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Obras, estilo y técnica de Sebastián Miranda

 

en_tallerMiranda modelando a José Suárez de la Riva, ca. 1909. Museo del Pueblo de Asturias.Sebastián Miranda fue un artista cosmopolita que cultivó el dibujo, la caricatura y la escultura, principalmente en pequeño formato, ampliando su actividad artística con la literaria mediante artículos publicados en el periódico ABC. Su obra plástica, principalmente retratos, aúna realismo y expresividad, a veces con rasgos caricaturescos, y presenta una gran originalidad. Centrado en la representación de la figura humana (artistas, intelectuales, políticos, gentes del espectáculo, de la alta sociedad, tipos populares, niños, gitanas y toreros), se vinculó a las formas de expresión de movimientos artísticos europeos como el Modernismo, Expresionismo y Art Decó.
Por su carácter de retratista, se configuró además como reflejo de varias épocas: del Oviedo de principios del siglo XX, del París de esas mismas fechas y del inmediatamente anterior a la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, del Madrid y la España republicana y franquista, sin olvidar que realizó también efigies puntuales de destacados personajes de la sociedad argentina y neoyorquina de mediados del siglo. Ello, unido al hecho de haber vivido algunos de los acontecimientos históricos más importantes de la España y Europa del siglo XX, hace de él un cronista gráfico de su época.

1. Etapa de formación y primeras caricaturas (1900-1910)

caricaturaJoaquin Tuya, 1907. Col. particular.Durante los primeros años del siglo XX, Sebastián Miranda se dedicó principalmente a la realización de caricaturas dibujadas y, a partir de 1908, también de pequeñas esculturas, siempre caricaturescas.

Entre 1904 y 1910, Miranda dibujó más de doscientas caricaturas de personajes ovetenses, que tuvieron un gran éxito de público y ventas. Con ellas refleja la sociedad ovetense de la época, que tan bien había sido descrita en La Regenta de Leopoldo Alas Clarín o en el relato "Pilares" de Ramón Pérez de Ayala.

Los dibujos de Miranda se caracterizan por el dominio de la línea (que construye la figura), el uso de tintas planas y colores austeros, el predominio de la línea curva, el papel de los personajes femeninos, la caracterización de la figura a través del resalte de algún rasgo destacado y el gusto por la moda de principios de siglo, especialmente reflejada en el caso de la mujer.

En cuanto a las esculturas, siguen la línea del bibelot sintético y de la statuette caricaturista francesa y española, fechándose en estos años, entre otras, la figura de José Suárez de la Riva, popularmente conocido como Corvera, que había sido presidente de la Diputación de Oviedo y en quien, parece ser, se había inspirado Leopoldo Alas "Clarín" para su personaje de Trabuco en La Regenta.


2. Residencia en Madrid: colaboraciones artísticas y primeras exposiciones (1910-1921)

15Julio Antonio y Miranda ante la maqueta del Monumento a las Américas, 1914.Durante esta década su producción artística fue muy variada y aún de carácter experimental. Alternó la proyección y elaboración de monumentos, algunos de ellos con la colaboración de Julio Antonio (Monumento a las Américas en Oviedo, 1913-1914; Monumento a Manuel Camo en Huesca, 1915 y Monumento a Pedro Menéndez de Avilés en Avilés, 1916), con el modelado y fundición de sus características esculturas caricaturescas de pequeño formato, a las que denomina "muñecos", así como el dibujo.

Entre sus personajes favoritos de este momento figuraron toreros (como Vicente Pastor o Juan Belmonte), nobles (Manuel Eulate, marqués de Orovio), gitanas (Agustina), bailarinas (Pastora Imperio y la Argentina), banqueros (Darío López), bolsistas (Villaamil) y trabajadores, que modelaba en barro y después policromaba o fundía en bronce. Fue precisamente con este tipo de figuras caricaturescas de pequeño formato con las que participó, en diciembre de 1914, en su primera exposición en Madrid: El I Salón de Humoristas, donde exhibió, entre otras, una caricatura de Ramón del Valle-Inclán.

dz_mirandaDaniel Zuloaga. Museo de Ávila.16Maruja, ant. 1921. MNCARS, Madrid.A ésta seguirían otras exposiciones en Asturias y en Madrid hasta que, en mayo de 1921, celebró su primera muestra individual en el Palacio de Bibliotecas y Museos de la capital, donde exhibió, con gran éxito de público, crítica y ventas, casi un centenar de escayolas, terracotas y bronces humorísticos, entre las que figuraban L'abueli, un retrato de Daniel Zuloaga y Maruja.

Su estilo a la hora de caracterizar a los personajes y la variedad de tipos que representaba hizo que el crítico de arte José Francés lo calificara, muy acertadamente, de "cronista de su época".

Entre 1919-1920 mantuvo un estrecho contacto con el ceramista Daniel Zuloaga, a quien consultaría en su taller segoviano sobre los distintos procedimientos de cocción y policromado para aplicar en sus piezas cerámicas, algunas de las cuales cocería en Segovia, antes de construir su propio horno para cerámica, en 1920.

 

3. Los años de plenitud: del éxito de la exposición de 1921 a la realización del Retablo del Mar (1921-1936)

23_gitana_1931Gitana con niño, 1931. Archivo familia del artista.A partir de la exposición de 1921 en el Palacio de Bibliotecas y Museos comenzaron los años de plenitud personal y artística de Sebastián Miranda.

Durante esta tercera etapa, continuó mostrando su mundo de creación particular, repleto de gitanas, literatos, familiares, miembros de la nobleza y gentes populares, todas ellas con su peculiar estilo entre caricaturesco, psicológico y realista, en diversos materiales pero siempre en pequeñas proporciones.

