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 "El teatro como gran espectáculo de masas" 

intereses1Los intereses creados, Jacinto Benavente. Teatro Lara, Madrid, 1907

El periodista y autor teatral José Francos Rodríguez (1862 - 1931) llegó a contar cerca de treinta y cinco teatros en el Madrid de 1908, en donde se estrenaron cuatrocientas obras ese año; unas cifras muy elevadas para una ciudad de sólo seiscientos mil habitantes.

Fue ésta la época de mayor esplendor de la historia del teatro español, en la que las actrices María Guerrero y Margarita Xirgu encabezaron dos generaciones de grandes intérpretes que gozaron de una extraordinaria popularidad.
La gran capacidad de convocatoria de aquellos actores condicionaba la redacción de los guiones, ya que los dramaturgos solían escribir los personajes de sus obras pensando en que fueran intérpretados por esas grandes figuras que llenaban los teatros.
                          Maria GuerreroFoto de María Guerrero con su firmamguerrero con azana...En el centro, el presidente de la república Don Manuel Azaña. A su dcha. María Guerrero. Barcelona, 1932maria guerrerMaria Guerrero

                                     Carmen Carbonell compania margarita xirguCarmen Carbonell en la compañía de Margarita Xirgúxirgu con valleLa Xirgu con Valle-Inclánla xirgu al final de su vida en montevideoLa Xirgu al final de su vida en Montevideo

Para que resultasen más atractivas para el gran público redujeron la duración de las obras respecto de lo que había venido siendo habitual en el siglo XIX. También se incrementó el número de comedias cuyo objetivo era divertir.
Al acudir al teatro grupos sociales con menos estatus y cultura, algunos autores dejaron de escribir sobre personajes y ambientes arístocráticos y de la alta burguesía, para empezar a tratar temas, personajes y costumbres de las clases bajas de la ciudad y del campo, empleando el lenguaje coloquial propio de estas. Esa orientación populista propició el éxito de taquilla de aquellas obras, pero los intelectuales que escribían la crítica teatral en los periódicos no aprobaban esos planteamientos, tan alejados de sus gustos y ambientes; entre estos, sólo Ramón Pérez de Ayala destacó por valorar
 esta clase de teatro.

Carlos ArnichesCarlos Arniches

 

Entre los autores que más destacaron en este teatro populista se debe de citar a Carlos Arniches (1866 - 1943) creador del Sainete de ambiente madrileño, muy próximo a la zarzuela.

Destacaría también con algunas tragedias grotescas -mezcla de risas y lágrimas- como La señorita de Trévelez, en la que critica a la juventud burguesa, ociosa y desocupada, que ignora los sentimientos de los demás con sus crueles bromas.  Esta última obra sería llevada al cine por Edgar Neville. 

 

Serafin y Joaquin AlvarezQuinteroSerafín y Joaquín Álvarez QuinteroOtros autores muy populares fueron los hermanos Serafín (1871 - 1938) y Joaquín Álvarez Quintero (1873 - 1944), que realizaron una versión andaluza y folclorista del sainete de Arniches, en la que destacaban lo pintoresco y la gracia de las situaciones; una de sus obras más notables es Las de Caín.

Dentro del teatro de humor, aunque con mayor duración, calidad literaria y características específicas que los antes mencionados, está la obra de Pedro Muñoz Seca (1881 - 1936). Un autor que alcanzaría extraordinaria popularidad con su Venganza de Don Mendo.

En el segmento de la alta comedia - escritas para un público más culto, formado por burgueses - destacó Jacinto Benavente (1866 - 1954); con diálogos más realistas que los del siglo anterior y con una moderada crítica social que buscaba un cierto regeneracionismo. Traducido a muchos idiomas, fue galardonado con el Premio Nobel de literatura en 1922.

Otro destacado autor de comedias fue el poeta modernista Gregorio Martínez Sierra (1881 - 1947), caracterizado por escribir la mayor parte de sus obras teatrales en colaboración con su esposa, María de la O Lejárraga (1874 - 1974). Su obra más conocida es Canción de cuna. Martínez Sierra también es recordado como el gran innovador de la dirección artística en el teatro.

En cuanto al género del drama histórico, uno de sus mejores exponentes fue el también poeta modernista Eduardo Marquina (1879 -1946) quien fue capaz de compatibilizar el entretenimiento para el gran público con unos contenidos regeneracionistas. Para ello empleó situaciones y personajes tomados de la historia de España. Entre sus obras más célebres cabe destacar Las hijas del Cid y En Flandes se ha puesto el sol

La necesidad de poner en escena muchas obras hizo del la redacción de guiones teatrales una fuente de ingresos para cualquier buen escritor. Por eso otros miembros de la Generación del 98, como Miguel de Unamuno, Azorín y los hermanos Machado escribieron teatro. 

Manuel y Antonio con actoresA la izquierda, sentados, Manuel y Antonio Machado, y actuando junto a la mesa, Lola Membrives. Foto Alfonso

Se trató de la etapa más renovadora de la historia del teatro en España; esto sucedió incluso con la creciente competencia del cine, que solo en la posguerra - y a causa de su inferior coste - conseguiría disminuir la asistencia a los teatros.