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Obras, estilos y técnica de madariaga_firma

 

madariaga_despachoMadariaga en su despacho.En su exhaustivo libro homenaje a Salvador de Madariaga, con motivo de su centenario, César Antonio Molina, en 1987, citó ciento dieciséis obras del prolífico autor, publicadas en diversos idiomas. Todas esas obras representan el conjunto de las primeras ediciones, no así el número total de contenidos -que resulta menor, tanto por la aparición de ediciones en diversos idiomas, como por la edición conjunta de obras que habían aparecido antes por separado-. Desde entonces se han realizado nuevas reediciones que no se computan para la cifra antes mencionada.

Madariaga se dedicó, a lo largo de su vida, a numerosos géneros, como la crítica literaria, la literatura comparada, las relaciones internacionales, la novela, la poesía, el teatro, la historia, las memorias, los ensayos políticos, los ensayos históricos, e incluso un libreto para una ópera sobre historia de España. No cabe duda de que fue un extraordinario polígrafo. Su versatilidad le permitió cultivar desde trabajos de rigor académico a obras satíricas, como La camarada Ana (1954) o Santo Panco (1964) y una obra utópica como La jirafa sagrada o el buho de plata (1925).

Además se dio la circunstancia de que su dominio de las lenguas le permitió escribir directamente en inglés, castellano y francés; siempre con un estilo ameno, empleando descripciones y citas, sin caer en el exceso.

Su primera obra, como es habitual en quien se inició en la escritura como periodista, fue una recopilación de artículos de prensa escritos cuando trabajaba para el servicio de propaganda británico durante la Primera Guerra Mundial. Con el título La Guerra desde Londres, publicó en 1917, en plena guerra, las crónicas que enviaba desde Londres a los medios de comunicación de España e Iberoamérica.

Su primer libro, propiamente dicho, titulado Shelley and Calderón -publicado en 1920 por Oxford University Press- fue escrito directamente en inglés. Se trata de una serie de ensayos sobre las relaciones entre la literatura inglesa y española.

Dos años después, publicó su primer libro de poemas Romances de ciego, prologado por Miguel de Unamuno. La razón de su escritura está en la emoción que le produjo el fallecimiento de su padre. El texto que no puede adscribirse a ninguna corriente literaria, ni al modernismo ni el noventayochismo.

En 1923 publicó, también en inglés, un libro sobre España pensado para lectores extranjeros: The Genius of Spain (El Genio de España). Un ensayo en el que resaltaba su percepción del carácter nacional español, a través de su historia y sus grandes hombres.

Madariaga fue un abierto seguidor de Cervantes, empleando en sus crónicas de El Sol el seudónimo de Sancho Quijano. En 1926 publicó su libro Guía del lector de El Quijote, ensayo dividido en dos partes muy distintas. En la primera deduce la posible actitud de Cervantes cuando escribía éste libro. En la siguiente parte hace un análisis de algunos de los principales personajes, asociándolos a las características principales que el autor les atribuyó.

ingleses_franceses_espanolEn 1928 apareció Englishmen, Frenchmen, Spaniards, obra en la que estudia uno de sus temas favoritos, la psicología colectiva de los pueblos; en éste caso ingleses, franceses y españoles, los tres pueblos que mejor conocía. Recordemos que Madariaga estudió la secundaria y la carrera universitaria en París, y que vivió muchos años en Inglaterra, apoyando a este país durante la Primera Guerra Mundial y trabajando como profesor en Oxford durante años. El ensayo resulta una personal visión comparativa de los tres pueblos europeos que mayor impronta han dejado en el resto del mundo.

Al año siguiente publicó un ensayo sobre relaciones internacionales, Disarmament, al que aportó su experiencia en la Sociedad de Naciones y su preocupación por una Europa que intuía de nuevo en el camino del conflicto.

También trató al pueblo estadounidense en su libro, también redactado en inglés, Americans (1930) en el que hizo un análisis de su percepción de Estados Unidos y los norteamericanos, un país y un pueblo que conoció a través de sus viajes como conferenciante y el estudio de su historia.

