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" La música renace en España"

Felipe pedrellFelipe Pedrell.

Entre los siglo XVI y XIX la historia de la música española no aportó creadores relevantes. En tan largo periodo de tiempo unicamente merece mencionarse a los organistas Francisco Correa de Arauxo (1584 - 1654), Gaspar de Sanz (1640 - 1710), Juan Cabanilles (1644 - 1712) y al clavecinista Antonio Soler (1729 - 1783). La irrupción en la escena europea de Richard Wagner (1813-1883) influyó para que otros músicos se dedicaran a la búsqueda de fuentes autóctonas para sus creaciones.

Éste fue el caso del catalán Felipe Pedrell (1841-1922), que introdujo la música de Wagner en España y se dedicó a la recopilación de cancioneros populares; de este modo sentó las bases para la formación de un nacionalismo musical español. Después de siglos, la música española se adhirió a una corriente europea, modernizándose a través de su propia tradición.
Pedrell tuvo dos discípulos directos, los también catalanes Isaac Albéniz (1860 - 1909) y Enrique Granados (1867-1916); así mismo influyó en el gaditano Manuel de Falla (1876 - 1946) al que consiguió interesar por el flamenco y el cante jondo.

                 enr granadosEnric Granados iaIsaac Albéniz manuel de fallaManuel de Falla joaqunturinaJoaquín Turina

Finalmente, aunque no ligado a la figura de Pedrell, se debe mencionar a otro protagonista de este periodo de la historia de la música española: el sevillano Joaquín Turina (1882 -1949). Este sería el cuarto miembro de esta generación de compositores que seguirían la escuela nacionalista originada por Wagner en Alemania y difundida en España por Pedrell.

Esos cuatro músicos mantuvieron una fuerte conciencia de pertenecer a una misma generación; tanto desde su común objetivo de impulsar la música con raíces españolas, como desde el plano de la amistad personal. Cada uno de ellos comenzó a formarse profesionalmente en sus respectivas zonas de origen: Albéniz y Granados en Cataluña, Falla en Cádiz y Turina en Sevilla. Años después, cuando Albéniz se estableció de forma estable en París, convirtió su casa en lugar de encuentro y acogida de sus tres amigos.

Se puede afirmar que Albéniz y Granados fueron los dos pilares musicales de la Generación del 98. Ambos se rebelaron contra el mediocre ambiente musical español, que no les permitía trabajar en su propio país. Ambos, desde Francia, continuaron inspirándose en el paisaje, la vida y las costumbres españolas para elaborar sus composiciones.

Albeniz y Fernandez ArbosAlbeniz y Fernández ArbósDespués de formarse en Barcelona, Madrid y Bruselas, Albéniz trabajó como concertista de piano y como compositor. Sus piezas, repletas de virtuosismo e inspiración melódica, plantean grandes retos al intérprete, reuniendo múltiples dificultades técnicas y exigencias sonoras. Él mismo consideraba "inejecutables" algunas de sus páginas de la Suite Iberia, cuyos cuatro cuadernos fueron estrenados por la pianista francesa Blanca Selva. Sus composiciones más célebres son un reflejo de su pasión por España: Suite Española, Recuerdos de Viaje, Cantos de España, Navarra, Danzas Españolas, Suite Azulejos, Rapsodia Española para piano y orquesta.

Granados alternaba su españolismo - expresado en su famosa composición Goyescas - con su romanticismo de aroma y nostalgia vagamente europea; esto se manifestaba en piezas de salón, refinadas y delicadas, como sus bellos Valses poéticos. Destacó en su faceta de concertista e improvisador. Poseía un gran dominio técnico del piano, pasando de ser pianista de café en Barcelona a intérprete en grandes teatros europeos, dedicándose preferentemente un repertorio romántico (Schumann, Chopin, Liszt) lo que motivó que se le llamara el "último romántico". Su estilo, muy personal, se aleja bastante de los otros músicos nacionalistas. Su producción posee un carácter menos folclórico que el de sus compañeros, aunque no deja de demostrar sus raíces, como en su célebre colección de Danzas españolas.

13Falla, 1925. Ignacio Zuloaga. Colección Zuloaga, Zumaia.

Manuel de Falla conjugó su interés por el flamenco con la influencia recibida en París de autores como Fauré, Dukas y Debussy; una mezcla de europeismo y preocupación por España que ha contribuido a que se le sitúe como miembro de la generación del 14.
Esta adscripción se debe también a que fue el año en que volvió a España, y a que - algunos meses después - recibió un homenaje, junto a Joaquín Turina, en el Ateneo de Madrid. Ese reconocimiento en el centro de la vida intelectual del país demuestra la relevancia que había adquirido esa generación de músicos entre los intelectuales.
Las composiciones que tocó en aquella ocasión, Cuatro Piezas Españolas, conjugan la delicadeza de influencia europea, con los acentos rítmicos muy acusados y la gran fuerza racial de su inspiración española.
También cabe destacar que elaborase música para ballet, un espectáculo ajeno a la tradición y el gusto español de la época, desde la inspiración española, caso de El Amor Brujo y El Sombrero de tres picos.

El músico más fiel a la cadencia andaluza es Joaquín Turina. Estudió en Madrid y después en París, donde recibió la herencia conservadora de César Franck, y la vanguardista, representada por músicos impresionistas como Ravel y Debussy. Turina optó por la primera de ellas, formándose en la técnica tradicional y el método de su maestro Vicent D`Indy.

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, al igual que Falla, regresó a Madrid, donde actuará como director de orquesta, solista, catedrático y crítico musical. Su dedicación principal fue el piano, aunque también compuso obras escénicas, música cinematográfica, y obras para orquesta.

 Jesus GuridiJesus Guridi Jose Maria UsandizagaJose María Usandizaga Fernandez ArbosEnrique Fernández Arbos Pablo casalsPablo Casals

Otros alumnos españoles de Vincent D'Indy fueron los vascos Jesús Guridi (1886 - 1961) y José María Usandizaga(1887 - 1915). Ambos se significaron por buscar su inspiración en temas de su tierra, que mezclaron con las influencias recibidas en París.

Guridi fue autor de la opera Amaya y de la zarzuela El Caserío, en tanto que Usandizaga fue autor de música orquestal de inspiración vasca y de la zarzuela Las Golondrinas.
Entre los intérpretes españoles de nivel internacional, que realizaron también algunas composiciones, hay que destacar al violinista Enrique Fernández Arbós (1863 - 1939) y al violonchelista Pablo Casals (1876 - 1973).