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Curiosidades de sorolla 2

 

antoniogarciaperisEl suegro de Joaquín Sorolla, Antonio García, era uno de los fotógrafos más reconocidos de Valencia.Cuando Sorolla era un adolescente empezó a trabajar en su taller coloreando fotografías ya que en aquella época la técnica del color todavía no se había generalizado.

Ésto le permitió al joven Sorolla familiarizarse con la técnica fotográfica y desarrollar una mirada que vemos en muchas de sus obras en las que utiliza encuadres más propios de la fotografía que de la pintura.

ret fam 3Joaquín Sorolla con su mujer y sus hijos, 1901. (Foto: Antonio García). familyLa familia, 1901. Joaquín Sorolla. Museo de la Ciudad, Ayuntamiento, Valencia.

En el archivo del Museo Sorolla se conservan más de treinta reproducciones fotográficas de obras de Velázquez que Sorolla adquirió en vida. Algunas de ellas tienen restos de pintura lo que nos indica que fueron trabajadas por el propio pintor que las utilizó como referencia a la hora de trabajar.
Una de las más importantes es la reproducción fotográfica del Retrato del Papa Inocencio X de Velázquez que adquirió en Paris en 1913 y que siempre presidió el estudio del pintor. Precisamente el Retrato de Inocencio X es una de las obras cumbres de la pintura de retratos, por lo tanto no es de extrañar que esta obra presidiera el estudio de Sorolla, ya que este era el género que más trabajaba en el taller.

el bao del caballoEl Baño del caballo, 1909. Museo Sorolla, Madrid.bano del caballo 1909El baño del caballo, 1909.

 

Lo que más le gustaba a Sorolla era pintar en la costa. Se trasladaba a la playa cargado con lienzos, algunos de gran formato como El baño del caballo o el Paseo a orillas del mar. Allí preparaba un estudio improvisado con sombrillas y toldos para evitar el efecto de la luz directa sobre el lienzo. En las fotografías vemos como muchas veces era ayudado por hombres que le sujetaban los lienzos aunque no era raro que se le derribara el caballete. En las restauraciones de algunas de sus obras han salido a la luz huellas de manos que muy probablemente se deban a los intentos del pintor de evitar que se cayera el lienzo en un golpe de viento.

Durante los ocho años que estuvo viajando por España Sorolla mantuvo una correspondencia casi diaria con su mujer Clotilde, gracias a la cual tenemos hoy en día un testimonio extraordinario que nos permite conocer en primera persona la vida cotidiana en la España de principios de siglo.

 

 

Joaquín Sorolla

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