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Curiosidades sobre 1firma_reyles

 

 

Desde muy pequeño, Carlos Claudio tenía ansias de dominio y señorío. Un día, mirando los campos junto a su padre, le preguntó si cuando él muriese todo eso sería suyo. La escena real se reproduce en la ficción en su libro
El gaucho Florido, donde Faustito le pregunta exactamente lo mismo a Don Fausto.

el_charrua_reylesCasa de El Charrúa (una de las estancias de Reyles en Argentina). public_establ_rurales_reylesPublicidad de los establecimientos rurales Reyles en Argentina.


pza_toros_montevideoPlaza de toros de la Unión, Montevideo.En El embrujo de Sevilla, Reyles demuestra gran conocimiento del arte taurino. La razón es que de joven lo practicó en Montevideo, antes de que fuese prohibido en la República Oriental del Uruguay. Siendo adolescente y debiendo rendir un examen, se hizo acompañar de un torero, "El Regaterín", que parado en la puerta del aula donde Reyles era interrogado, soltaba un "¡Olé!", ante cada respuesta del estudiante.

 

carlos_reylesEran conocidos su carácter áspero y su coraje. A principios del siglo XX, dos grandes poetas modernistas uruguayos, Julio Herrera y Reissig y Roberto de las Carreras, pensaban satirizar el mediocre ambiente cultural montevideano, escribiendo Las tolderías de Tontovideo- poniendo a sus conciudadanos al nivel de los indios charrúas - Reyles dijo a cuantos quisieran oírlo: - "Si ésos se meten conmigo, los mato como a perros". Reyles no fue aludido en sus sátiras. Esta actitud altiva hizo muy difícil relacionarse estrechamente con este autor.


est_mollesEl pueblo Estación Molles, cercano a las propiedades de Reyles y de su padre, fue rebautizado como Carlos Reyles.En los litigios para tomar posesión de su herencia, en 1887, tuvo un altercado con el Escribano Piccardo, que reclamaba el pago de unas deudas. Se evitó que fuesen a las manos, pero luego la relación fue muy tirante. Once años después, en Estación Molles, cerca de los campos de Reyles, en un confuso tiroteo a oscuras, en el que el escritor estuvo involucrado, Piccardo resultó muerto.
El escritor quedó en libertad porque las pericias balísticas probaron que la bala no había salido del arma de Reyles.

 


El 30 de diciembre de 1915, cuando Carlos Reyles presidía un congreso de la Federación Rural, se hizo presente allí el Dr. Baltasar Brum, Ministro del Interior, para exponer algunas propuestas gubernamentales sobre el agro. Como no se le permitiera hablar, Brum se despidió enojado diciendo:  - "Adiós, latifundistas". Reyles le respondió:  - "Adiós, Sr. Imbécil" (aunque hubo testigos que aseguraron que las palabras fueron mucho más fuertes). Hubo que intervenir para que no fuesen a las manos. Ambos se "enviaron los padrinos" para batirse a duelo, pero por no llegar a acuerdo sobre el arma, el lance no tuvo lugar. Años después se encontraron en Europa y saldaron en paz sus diferencias.

El 31 de marzo de 1933, el Presidente Dr. Gabriel Terra dio un golpe de Estado. Reyles apoyó el nuevo régimen. Brum, en ese entonces ex Presidente de la República, se suicidó en gesto de protesta.

dr_brumEl ex-presidente Baltasar Brum -sin sombrero y empuñando un arma- momentos antes de suicidarse, rodeado de policias secretas.

- Es curioso que un autor capaz de describir una ciudad con gran detalle, como en El embrujo de Sevilla, no conociese a fondo las varias ciudades en que residió, salvo por las zonas aristocráticas que frecuentaba. Se trata de un autor que no salió de su ambiente natal.

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Y esto incluye a la ciudad de Montevideo (este detalle es recogido por Gervasio Guillot Muñoz en La conversación de Carlos Reyles).

Pese a ser un hombre de fuerte carácter, que le rendía culto a la fuerza como virtud, tanto en su narrativa como en sus ensayos, en sus diarios de fines de la década del '20 y principios del '30 se muestra avergonzado por una debilidad: no lograba dejar de fumar, como le habían indicado sus médicos.

En esos mismos diarios se ve que sufría su pobreza no sólo por el aspecto económico, sino también en un aspecto moral: toda su vida había sostenido que la riqueza era signo de carácter superior.
Esos diarios revelan también su obsesión por estar al día en sus lecturas, por ser un escritor siempre actual. Esa ansiedad repercutió negativamente en sus últimas producciones narrativas, sobre todo en A batallas de amor... campo de pluma, de publicación póstuma, así como también sus intentos teatrales, muy influidos por Pirandello.

 

 

Carlos Reyles

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