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El nombre completo de Amado Nervo era José Amado Nervo Ordaz, como relata él mismo en sus Memorias:

"... desde pequeño mi madre sólo me decía ‘Amado', así que crecí siendo el Amado de mi dulce Madre".

Él contaba que aprendió a leer revisando el libro de recetas de su madre llamado La cocinera poblana.
Siendo muy niño comenzó a escribir y en una ocasión su hermana encontró sus versos y los leyó en el comedor ante la familia reunida. Amado corrió a esconderse mientras su padre escuchaba los poemas frunciendo el ceño.

En 1891, Amado Nervo sintió la vocación religiosa y contempló la idea de ser cura, llegando a cursar un año de teología. En su ideal de aproximarse a la divinidad destruyó un cuaderno de alrededor de 150 páginas que contenían versos amorosos.

Este escritor fue también reconocido por sus crónicas periodísticas, llenas de gracia y candor, como las que realizaba en el periódico de Mazatlán, El correo de la tarde. Aquí describe con humor, los trucos de su escritura al referirse a las mujeres del lugar:

Estaba yo tácitamente obligado a enumerar los encantos de todas, absolutamente todas las porteñitas, deteniéndome en aquellas gracias con las cuales sabían ellas, modestia aparte que habrían sido adornadas preferentemente por los dioses: los ojos aterciopelados de Margarita (ésto de los ojos aterciopelados lo repetía yo mucho), los dientes lácteos de Elisa, la fresca boca de Amalia, la piel de seda de Rosa, las manos patricias de Ángela...

Nervo también fue un autor polémico. Su poema "Reffinement", escrito en francés y perteneciente a su libro Mística, suscitó la condena católica. Algunos autores, como Fernández Ledesma, aseguran que debido a este poema, el obispo de Tepic condenó el libro y excomulgó a su autor. El poema quedaría suprimido en ediciones posteriores de la obra.

nervo_telescopioNervo y el telescopio. Madrid, 1910. Col. Familia Padilla Nervo.El escritor también se interesó en los temas científicos, tanto en su poesía como en sus cuentos. Una ocasión dio un brillante discurso en la Sociedad Astronómica de México, titulado "La literatura lunar y la habilidad de los satélites" allí detalló obras de ciencia ficción y describió los satélites de los planetas de nuestro sistema solar, imaginando su paisaje y aventurando la posibilidad de habitarlos. Alfonso Reyes cuenta que en el piso que Nervo habitaba en la calle de Bailén en Madrid, sus amigos podían ver un telescopio con el que este saciaba sus aficiones astronómicas. En su libro Serenidad hay también alusiones a otros instrumentos científicos, como el espectroscopio y microscopio:

Células, protozoarios, microbios... Más allá
de vosotros ¿hay algo?
Pronto nos lo dirá el microscopio intruso, 
pertinaz y paciente.
Y tal vez la materia se empequeñecerá tanto bajo su lente,
Que un día, como espectro, se desvanecerá ante el ojo del sabio,
que dando solamente la fuerza creadora,
cuyo oleaje va y viene omnipotente
Y fuera de la cual nada es ni será....

Un estudioso de la obra de Nervo, Manuel Durán, ha dicho que en Nervo convivieron dos escritores: el Nervo poeta y el Nervo prosista. Se distinguían en que el Nervo poeta escribía, en principio, para sí mismo y para impresionar a las mujeres de las que se enamoraba; luego para un número reducido de poetas y admiradores y finalmente para un público general. En cambio el Nervo prosista escribió siempre para el gran público que podía leerlo en los periódicos y revistas de mayor circulación. Curiosamente a Nervo le parecía mejor su prosa que su poesía.
La creciente fama de Nervo fue motivo de constantes elogios y adulaciones que el poeta veía con ironía, como se muestra en sus palabras:

¿Quién tendría la temeridad suficiente para llamar ‘inspirado' a un poeta cualquiera? A mí el que menos me llama ‘gran'. Lo de ‘eminente' ya me escuece un poco. En días pasados, un señor me escribió llamándome ‘milagroso'. Cierto es que se trataba de prepararme para un sablazo de algunos duros; pero, en fin, dada la prodigalidad actual de calificativos confesemos que es lo menos que se me puede decir.

El reconocimiento popular en España y Latinoamérica, sobre la vida y obra de Amado Nervo, se vio reflejada en la grandeza de sus funerales, los cuales duraron alrededor de seis meses.Todo comenzó en Montevideo, donde Nervo murió el 24 de mayo de 1919. Allí el presidente de Uruguay encabezó el duelo, las banderas se pusieron a media asta y se declaró luto nacional. El Congreso de ese país lo designó "príncipe de los poetas continentales" y abundaron los honores militares. La embarcación Uruguaya viajó a México escoltada por un navío del gobierno argentino y otro del gobierno cubano. Los homenajes se extendieron hasta Venezuela y Brasil.

cotejo_veracruzCortejo en Veracruz. 1919. Conaculta-INAH-Sinafo-Fototeca Nacional.

ejo_ciud_mexicoCortejo fúnebre en la Ciudad de México, 1919. Conaculta-INAH-Sinafo-Fototeca Nacional.

En México la recepción fue aún más impresionante, la comitiva funeraria llegó el 19 de noviembre a la capital, donde se estima que asistieron 300.000 personas a contemplar el cortejo, un magno entierro donde asistió casi la tercera parte de la población de la ciudad.

cuerpo_diplomaticoMiembros del H. Cuerpo Diplomático. México, 1919. Conaculta-INAH-Sinafo-Fototeca Nacional.


Por esas fechas, sus poemas fueron recitados por miles de personas y en las librerías se agotaron las ediciones de sus obras.
Hoy en día numerosas calles de México, España y Latinoamérica llevan su nombre, y en su ciudad de origen, Tepic, existe un museo dedicado a su memoria, cuyos objetos dan cuenta de la amplia trayectoria de este autor, quien satisfecho de su vida escribió:

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!