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Curiosidades sobre firma_rusinol

Santiago Rusiñol fue un personaje muy carismático que pronto se convirtió en el portavoz y aglutinador de la llamada bohemia dorada catalana, impulsora de la estética modernista en su manifestación más lúdica. Estética que se definía a través de la consigna «el arte por el arte» y en abierta oposición contra el inmovilismo burgués y los convencionalismos de la sociedad. Fue un espléndido producto de su tiempo y de su ambiente; desarrolló sus múltiples actividades sin esfuerzo aparente, con arrebatadora simpatía, sin polémicas ni contratiempos.

cartel_firmado_rusinCartel firmado por Rusiñol para promocionar la obra.En 1889 Rusiñol inicia un recorrido por Cataluña con el pintor y amigo Ramón Casas. Se trasladan en carro tomando apuntes y dibujos que publican en La Vanguardia, con textos de Rusiñol.
En unos de sus viajes se encontraron con unos saltimbanquis con los que trabaron amistad y de ahí nació L' allegría que passa (La alegría que pasa), comedia de carácter simbolista a la que puso música Enric Morera.
En una ocasión Rusiñol lee la obra a Pérez Galdós y éste, entusiamado, se ofrece a traducirla al castellano.
La obra muestra el conflicto entre prosa (pueblo) y poesía (gimnastas).
Un pueblo recibe la visita de unos saltimbanquis que viajan en carro. Los gimnastas -la bohemia- pretenden desahogar a la gente del pueblo con su espectáculo, pero el pueblo no los entiende y los rechaza. Entre los dos mundos, hay un personaje puente, Juanito, el hijo del alcalde, que, a pesar de pertenecer al pueblo, ha podido estudiar y prefiere la vida de los artistas. Finalmente los saltimbanquis se irán del pueblo, enojados por su materialismo y Juanito se resigna y permanece en el pueblo.

La obra, su mejor pieza teatral, fue estrenada en 1899 por la compañía Teatro Íntimo de Adrià Gual, en el Teatro Lírico de Barcelona. De forma comercial, se estrenaría en el Teatro Tívoli de Barcelona en 1901.

En diciembre de 1889 Rusiñol y sus amigos el pintor Utrillo, el escultor Clarasó y el grabador Canudas, alquilan una casa destartalada en el barrio de Montmartre, París. A finales de año, los cuatro bohemios caen enfermos de gripe.

1_4bohemiosRusiñol, Canudas, Utrillo y Clarasó, Montmartre, París, 1890.

 

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Cada domingo… nos dirigimos al Louvre los cuatro habitantes españoles de esta isla… Delante del altar de Leonardo de Vinci , nos detenemos largo rato, pensativos…   es para mí el artista que más veneración me ha inspirado…  Su Gioconda…  inspira la confianza de un confesor, de un alma serena y tranquila… Es la imagen de un espíritu hecho mujer y detenido en la tierra por obra maravillosa… Un beso sería nuestra oración, si a tanto nos atreviéramos delante de aquella imagen… 
(Rusiñol se refiere a sus compañeros de piso en  Île de Saint Louis, París; entre ellos, los pintores Ignacio Zuloaga y Pablo Uranga).
Capítulo  III  La oración del domingo. Impresiones de arte,  por Santiago Rusiñol.


Rusiñol era un conversador ameno, derrochaba simpatía y tenía fama de irónico. Frecuentaba el café - cervecería "Els Quatre Gats" (Los 4 gatos) donde se celebraban tertulias de intelectuales y artistas.  Se cuenta que en una ocasión les dijo a sus amigos que si se ponían a gritar en la calle: "vendo duros (5 pesetas) a cuatro pesetas" nadie les haría caso. Le dijeron que se arruinaría pero él hizo una apuesta. Colocó un cartel en la acera con la oferta, nadie aceptó el cambio y ganó.
Desde entonces se utiliza la frase "vender duros a cuatro pesetas" significando ofrecer un negocio no muy claro pero rentable.


Santiago Rusiñol escribió una breve autobiografía en la que se refirió a su abuelo y a su propia relación con la enfermedad:

  • Mi abuelo que era liberal, me dejaba ir por la calle en épocas de revueltas y motines, porque decía que viendo a las multitudes y oyendo los tiros, me hacía hombre.
  • Acosado por las enfermedades tuvo que ir a un sanatorio que se anunciaba como aquel en que sólo moría anualmente el dos por ciento de los enfermos. Rusiñol escribió al director rogándole que le avisase cuando hubiese muerto ese dos por ciento, para ir él a hacer su cura.
  • Si este cochino reumatismo me traba los dedos, pintaré con las muñecas; si se me sube a la muñeca, pintaré con el brazo. Me dedicaré a pintar horizontes”
 
 
La angustia de Rusiñol respecto de las enfermedades pudo influir en su adicción a la morfina (droga muy de moda en los ambientes parisinos del fin de siglo)  que le causó enormes estragos.
Su amigo Ignacio Zuloaga le escribe la siguiente carta, desde Sevilla, en 1899:
Querido Rusiñol:
Empezaré ante todo por decirte que no comprendo como tienes tan poca voluntad para dejarte dominar por la morfina... Domínate querido Rusiñol; mira que luego es tarde; y que te lo dice un amigo que te quiere más que un hermano.

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VIDEO SOBRE ELS QUATRE GATS Y SUS RIVALES.