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Curiosidades sobre  1frima_maragall

 

Sol, solet...

ca_1864El niño Joan Maragall, ca. 1864.Quan jo era petit
vivia arraulit
en un carrer negre;
el mur hi era humit,
pero el sol hi era alegre.

Per 'llà a Sant Josep
el bon sol solet
lliscava i lluïa
pel carreró estret.

I en mon cos neulit
llavors jo sentia

una esgarrifranca
de goig i alegria.

Visions y Cants (1900)

 


pel_ploma_maragallPel & Ploma, nº 33. Ilustración de la portada de R. Casas.Aquel sol de mi infancia

 

Cuando era chiquito / vivía encogido / en mi callejón;  / el muro era húmedo / pero alegre el sol.
Hacia San José / el bueno del sol / entraba y brillaba / en mi callejón.
Y en mi cuerpo débil / entonces sentía /un escalofrío de / gozo y alegría.
(Traducción de Josep M. Jaumà)

El poema apareció en el nº 33 de la revista Pel & Ploma.

Como todos los grandes intelectuales, Joan Maragall evolucionó a lo largo de su vida, recibiendo distintas influencias profesionales y personales, así como reaccionando a los cambios que apreciaba en Cataluña y en España.

redaccionRedacción del Diario de Barcelona. En el centro Maragall. Biblioteca de Catalunya. Barcelona.Manifestó haber trabajado, desde el comienzo de su carrera, en un periódico con un ideario conservador y gubernamental que él no compartía; además, debía de escribír a diario en castellano, que no era su lengua materna. Al Maragall periodista y ensayista se le lee, casi exclusivamente en castellano, pero el Maragall poeta se expresaba únicamente en catalán. El castellano era su lengua "de profesión" y de influencia en la vida pública, y el catalán, su vehículo para expresar las emociones.

La dualidad lingüística y sentimental debió de resultarle aún más difícil durante su juventud, cuando su ideario político personal era independentista. En 1895 escribie, en catalán, en La Independencia de Catalunya:

"... el centro intelectual de España ya no tiene significado alguno ni eficacia actualmente en el seno del movimiento general de ideas del mundo civilizado. Por ello, nosotros, que deseamos seguir dentro de ese movimiento general, creemos que en España ha llegado la hora de que cada cual se las componga y lo antes posible debemos librarnos de cualquier atadura con una cosa muerta".

Tres años después, las noticias de la derrota frente a los Estados Unidos, en 1898, le arrancan una dolorida despedida a una España que no comprende la lengua catalana. En su "Oda a Espanya" va cambiando los mensajes; comienza desde el dolor inicial de quien escribe en una lengua marginada:

Escucha España, - la voz de un hijo / que te habla en lengua - no castellana; / hablo en la lengua - que me han enseñado / la tierra áspera; / en esta lengua pocos te hablaron; / en la otra demasiado /".

El mensaje del hijo maltratado se torna en instigación al cambio, pero al no entender la lengua desde la que se la habla, se produce el adiós:

"¡Sálvate, oh sálvate - de tanto mal! / que el llanto te haga fecunda, alegre y viva; / piensa en la vida que alrededor tienes; / alza la frente, / sonríe a los siete colores que hay en las nubes./ ¿Dónde estás, España? - no llego a verte. / ¿Es que no oyes mi voz atronadora? / ¿No entiendes esta lengua que te habla entre / peligros? / ¿Es que dejastes de entender a tus hijos? / ¡Adiós España!."
El maltrato a su lengua está en el fondo de su desapego hacia España. Un año después, en 1899, reforzaría su mensaje regeneracionista en su "Cant del retorn" (Canto del retorno) que finaliza de este modo:

"Si es vivo el recuerdo aún de otras gestas, / si las altas sierras que han de hacernos fuertes / se elevan serenas sobre las tormentas / y rugen sus bosques al viento Poniente. / ¡Hermanos que en la playa llorando esperáis, / no lloréis: reíd, cantad!".

Se trata de un catalanismo que confía en poderse desarrollar en una España nueva que permitiera una pluralidad de expresiones identitarias.

Entre 1900 y su muerte, en 1911, Maragall se mantuvo en contacto periódico con Miguel de Unamuno,
con quien comparte la delicada sensibilidad y las reflexiones acerca de la regeneración de España.

patria_nuevaEn 1902 publica La patria nueva en la que propone a Cataluña como dinamizadora de España, pero esta debe de "dejarse" ayudar:

"Para que el catalanismo se convirtiera en franco y redentor españolismo sería menester que la política general española se orientara en el sentido del espíritu moderno que ha informado la vida actual ...".

En 1907 el regeneracionismo es menos cauto, denotando incluso un entusiasmo basado en la libre voluntad; en su artículo "Visca Espanya" escribió:

"... ese Visca Espanya nuestro quiere decir que España está viva -¿me entendéis?- que los pueblos se levanten y se muevan, que hablen, que hagan por sí mismos y se gobiernen y gobiernen; y España ya no es un lugar común de patrioterismo encubridor de toda clase de flaquezas y concupiscencias, si no que España es algo que se mueve y se levanta y habla y planta cara a los que hasta ahora han vivido de su muerte aparente" que tiene componentes de iberismo integrador "De este modo ya sabemos gritar Visca Espanya; ya no necesitamos a nadie que nos lo enseñe, sino que nosotros podemos enseñarlo; en Valencia, en Aragón, en Vasconia, en Aragón se elevan ya voces respondiendo a la nuestra ...".

La espiritualidad se hizo más presente en la obra de Maragall a partir de los disturbios de la llamada
Semana Trágica de Barcelona, poco antes de la Navidad de ese aciago 1909, el poeta escribía en su artículo
"La iglesia quemada":

1semana_tragica_1909La ciudad de Barcelona durante la Semana Trágica de 1909."Si, ahora lo veo, la Iglesia vive de la persecución, porque nació consustancial con ella; y su mayor peligro está en la paz. Por eso cobra fuerza del pueblo, al perseguirla éste cuando al ve triunfante. Porque Cristo les dijo a sus discípulos que siempre serían perseguidos; así que, cuando no son perseguidos por las autoridades del poder, lo son por los miserables que, sin saberlo, quieren devolverla a su natural estado de dolor".

Era una tesis, acerca de la naturaleza de la Iglesia, más acorde a otros tiempos de la historia, y que se haría especialmente cierta en 1936.

 

 

 

Joan Maragall

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