junto con Manuel de Falla y Federico García Lorca, será uno de los organizadores del Concurso de cante jondo de Granada.

Cante_ jondoIgnacio, en el centro, organizador del concurso de Cante Jondo.

Fue un hombre de ideas firmes que defendió, con vehemencia, ante cualquiera:
"Lo que hay que hacer es ser sincero consigo mismo. Yo sueño con la fuerza en la pintura. Me gustaría hacerla a puñetazos pero sólida (puñetazos y dulzuras en algunos sitios). Contrastes en todos los sentidos. Visiones extrañas, personales. Atreverse, atreverse, atreverse. Dibujar, dibujar, dibujar, Estilo, estilo, estilo (bajo todos los estilos)".