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"Comienzos del cine español"

En España, la primera proyección pública de imágenes en movimiento tuvo lugar el 11 de mayo de 1896; para ello se empleó un artilugio denominado Animatógrafo, que derivaba del kinetoscopio del inventor Thomas Edison.

Para quienes consideren que sólo es "cine" el desarrollado a partir del aparato cinematógrafo de los hermanos Lumière, la primera proyección pública en la historia del cine español, se realizó - también en Madrid - sólo tres días después.
Una competencia entre tecnologías que pronto se decantó por el aparato francés, que es del que ha tomado su nombre el séptimo arte.
Las primeras imágenes rodadas en España las filmaron camarógrafos venidos desde Francia, de la empresa de los hermanos Lumière.

AnimatógrafoAnimatógrafo El proyector de los hermanos Lumiére. Fuente: La Ilustración Española Americana. BNE.El proyector de los hermanos Lumiére. Fuente: La Ilustración Española Americana. BNE.

En cuanto al primer rodaje realizado por un español, la falta de fechas precisas impide señalar uno sólo.Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza, Jimeno, (1869 - 1947)Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza, Jimeno, (1869 - 1947)

Pudieran ser el documental Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza del zaragozano Eduardo Jimeno Correas (1869 - 1947) o los documentales Salida de los obreros de la fábrica España Industrial y Salida del público de la iglesia parroquial de Santa María de Sans, ambos del barcelonés Fructuoso Gelabert (1874 - 1955).

Riña en un café, Fructuós Gelabert, 1897 Riña en un café, Fructuós Gelabert, 1897 Gelabert fue también el primer español que rodó una película de ficción con argumento, Riña en un café,1897, y una obra de animación: Choque de dos Trasatlánticos (1898).
Jimeno era un feriante aficionado a la fotografía, en tanto que Gelabert era un empleado de un estudio fotográfico que se decidió a construirse su propio equipo y comenzar a impresionar películas.

En esta primera etapa del cine español, fue en Barcelona y Zaragoza donde vivieron y trabajaron la mayoría de los pioneros.Hotel eléctrico, Segundo de Chomón, 1905-1908 Hotel eléctrico, Segundo de Chomón, 1905-1908

El primero que llegó a realizar aportaciones de alcance internacional fue Segundo de Chomón (1871 - 1929), un aragonés que se instaló en Barcelona, donde abrió un taller de manipulación de imágenes de celuloide y de fabricación de cámaras.
Su capacidad de innovación le llevó a colaborar con la empresa francesa Pathé, que patentó innovaciones suyas.
Esa actividad industrial la compatibilizó con la realización de documentales, adaptaciones de cuentos infantiles, obras teatrales populares y zarzuelas; además de filmar guiones expresamente diseñados para el cine.
Su capacidad de innovación también la extendió a los rodajes, aportando avances en el empleo de maquetas y de nuevos recursos visuales (la doble impresión y el paso de la manivela, entre otros).
Destacaron sus películas Choque de trenes (1902), Eclipse de sol (1905) y El hotel eléctrico (1908).

Coyne filmando junto al fuerte de Camellos, Melilla, 1909. El Heraldo de Melilla  Coyne filmando junto al fuerte de Camellos, Melilla, 1909. El Heraldo de Melilla También fueron significativos el exhibidor y realizador zaragozano Ignacio Coyne (1872-1912) y su colaborador, el barcelonés Antonio de Papua Tramullas (1879 - 1961); este último era un electricista y camarógrafo de Coyne que se convirtió en realizador por cuenta propia después de la muerte de su patrón.
Ambos realizaron cine itinerante y los primeros documentales de guerra realizados por españoles (en 1909, sobre la Guerra de Marruecos).
Las principales productoras: Films Cuesta, Films Barcelona e Hispano Films, Barcinógrafo, Studio Films, también estuvieron radicadas en Barcelona.
En las primeras películas de ficción, las interpretaciones exageraban los gestos y movimientos respecto a los habituales en el teatro, una hiperdramatización a la que no pudieron adaptarse todos los actores.
Las primeras estrellas de nuestro cine también lo eran del teatro: María Guerrero, Margarita Xirgu, Ernesto Vilches, Ricardo Puga...
Interpretaron frente a la cámara adaptaciones de obras con las que ya habían triunfado en los escenarios, fueran estas sainetes, zarzuelas o comedias. Así la comedia de mayor éxito de aquellos años, Los intereses creados de Jacinto Benavente, fue filmada por su autor, junto con Ricardo Puga, en 1918.
Otros literatos cuyos textos fueron a menudo adaptados al cine fueron Arniches, Palacio Valdés y Pérez Galdós.
Las dificultades causadas por la Guerra Mundial motivaron que se trasladara a Barcelona una parte de la producción francesa y del resto de España.
Allí, en 1916, se realizó la primera coproducción internacional de alto presupuesto: La vida de Cristobal Colón y su descubrimiento de América. Ésta fue realizada por el director francés Émile Bourgeois con un reparto principalmente francés.
Después de finalizar la Primera Guerra Mundial (1918) la mayor parte de la producción cinematográfica se fue trasladando a Madrid.
A finales de los años veinte la divulgación del cine sonoro causó una grave crisis, que duró hasta mediados de los años treinta.
La aldea maldita, 1929, Florián Rey    La aldea maldita, 1929, Florián Rey En primer lugar, la multiplicidad y problemáticas de los medios de grabación de sonido dificultaba en extremo los rodajes y, debido a ésto, cuando Florián Rey (1894 - 1962) finalizó la primera obra maestra del cine español, La aldea maldita, 1929, debió de acudir a Francia para la sonorización de la misma.
A ésto se unió la multiplicidad de sistemas de reproducción que empleaban los exhibidores y el hecho de que éstos fueran incompatibles entre si, algo que impedía a los productores grabar en uno solo para todo el mercado.
En 1928, la revista La Pantalla reunió el primer Congreso de cineastas para discutir la situación del sector.
A partir de 1933, los problemas de la industria fueron abordados por el Consejo de la cinematografía, instituido por el Gobierno; una de sus medidas más importantes fue la obligatoriedad del doblaje de las películas extranjeras. En esos años se fue recuperando la producción cinematográfica.

La guerra civil de 1936 acabó con esta etapa inicial de la historia del cine español.