Web modernismo 98 y 14

logo_zuloaga
Error
  • XML Parsing Error at 1:89. Error 9: Invalid character
E-mail

Curiosidades de marquina_firma

 

El niño Eduardo Marquina nace en un hogar marcadamente religioso. Segundo hijo y primer varón de cinco hermanos, rezará todas las noches en un pequeño oratorio que sus padres tenían en su casa, arrodillado a los pies de la Virgen mientras que el padre dirige las oraciones.

Estudia en las escuelas Católicas de Barcelona. Ha aprendido las primeras letras en casa, con su madre, y recién llegado a la escuela se convierte enseguida en un alumno aventajado.
El mismo Marquina dirá años más tarde:

"Entendía a los maestros  con instantánea comprensión y fui alguna vez más allá que otros alumnos en las respuestas y explicaciones. Como eso parecía incomodar a los primeros de clase, poco a poco dejé de excederme. Así adquirí el hábito de almacenar lo que supiera, repasándolo y removiéndolo de vez en cuando, a mis solas, para que no se me muriese dentro. Me acostumbré a pensar. Me encantaba ese íntimo deporte. Era tomar posesión de un mundo interior donde me desquitaba del aislamiento externo".

Cuando acude a la Universidad suspende la asignatura de Literatura general y española cuando le preguntan sobre los poetas menores del s. XVII y , sin dudarlo, contesta:

"Los poetas mayores eran muy malos y los menores no vale la pena estudiarlos."

El joven Eduardo Marquina se queda huérfano de padre y madre a los dieciséis años. Se ve obligado a abandonar los estudios universitarios para ponerse a trabajar. Se volcará en el cuidado y educación de sus hermanos, en especial de su hermano Rafael.
Tras la publicación de su libro de poesías Églogas, sacó del colegio a su hermano ofreciéndole una tarde de asueto y un ejemplar del poemario con una exhortativa dedicatoria: "A mi querido hermano Rafael, mientras le aguardo". Otro día llevó a su hermano al entierro de Jacinto Verdaguer para que lo grabara en su memoria como recuerdo y, acto seguido, lo condujo a la redacción de La Publicidad, donde Eduardo redactó una emotiva necrológica: "Cataluña, algo de ti te llevas a enterrar".

De él cuentan que era alegre, y entusiata. En su primer trabajo, como administrativo, la distracción estropeaba las letras de cambio hábilmente aprovechadas para ensayar poemas en sus dorsos. Tras ser sorprendido en tal desliz no tuvo apuro de mostrar la descollante vocación a sus jefes. Más tarde, compaginaría su labor creadora con la labor periodística hasta que el éxito teatral le permitió cierta independencia económica.

Juan Valera alabó su poesía sin dejar de señalar los peligros subyacentes de su estilo tachándolo de 'vate apocalíptico'.

vispera_estreno_flandesLa víspera del estreno.Benito Pérez Galdós, con quien mantuvo amistad y carteo, asistió al estreno en 1902 de El pastor y consoló el hondo desconsuelo de Marquina tras la tibia acogida del público.

Con excusa del estreno en América de En Flandes se ha puesto el sol, por la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, una de las pocas con posibilidades económicas de llevar a escena tales dramas históricos, marcha al encuentro de su hermano tras sufrir una crisis de voluntad sacudido por la crítica y el disfavor del público.

Apoyó la idea de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza de edificar en Buenos Aires un teatro destinado a la escena española, el futuro Teatro Cervantes que inaugurará en 1917 con un discurso lírico.

El periódico ABC publicó en 17 de mayo de 1927 la letra que redactó Eduardo Marquina para el Himno nacional de España, a petición del monarca Alfonso XIII:

La bandera de España (Coro)
¡Gloria, gloria, corona de la Patria,
soberana luz
que es oro en tu pendón!
¡Vida, vida, futuro de la Patria,
que en tus rojos es
abierto corazón...!
Púrpura y oro: bandera inmortal
¡en tus colores juntas, carne y alma están!
Púrpura y oro: querer y lograr:
¡tú eres, Bandera, el signo del humano afán!
España guiadora
(Solo)
¡Pide, España! ¡Tu nombre llevaremos
donde quieras tú;
que honrarlo es nuestra ley!
¡Manda, España, y unidos lucharemos,
porque vivas tú,
sin tregua pueblo y rey!
Una bandera gloriosa nos das;
¡nadie, viviendo, España, nos la arrancará!
Para que, un día, nos pueda cubrir,
¡danos, España, el gozo de morir por ti!
¡Viva España!...
(Coro)
¡Viva España! Del grito de la Patria,
la explosión triunfal
abrió camino al sol;
¡Viva España! repiten veinte pueblos
y al hablar dan fe
del ánimo español...
¡Marquen arado martillo y clarín
su noble ritmo al grito de la Patria fe!
¡Guíe la mente a la mano hasta el fin,
al "Viva España" asista toda España en pie!

Como autor escribió más de sesenta obras de teatro; la mayoría fueron estrenadas con gran éxito de público.
El drama en prosa, Lo que Dios no perdona, no es recogido en sus Obras Completas tras perderse el manuscrito en la Guerra Civil.
La ignominia de su actual olvido queda reflejada en el teatro madrileño que lleva su nombre sin haber representado hasta la fecha obra alguna del autor.

 

 

 

Eduardo Marquina

banner facebook

banner-EF2

DE-horizontal 1

banner-los-zuloaga

banner-fundacion-zuloaga