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Obras, estilo y técnica de  Firma-de-Antonio--Machado

P1040913Casa-Museo Antonio Machado, Segovia. (Foto: Valentina Suárez- Zuloaga).POESÍA.

La obra de Antonio Machado, tiene características distintas en tres periodos de su poesía: 

1. Etapa inicial modernista, asociada a su libro de poemas Soledades (1903), que posteriormente reformó con el título Soledades, galerías, otros poemas (1907).
Utiliza las formas poéticas de los autores del siglo anterior, influido por su hermano mayor Manuel y su amigo Rubén Darío.

Parece que su objetivo es ser capaz de captar lo esencial del vivir y trasladárselo al lector de forma preciosista; se trata de exteriorizar de modo sincero su intimidad: los sentimientos y las percepciones. A la prioridad de la manifestación de sinceridad subordina aspectos como la perfección de las formas métricas, la musicalidad y la rima.

El poeta venía padeciendo toda una serie de infortunios familiares y reveses académicos, así como una continua inseguridad económica que puede explicar expresiones de melancolía por aquella infancia felíz en Sevilla:

Soledades

“Es una tarde cenicienta y mustia, /destartalada, como el alma mía; / y es esta vieja angustia / que habita mi usual hipocondría. / La causa de esta angustia no consigo / ni vagamente comprender siquiera; / pero recuerdo y, recordando, digo: / -Sí, yo era niño, y tu, mi compañera”.

 
El poeta se refugia en la añoranza por la felicidad de su infancia; su vida en entorno maravilloso del Palacio de Dueñas - propiedad de los duques de Alba - conviviendo con su su padre, fallecido siendo todavía él un niño.

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Entrada, patios y naranjos en el Palacio de las Dueñas, Sevilla; actual residencia de la duquesa de Alba

“… Es el palacio / donde nací, con su rumor de fuente. / Mi padre, en su despacho. La alta frente / la breve mosca, y el bigote lacio. / Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea / sus libros y medita. Se levanta; / Va hacia la puerta del jardín. Pasea. / A veces habla solo, a veces canta”.

campos-de-castilla

2. Etapa realista, entre 1907 y 1917, con la publicación de Campos de Castilla. Ya no es el joven que llegó a Madrid desde Sevilla, la enfermedad y muerte de su amada le han dejado una dura huella. Su vida en Soria - una ciudad mucho más pequeña y en la que carece de sus amigos literatos de Madrid: para no ser olvidado por sus amigos literatos les dedica poemas a Unamuno, Rubén Darío, Azorín y Juan Ramón Jiménez.

Las adversidades de la vida, el áspero paisaje y clima castellano, y la Segunda Guerra Mundial le sacan de su ensoñamiento modernista haciéndole consciente del entorno que le rodea; sin embargo. Contrapone el pasado con su presente, e incluso se muestra preparado para afrontar lo que venga. El libro es finalizado en Baeza, su nuevo destino, donde los poemas adquieren un tono menos épico y pesimista.

Retrato

"Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla / y un huerto claro donde madura el limonero; / mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; / mi historia, algunos casos que recordar no quiero..."

"...Y cuando llegue el día del último viaje, / y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo ligero de equipaje / casi desnudo, como los hijos de la mar..."

 

En los últimos versos se manifiesta la tristeza que le suscita la muerte de tantos familiares. También contrapone la dureza del paisaje, el clima y los acontecimientos que vive en Castilla, con la vida relajada de Sevilla, que añora junto a su infancia con la familia perdida.

En algunos poemas de Campos de Castilla se aprecia la importancia que adquiere el paisaje, que es motivo de reflexión y que extiende a su percepción de la situación de España. Es distinto el tono de los escritos en la dura Soria, respecto de los de la más templada Baeza.

Soria la interpreta de éste modo: "… Muerta ciudad de señores / soldados o cazadores; / de portales con escudos / de cien linajes hidalgos, / y de famélicos galgos".

Visión pesimista que traslada a España: "La España de charanga y pandereta, /cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María, /de espíritu burlón y de alma inquieta, /ha de tener su mármol y su día, /su infalible mañana y su poeta …".
Más templadas son sus sensaciones respecto a Baeza:
"Desde mi ventana, / ¡campo de Baeza, / a la luna clara! / ¡Montes de Cazorla, / Aznaitín y Majina! / ¡De luna y de piedra / también los cachorros / de Sierra Morena!."

3. Etapa final, de 1917 a 1939.

En su libro Nuevas canciones (1917 - 1930) hay poemas reflexivos, que denotan una mayor firmeza de carácter, y un tono más con intencionalidad didáctica

"Nunca perseguí la gloria / ni dejar en la memoria / de los hombres mi canción; / yo amo los mundos sutiles / ingrávidos y gentiles / como pompas de jabón".

 

caminante_no_hay_caminoEn las cuartillas, el poema escrito por A. Machado. Fotomontaje sobre la fotografía de Alfonso. Casa-Museo A. Machado, Segovia. (Foto: V S-Z).


"Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino:
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar."

 

En Cancionero apócrifo (1924 - 1936) Antonio emplea a dos escritores imaginados, a través de los cuales expresa uin ideario cada vez más articulado; los de "Abel Martín" son los de contenidos más filosóficos: "Pensando que no veía / porque Díos no le miraba / dij Abel cuando moría: / se acabó lo que se daba".

En tanto que los de "Antonio Mairena" son más poéticos: "Que bien los nombres ponía / quien puso Sierra Morena / a esta sierra mía"...

En sus poemas tardíos, que escribe durante la Guerra civil, está presente su compromiso con la República y sus héroes. Así, escribe al general comunista Enrique Lister: "Si mi pluma valiera tu pistola / de capitán, contento moriría...".

Se trata de una poesía plenamente involucrada en los asuntos de su época, en los que participa activamente como intelectual comprometido.


OTROS ESCRITOS.

Antonio fue un estimulante prosista. En sus colaboraciones periodísticas vuelca sus reflexiones a través de un personaje imaginario, Juan de Mairena. Trata multitud de asuntos propios de su época: política, cultura, sociedad, o religión. Entre los consejos de su personaje cabe destacar:
“Nunca os jactéis de autodidactas, os repito, porque es poco lo que se puede aprender sin auxilio ajeno.
No olvidéis, sin embargo, que este poco es importante y que además nadie os lo puede enseñar”.

obras-manuel-y-antonioVarias ediciones originales, Casa-Museo Machado. Segovia. (Foto: V S-Z).

P1040889Correspondencia del poeta. Casa-Museo Antonio Machado, Segovia. (Foto: V S-Z).

A partir de su traslado a Segovia, establece su contacto con su hermano Manuel, con quien escribirá seis obras de teatro:
Desdichas de la fortuna o Juanillo Valcárcel
(1926), Juan de Mañara (1927), Las Adelfas (1928), La Lola se va a los puertos (1930), La prima Fernanda (1931), La duquesa de Benamejí
(1932), esta última escrita en prosa y en verso.
Estas obras, de contenidos ligeros y hedonistas y estilo modernista tardío tuvieron una buena recepción por parte del público.
Entre los escritos más interesantes de Antonio están las cartas que le envío a su amante, mujer casada que llamó "Doña Guiomar".