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"El flamenco se reconoce como arte" 

tablao flamenco_Ignacio Zuloaga_Coleccion particularTablao flameco, Ignacio Zuloaga. Colección particular

La historia del flamenco está documentada desde mediados del siglo XIX. El orígen del flamenco como espectáculo se asocia al momento en que un joven sevillano llamado Silverio Franconetti (1823 - 1889), que había aprendido a cantar con el cantaor gaditano Francisco Ortega, "El Fillo", decidió dedicarse profesionalmente al cante; actividad que hasta entonces se limitaba a acompañar algunas celebraciones de las clases más populares de Andalucía. Franconetti se desplazó a Madrid, donde trató de ganarse la vida cantando; pero en 1855 debió de emigrar a la Argentina y Uruguay, donde se ejerció otras profesiones, regresando a España en 1864. Según Ántonio Machado Álvarez, "Demófilo"(1848 - 1893) - padre de los poetas Machado - en este segundo intento consiguió convertirse en cantaor profesional, actuando en Sevilla, Jerez y Cádiz. Franconetti se dedicó a todos los palos (o variantes) del flamenco, aunque destacó en el "cante jondo".El comienzo de la aceptación oficial de estos cantes populares tuvo lugar el día 12 de mayo de 1866, cuando Silverio actuó ante la Corte de Isabel II en Madrid. En 1870 el cantaor fundó en Sevilla un local - el salón El Recreo - que se puede considerar como el primer "café cantante". El éxito de este negocio motivó que se fueran abriendo otros similares en distintas ciudades de Andalucía y en Madrid, fenómeno que permitió a un número creciente de cantaores,bailaores y guitarristas dedicarse profesionalmente al flamenco.

FranconettiSilverio Franconetti Tomas el NitriTomás Vargas

El principal rival de Franconetti fue el gaditano Tomás Vargas, "El Nitri" (1850 -?) cantaor caracterizado por dominar todos los palos del flamenco. Por su maestría, fue el primero en recibir la Llave de oro del cante, un galardón que le otorgaron unos amigos gitanos; tanto por considerarle el mejor, como por reconocer la pureza de sus versiones. Tras estos dos precursores, fue surgiendo una nueva generación de cantaores: el gitano de Triana Manuel Rodríguez García, conocido como "Cagancho" (1846 - ?) y Antonio Chacón (1869 - 1929), especializado en "cante chico". Entre las primeras cantaoras profesionales se encontraría María Valencia "La Serrana" (1863 - 1940).

antonio chaconAntonio Chacón

la serranaLa Serrana 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como todo negocio, los "cafés cantantes" se debían de adaptar a los gustos de un público que - conforme se fue haciendo más numeroso - no siempre apreciaba el cante jondo y las versiones más tradicionales de los demás palos, prefiriendo versiones más melodiosas y fáciles de apreciar. Esto motivó que se fueran interpretando cada vez menos los cantes tradicionales, con la consiguiente pérdida de la tradición original.

                        1890Escena de café cantante, 1890El Cafe del BurreroEl Café del Burrero

Con su conversión en espectáculo de pago, y la proliferación de intérpretes y acompañantes del espectáculo, los cantes flamencos se fueron diversificando. 

Así, se pueden distinguir los cantes sin guitarra (la debla, la saeta, y las tonás chica y grande), los cantes con guitarra pero sin baile (peteneras, cañas, polos, seguirillas, rondeñas y javeras), los cantes por alegrías para bailar (alegrías sevillanas, bulerías y tanguillos) y los cantes de Levante (tarantas, malagueñas, murcianas y cartageneras).

Arbol genealogico del flamencoÁrbol genealógico del flamenco

 Según la hondura y pureza de los ritmos y de los sentimientos expresados, se pueden distinguir los cantes jondos (seguirillas gitanas y soleares), los cantes grandes (solearillas, polos, cañas, medias cañas, deblas, las tonás, livianas, martinetes, serranas, cabales, carceleras, joyeras y fandangos), y los cantes livianos o chicos (rondeñas, malagueñas, granadinas, peteneras, tientos, bulerías, chuflas, farrucas, fandanguillos, cartageneras, murcianas, tarantas, alegrías, sevillanas y tanguillos).

Los cantes también pueden diferenciarse en función de las influencias melódicas que pueden apreciarse en los mismos. Los hay de influencia morisca (fandangos, medias granadinas, rondeñas, malagueñas y tarantas), los de aire gitano o egipciaco (debla, liviana, martinete, playera, alegría, bujería y seguidilla), los de connotación hebraica (saetas, soleares y tientos) y las que se asocian directamente a tradiciones andaluzas (petenera, fandanguillo y carcelera, entre otras).

El cante fue adquiriendo un primer reconocimiento como fenómeno cultural a partir de las recopilaciones y estudios que le fue dedicando Antonio Machado Álvarez desde los años setenta, primero en Sevilla y luego en Madrid (donde ejerció como profesor en la Institución Libre de Enseñanza). Así mismo, el flamenco fue estudiado e influyó en la obra del músico catalán Felipe Pedrell (1841 - 1922); este - a su vez - fue maestro de los grandes compositores catalanes Isaac Albeniz (1860 - 1909) y Enrique Granados (1867 - 1916) que incorporaron su influencia a sus creaciones, lo que permitió que lo andaluz se comenzara a hacer presente en la música culta que se tocaba en los grandes escenarios europeos.

Posteriormente, Pedrell consiguió interesar en este arte al compositor gaditano Manuel de Falla (1876 - 1946). Este último, junto con el pintor Ignacio Zuloaga (1870 - 1945) y el poeta Federico García Lorca (1898 - 1936) organizó en Granada, en 1922, el primer Concurso de Cante Hondo; su objetivo fue recuperar y preservar esta variedad (que se consideraba en proceso de extinción, a causa de la adulteración que provocaba el afán comercial de los "cafés cantantes").

Premio ZuloagaPremio Zuloaga del Concurso de Arte Jondo

Los cafés cantantes siguieron estando muy de moda entre los españoles hasta mediados de los años veinte del siglo XX, en que se fueron cerrando muchos de ellos, finalizando esta edad de oro del flamenco. (No tenemos una explicación acerca de las razones que motivaron ese cambio de tendencia).

 

Texto: Martín Guerrero Gómez . Director Fundación Casa Patas.