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Curiosidades de  caricatura 2

Preocupado su padre por la baja estatura de su novia y futura mujer, Doña Asunción Ariza y Díez de Bulnes, Muñoz Seca le escribe para disipar sus temores:

"No quiero engañar a usted:
Es tan chiquita Asunción
que cuando estamos de pie
me llega hasta el corazón.
Y a mi me gusta la mar
el defecto que usted alega,
pues no se puede negar
que es una mujer que llega
a donde se debe llegar".

 

Don Pedro Muñoz Seca se enorgullecía de haber dado con la mujer perfecta. Con ella tuvo diez hijos, aunque uno de ellos se les murió siendo muy pequeño. Fue un padre y marido ejemplar.

 

ms reyCon su majestad el rey Alfonso XIII y Tirso Escudero en el Teatro de la Academia.Amigo personal del rey Alfonso XIII, a quien visitaba con regularidad. La primera vez que el soberano asistió a un estreno teatral fue precisamente en una obra de Muñoz Seca. En multitud de ocasiones, el rey acudió a estrenos y ensayos de sus obras. En broma, Don Pedro justificaba ante sus amigos su presencia habitual en Palacio por su cargo inventado de "Palomer de Corps", cuya responsabilidad era cuidar que las palomas del Palacio de Oriente no faltaran al respeto debido a sus Majestades, dejando caer sus deyecciones sobre el balcón en el que se asomaban al exterior los soberanos.

Muñoz Seca recibió en cierta ocasión una carta remitida por el Ministro de Cultura español, en la que éste le decía:

"Estimado Sr. Muñoz Seca:
[...] Sin duda, usted es un escritor de gran popularidad, por lo que resulta especialmente lamentable que a menudo el lenguaje empleado en sus obras sea tan vulgar y malsonante [...]"

Al poco tiempo, el ministro recibió respuesta de Muñoz Seca:

"Estimado Sr. Ministro:
En este mismo instante, tengo su carta delante; en breves momentos la tendré detrás".

Cuando el 18 de julio de 1936 estrena La tonta del rizo en Barcelona, en el teatro hay división de opiniones: abajo se aplaudía y arriba se pitaba. Muñoz Seca sale al escenario y dice:

"Señores, no son tiempos ni de aplausos ni de pitos, y menos, de teatro, porque, según las noticias que llegan, el glorioso ejército nacional se ha sublevado contra esta República corrupta. ¡Viva el Rey! ¡Viva España!"

A los pocos días fue detenido por monárquico y católico. Trasladado a Madrid, fue fusilado por los republicanos en Paracuellos del Jarama.

Don Pedro era católico y practicante, lo que no fue óbice para que la curia se librase de su mordaz pluma.

Este epitafio se lo escribió Pedro Muñoz Seca al matrimonio que tenia la portería donde él vivió y que murieron con muy pocos días de diferencia:

Fue tan grande su bondad,
tal su laboriosidad
y la virtud de los dos,
que están con seguridad
en el Cielo, junto a Dios.

El Obispo de la Diócesis de Madrid que tenia que dar su conocimiento lo rechazó con el argumento de que Muñoz Seca no era nadie para asegurar que los porteros estaban en el Cielo, y junto a Dios. Muñoz Seca escribió otro:

Fueron muy juntos los dos,
el uno del otro en pos
donde va siempre el que muere...
Pero no están junto a Dios,
porque el Obispo no quiere.

El Obispo envió una carta a Don Pedro en la que decía "Ni yo, ni ningún otro representante de la Santa Iglesia, intervinimos para nada en el destino de los difuntos, por tratarse de un misterio inescrutable que ni usted, a pesar de su buena voluntad, ni nosotros estamos capacitados para aclarar", y Muñoz Seca escribió el siguiente epitafio:

Flotando sus almas van
por el éter, débilmente,
sin saber qué es lo que harán,
porque desgraciadamente
ni Dios sabe dónde están.

Los porteros se quedaron sin epitafio y el Obispo perdió su sentido del humor.

Después de asistir en Roma a la boda de Don Juan de Borbón con Doña María de las Mercedes, volvió a España desencantado con el trato que el Papa Pío IX había dado a los monárquicos españoles, por lo que escribió:

Vengo de tierras de Dios
tan humilde y tan cristiano,
que en mi casa al “waterclós”
se le llama “waticano”.