20_gabrielaGabriela Monjardín, 1925. Museo de Bellas Artes de Asturias.Poco a poco, fue evolucionando desde el posmodernismo y caricaturismo de su producción de la década de 1910 hacia una leve influencia Art Decó en algunas de sus figuras (especialmente visible en la destacadísima La Monjardín del Museo de Bellas Artes de Asturias) y hasta el expresionismo que caracteriza la primera versión del Retablo del Mar (1933).

21_tintureJosé Luis Tinturé Miranda, 1925. Col. particular.Al tiempo, desarrolló un más suave clasicismo en retratos de familia y damas nobles, más cercanos a un retour à l'ordre a la italiana, como en el caso del busto en mármol de Carrara de su sobrino José Luis Tinturé Miranda (1925).

Siguió, por otra parte, experimentando en estos años con distintas técnicas y materiales, primero con la cerámica y después con la madera.

Para ampliar sus conocimientos sobre cerámica practicó el modelado y la cocción con distintos tipos de barros españoles y emprendió, entre mayo
y junio de 1922, un viaje formativo a Francia para conocer de primera mano los procedimientos de las manufacturas de Copenhague, Limoges y Sèvres, tres de las más prestigiosas de Europa. La complejidad y coste del procedimiento hizo que se decantara, sin embargo, por otros métodos de trabajo, comenzando a tallar la madera a su regreso de Francia, técnica que le proporcionaría alguno de sus mayores aciertos de los años siguientes, como La Monjardín, Fraile franciscano o el mismo Retablo del Mar. Es precisamente esta última su obra de mayor empeño, y la que mayor fama le dio.

22_retabloDetalle del Retablo del Mar (Gijón).El Retablo del Mar o La rula (de Gijón) es un relieve integrado por más de 160 personajes (todos ellos pescadores y habitantes del barrio pesquero de Cimadevilla en Gijón) que, distribuidos en dos pisos, presencian la subasta de pescado en el interior del edificio de la rula gijonés. De carácter expresionista y con gran riqueza de actitudes y matices, fue iniciado en 1929 y concluido, en su versión en escayola policromada, en 1933. En 1934 fue adquirido por el Estado en su versión en madera, a cuyo traslado se dedicó el escultor hasta 1936, momento en que estalló la guerra civil.
Destruida la madera por el conflicto y recuperadas las escayolas originales, Miranda retomó el proyecto durante la posguerra, aunque no lo concluiría definitivamente hasta 1972, en una versión con algunas modificaciones y de menor calidad que la primera, que se conserva en el Museo Casa Natal de Jovellanos de Gijón.

4. La guerra civil y el exilio parisino (1936-1940)

Durante sus años parisinos, Miranda trabajó en un estudio alquilado en el 112 del Boulevard Malesherbes, que consiguió gracias a la ayuda de la Liga de Intelectuales en apoyo de los exiliados españoles y por mediación de Gregorio Marañón.

24_chevalEstatuilla de Maurice Chevalier, 1937-38. Museo del Pueblo de Asturias.m_chevalierDetalle figura.Retrató en este periodo fundamentalmente a sus compañeros exiliados, a la adinerada sociedad argentina residente en París y a las gitanas del Marché-aux-Puces; además de al actor y cantante francés Maurice Chevalier (1882-1972), uno de sus primeros clientes franceses, para el que realizó más de una docena de figuritas interpretando a los personajes de sus actuaciones en el Casino de París, y que le abrieron las puertas del mercado parisino.
En estos años, sus esculturas adoptaron la figuración estilizada y decorativa que dominaba en la Exposición de Artes Decorativas de 1937, siempre adaptándola a sus modelos tradicionales y sus gitanas, al tiempo que desarrollaba su capacidad de captación psicológica en los retratos de sus compañeros en el exilio.

5. El regreso a España y la consolidación como artista en el Madrid del Franquismo
(1940-1962)

Además de proyectos de retratos corales como la Oda a Belmonte, con los integrantes de la tertulia del
Lyon d'Or (no realizado, se conservan figuras, ca. 1940-49), el Retablo de la Vida Gitana (inconcluso, se conservan figuras y subgrupos, ca. 1950-60), el Retablo de las mujeres en el tendido (frustrado, 1950-60), el Retablo de la Vida Monástica (no ejecutado, se conservan dibujos) o la reconstrucción del Retablo del Mar, que no culminaría hasta 1972, la producción de Miranda desde los años cuarenta se caracterizaría por sus figuras de gitanas, siendo de este periodo algunas de sus esculturas más conocidas sobre este tema. Entre sus modelos preferidas se encontraban La Cuca, La Monete, La Rocío y La Encarna. En cuanto a su estilo, evolucionó desde el decorativismo de los años treinta hacia un mayor clasicismo en los años cuarenta y a un predominio de la instantaneidad, la anécdota y el abocetamiento en sus obras de los años cincuenta y posteriores, características que hicieron que se le calificara de "impresionista".

25_moneteLa Monete con niño en brazos, ca. 1948. Col. particular.encarnaLa Encarna con chiquilín, mediados años 50. Archivo familia del artista.cucaLa Cuca y la Rocío, mediados de los años cincuenta. Col. particular.


6. Los últimos años (1962-1975)

_taller2Modelando un retrato infantil en julio de 1970. En sus últimos trece años de vida, su producción, de ejecución cada vez más rápida y abocetada, se centró especialmente en retratos infantiles, aunque siguió modelando sus iconografías de siempre, sobre todo gitanas, retratos de amigos y damas de alta sociedad.

 

29_mauriciaMauricia Lladó, 1966. Col. particular.30_gitana_1964Gitana, 1964.

 

 

Sebastián Miranda

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