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"La nueva escultura figurativa"

 

En las últimas décadas del siglo XIX se desarrolla en España una generación de escultores que va a renovar la historia de la escultura, desde planteamientos estéticos modernistas, y que va a  permanecer en una posición intermedia entre los artistas que emplearon formas académicas clásicas y aquellos artistas vanguardistas (citamos, entre estos últimos, a Julio González y Pablo Gargallo que, figurativos durante buena parte de su carrera, serán asociados a la generación posterior en la historia de la escultura española).

2homenaje arriagaMelpómene, 1906-1933. Paco Durrio. Monumento al músico Juan Crisóstomo Arriaga. Museo de Bellas Artes de Bilbao

Los artistas renovadores provinieron fundamentalmente de Bilbao y de Barcelona, pasando todos ellos en algún momento por París, donde recibirían la poderosa influencia de la obra de Auguste Rodin.

El iniciador del "grupo bilbaíno" fue Paco Durrio (1868 - 1940) quien en 1888 , y después de unos primeros estudios en Bilbao, se traslada a vivir a París. A diferencia de los demás españoles, Durrio decide quedarse en la capital francesa de forma permanente y viajará a España para realizar algunos encargos. En la capital del Sena experimenta con nuevas técnicas cerámicas y escultóricas dedicándose frecuentemente a la joyería. Su gran amistad con el pintor Paul Gauguin le facilita la entrada en los ámbitos artísticos de la ciudad, lo que le permitirá orientar a los artistas españoles que llegaban a París. Entre aquellos españoles estaba Nemesio Mogrobejo (1875 - 1910) quien viajó a París en 1894 y a quien el contacto con la obra de Rodín le va a influir en un alejamiento de su academicismo inicial y en un acercamiento a la escultura modernista.

Escultura Quintin de la Torre_fachada Banco de BilbaoFigura en la fachada del Banco de Bilbao. Madrid. Quintin de la TorreTambién era bilbaíno Quintín de Torre (1877 - 1966) que, después de realizar algunos estudios en su ciudad y de ser aprendiz del imaginero Serafín Basterra, se traslada a estudiar a París. Quintín, a lo largo de su carrera, se convertirá en uno de los escultores de imágenes religiosas más reconocidos. En su taller bilbaíno se funda, en 1911, la Asociación de Artistas Vascos, a la que se incorporarían otros vascos "parisinos" como Paco Durrio e Ignacio Zuloaga.

El otro polo de desarrollo de la escultura apareció en Barcelona, ciudad en la que el modernismo se desarrolla alrededor de dos grupos distintos.
escultura2Eva, 1904. Enric Clarasó. MNAC, BarcelonaCronológicamente, su primer impulsor fue Enric Clarasó (1857 - 1941) escultor que compartió apartamento en París con los pintores Rusiñol y Casas, con quienes participará en la tertulia bohemia del hostal Els Quatre Gats y en las veladas modernistas del Cau Ferrat . Ya desde 1892 Clarasó comienza a expresar en sus esculturas sensaciones poéticas y vitales que superaban el realismo académico imperante en España.

Otro asiduo a esa tertulia será  Manolo Hugué (1872 - 1945), escultor fundamentalmente autodidacta que recibe una primera formación en Barcelona. En 1901, Hugué acude a París, donde permanecerá diez años, y frecuentará a Paco Durrio. También Hugué realizará trabajos de joyería.

El otro núcleo de escultores modernistas catalanes lo lideró Josep Llimona (1864 - 1934) que en 1893 funda el Círculo Artístico de Sant Lluc, una entidad de inspiración cristiana que en sus estatutos prohibía la representación de desnudos femeninos. Entre sus integrantes se encontraban el arquitecto Antoni Gaudí y el ensayista Eugenio d'Ors.

escultura3La primera comunión, 1897. Josep Llimona MNAC, Barcelona

Otro miembro del círculo artístico será el escultor Eusebi Arnau (1864 - 1933) que, al igual que Llimona, estudiaría primero en Roma para ejercer más tarde su carrera en Barcelona.

Pero el miembro del grupo de Sant Lluc más influyente será Miquel Blay (1866 - 1936) que, en 1892, obtiene la primera medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, con una escultura modernista.
Este premio supondrá un acontecimiento de gran relevancia ya que supone la demostración de la aceptación de la estética modernista, por parte de las autoridades artísticas españolas, y abrirá la posibilidad de que dicha estética se emplee en los encargos de monumentos oficiales.
A Blay su éxito lo llevó, en 1900, a París donde será galardonado y donde trabajará hasta 1906, año en que se establece en Madrid. El resto de su carrera lo realiza en la capital de España, donde tendrá como discípulo al escultor tarraconense Julio Antonio (1889 - 1919), extraordinario artista que moriría muy joven.

De forma independiente a estos grupos mencionados se desarrolló la carrera del escultor cordobés Mateo Inurria (1867 - 1924), artista de estilo naturalista que trabaja entre su ciudad natal y Madrid.

                                                      2-Mateo Inurria-Tortola ValenciaTórtola de Valencia. Mateo Inurria. Colección Eleuterio Laguna Angel  de Mateo inurriaAngel orante. Mateo Inurria. Museo Arqueológico Municipal, Montero (Córdoba)

Finalmente, también tuvo un desarrollo independiente Mariano Benlliure (1862 - 1947).

Nacido en Valencia en el seno de una familia de artistas, Benlliure llegó a presentar su primera obra a una Exposición Nacional de Bellas Artes con sólo trece años de edad. Desde niño, estuvo cerca de su hermano mayor, José Benlliure. A José le siguió, primero, a Madrid y después a Roma (1879), donde Mariano no llegaría hasta 1881.
Desde niño se definió siempre por la escultura, aunque fue un magnífico acuarelista; inicialmente se mantendría pintando acuarelas para poder dedicarse más libremente a la escultura.

Mariano B trabajando en su estudio

Bailaora flamenca_Mariano Benlliure_Coleccion particularBailaora flamenca. Mariano Benlliure . Colección Particular

A partir de 1896 se plantea establecerse en Madrid pero mantiene su estudio en Roma hasta 1903.
A partir de entonces, se consagra como un escultor de gran habilidad manual, capaz de realizar obras muy naturales y de elevada perfección técnica como se aprecia tanto en sus numerosos monumentos como en sus imágenes religiosas. 
Mariano Benlliure, una de las mayores autoridades en el arte oficial de su época, recibirá numerosos galardones, y llegará a dirigir la Academia Española de Bellas Artes de Roma.