En 1931 apareció por primera vez una de sus obras más célebres e influyentes, España. Ensayo de historia contemporánea. Tratado sobre la identidad e historia de su patria, organizado de forma original y práctica. Partiendo de una síntesis de las características del territorio y el pueblo español, hace un resumen de la historia moderna de las Españas, para luego centrarse en cada uno de los pueblos de España, la historia de los siglos XIX y su interpretación del primer tercio del siglo XX, con agudos análisis de las principales cuestiones pendientes (militar, agraria, eclesiástica, Hispanoamérica, Marruecos ...). El libro tuvo numerosas ediciones; durante más de cuarenta años fue reformándolo y ampliándolo de contenidos. Excelente en todos los aspectos, sigue siendo un análisis muy estimulante del pasado de España.

En 1934, angustiado por el cariz que tomaba la política española -en aquel momento el era ministro del Gobierno de centro derecha de Lerroux- y europea, publicó el libro Anarquía y jerarquía, en el que trata del auge del autoritarismo en sus diversas versiones por toda Europa y el declive de las libertades individuales. Una visión lúcida de la libertad y sus enemigos, realizada por un liberal europeista en el momento cumbre de los movimientos fascistas y comunistas.

En 1939 publicó en inglés La vida del muy magnifico Señor Don Cristobal Colón, que aparecería en castellano al año siguiente. Se trata de la mejor de sus biografías, escrita de modo ameno, resulta un relato entretenido de leer. La obra está basada en numerosas fuentes de la época, por lo que incurre en los errores propios de la historiografía de aquel momento. Se atreve a defender con insistencia la ascendencia judía del marino, algo que no ha resultado probado.

Su segunda biografía fue Hernán Cortés, publicada en inglés en 1941. Ensayo acerca del personaje y su tiempo en el que el autor reivincida la figura del conquistador de Méjico.

En 1943 publicó su gran obra, Corazón de piedra verde. Entretenida novela sobre la conquista de Méjic. A través de varias familias de los Esquiveles y los Manriques, Madariaga va narrando acontecimientos históricos, así como los contextos en que éstos tuvieron lugar. Se aprecia la labor de indagación que debió de realizar para escribir el libro sobre Cortés que escribió dos años antes. Tuvo tanto éxito que escribió posteriormente dos secuelas de muy inferior calidad e interés: Guerra en la sangre y Una gota de tiempo.

Entre 1947 y 1948 publicó, en inglés, y en dos volúmenes, La expansión y la decadencia del Imperio español americano. No se trata tanto de un relato de acontecimientos como de una descripción de la organización, las relaciones de poder, la vida social y las ideas de aquellos territorios y de las gentes que los gobernaron. El autor tiene una clara intención desmitificadora de las críticas contra España, al hacer comparaciones con los imperios de otras naciones. En resumen, un documentado alegato contra toda la historiografía anglosajona denigradora de España y de su imperio americano. Muy interesante resulta la rememoración de las actuaciones de los conquistadores, que no siguieron plan o modelo alguno, realizando increíbles gestas con medios mínimos, aportados por ellos mismos.

La tercera y última biografía de grandes españoles americanos fue la que dedicó en 1951 a Simón Bolivar. Enmarcada en un estudio de la desintegración del Imperio español americano a comienzos del siglo XIX, la semblanza que hace del héroe del independentismo resultó no siempre favorable para el militar, razón por la cual Madariaga fue abundantemente insultado, muy especialmente en Venezuela, donde cualquier expresión crítica hacia la figura del Libertador recibe una reacción hostil.

En 1967 apareció Memorias de un federalista, libro de recuerdos en el que, como es habitual en él, introduce sus análisis acerca de uno de los principales problemas de España, el bilingüismo, la unidad de sus pueblos sin la pérdida de su identidad ni la renuncia a su historia y su cultura.
Madariaga es un defensor, tanto de la unidad de España, como de toda la idiosincrasia vasca, catalana y gallega, que se han desenvuelto y pueden continuar desarrollándose dentro de España. Un análisis lúcido de las tendencias centrífugas y centrípetas de España, escrito desde su experiencia personal y su conocimiento de la historia.

espanoles_tiempo1En 1974 escribió Españoles de mi tiempo, en el que relata sus anécdotas y opiniones acerca de cuarenta personalidades españolas a las que conoció en mayor o menor medida.