Web modernismo 98 y 14

logo_zuloaga
Error
  • XML Parsing Error at 1:86. Error 9: Invalid character
E-mail

Obras, estilos y técnica de    reyes firma

 reyes_bureauRetrato de Alfonso Reyes.

Acercarse a la inmensa obra de Alfonso Reyes se parece a la sensación de avistar el mar.
Sus Obras completas se extienden como un horizonte abierto en más de veintiséis tomos, sin contar sus epistolarios con múltiples intelectuales de Europa y Latinoamérica ni el registro de sus diarios personales. De ahí que leer a Alfonso Reyes sea como asistir a una fiesta del intelecto y hablar sobre él un regocijo del espíritu. La afición por Reyes se confunde con la afición a la literatura misma. Su lectura es para toda la vida, tal como lo dejan vislumbrar los veintiséis volúmenes de su obra completa que tributan en todos los géneros literarios, ensayos en su mayoría, crónicas, relatos, poemas, poemas dramáticos, cuentos largos y breves, con la excepción del género de la novela -aunque los hechos de su vida sean tan interesantes que en ocasiones cobran la temperatura novelesca-.

¿Por qué con frecuencia se exaltan las virtudes de la prosa de Alfonso Reyes? Su manera de redactar o de narrar marcó un cambio estético en la literatura de su tiempo, porque hasta entonces los escritores de la lengua (piénsese en el estilo oratorio del siglo XIX) rondaban mucho para expresar una idea, no daban en el blanco y se tardaban en el acto de apuntar: comentadores enumerativos y banales. En los ensayos de Reyes lo que se desea decir se despacha en dos líneas. Su estilo contagia al lector de su ritmo, que es una manera de la persuasión; no enreda con la elocuencia y la frase larga.

Muy joven, Reyes se sumergió en los clásicos griegos sin descuidar su admiración por el modernismo hispanoamericano, las vanguardias francesas y la filosofía alemana. Pero no fue modernista al modo de Rubén Darío, ni se quedó en la fría vanguardia parisina, ni tampoco se dejó arrastrar jamás por la ilusión kantiana o hegeliana o marxista o freudiana de los sistemas que lo explican todo. Si leyó muy temprano a Nietzsche, domó en sí la bestia del "superhombre". Supo, como Henri Bergson, que la espontaneidad de la vida desborda por todos lados la intelectualidad, y de ahí sus simpatías con los atenienses de los tiempos de Sócrates, o con los flemáticos ingleses de la era victoriana como Oscar Wilde y un poco más adelante con G. K. Chesterton, cuyos cuentos del Padre Brown y cuya novela The man who was Thursday (El hombre que fue jueves) tradujo al español teniendo en mente el estilo irónico de Gracián.

Algunas de sus obras más significativas:

vision_anahuacVisión de Anáhuac (1917)

Mezcla de ensayo histórico con ritmo poético, Reyes escribió Visión de Anáhuac cuando ya residía en Madrid, acaso como una manera de reafirmar su síntesis cultural. Por su rama materna corría sangre prehispánica y se sintió orgulloso de descender de antiguas civilizaciones equiparables a la egipcia. Imaginó a los conquistadores españoles cuando irrumpieron en la antigua Tenochtitlan, hoy Ciudad de México, en 1517:
...la ciudad se había dilatado en imperio, y el ruido de una civilización ciclópea, como la de Babilonia y Egipto, se prolongaba, fatigada, hasta los infaustos días de Moctezuma el doliente. Y fue entonces cuando, en envidiable hora de asombro, traspuestos los volcanes nevados, los hombres de Cortés («polvo, sudor y hierro») se asomaron sobre aquel orbe de sonoridad y fulgores -espacioso circo de montañas-.

 Visión de Anáhuac puede ser una divagación reflexiva acerca de los orígenes de la conquista, pero también una descripción desinteresada del paisaje del valle de México. La descripción plástica de las dos lagunas, de las montañas al fondo, la alusión a los colores en el mercado de frutas, la estructura de las pirámides se muestra, en parte, como fue en la realidad según lo referido por los documentos de Cortés y otros cronistas; pero en parte, también, como es según la percepción de Reyes que lo está contando desde un presente eterno. Si se representara en pintura, Visión de Anáhuac podría tener la técnica cubista del collage, varias dibujos -textos y épocas- acumulados uno sobre el otro.

Cartones de Madrid (1917)cartones_reyesCartones de Madrid, 1917. Ed. Cultura, México.

Tal vez  sea su obra más vanguardista. Parece inspirada en la corriente del cubismo. La palabra cartón viene del léxico pictórico y significa, según la séptima acepción del DRAE, "dibujo sobre papel o lienzo, a veces colorido, de una composición o figura, ejecutado en el mismo tamaño que ha de tener la obra de pintura, mosaico, tapicería o vidriería para la que servirá de modelo". Conviene no perder de vista este significado porque cada cartón que compone Cartones de Madrid resulta un boceto -mezcla de ensayo, cuento o poema en prosa-: es decir, cada cartón es una descripción suelta sobre un fenómeno particular en un curiosa combinación de frivolidad y trascendencia, de erudición y desenfado. Al hablar de cómo las mujeres madrileñas se pasean por la Plaza de Sol en plan de compras o de recreo, Reyes titula su descripción "La prueba platónica" para admitir la resignación de amar sin poseer. Resulta fácil imaginarlo sentado en un café, mirando a través de la vidriera muchachas en vestidos cada vez más sueltos o ligeros. Sensuales.

Calle de Alcalá o de Toledo. Mujeres rudas o finas. Todas hermosas. Una tras otra con una frecuencia desesperante. Ritmo inagotable, melodía de ojos y cabelleras, marcha infinita de los pies.
Un mareo, una fuga general de deseos, hasta que no os quedáis fríos y perfectos, como el mismo cristal. No conozco mejor prueba de la escala platónica que el ver desfilar por Madrid las mujeres bellas. Cada una pone una nota propia al concierto.

Este tipo de combinaciones de citas eruditas con asuntos efímeros o frívolos son en el fondo juegos literarios, mecanismos en los que Reyes se proponía ver la elasticidad del idioma desde sus fuentes más antiguas hasta sus fenómenos más modernos. No es otro el secreto de su estilo. De ahí su prosa de sintagmas tajantes, cortos, como las tomas fugaces e intermitentes del cine.

constancia_poeticaConstancia poética (Obras completas, tomo X)

Aunque Reyes se conoce más como ensayista, también fue un gran poeta. Escribió poemas desde sus primeros hasta sus últimos años. Sólo que su poesía no parece pertenecer al modernismo ni a las vanguardias, ni parece tener antecesores o sucesores directos. En la segunda serie de su Repaso poético (1913-1924) hay cuatro poemas que se salen de toda clasificación por las novedades que plantean. Se trata de "Golfo de México" (escrito, 1924), "Barranco" (1923), "Viento en el mar" (1924) y "Caravana" (1924). Fueron escritos, a juzgar por las fechas, en el momento en que Reyes retornaba a México, a América, después de once años de ausencia en Europa. Estuvo solamente algunos meses, suficientes para volver a palpar una tierra de desmesura y sinrazón.

En el poema "Viento de mar" expresaba la sensación de colorido de penetrar en la zona ecuatorial y sentir los vientos alisios que circulan en los trópicos:

Entrando en el Canal de las Bahamas, 
el barco se poblaba de insectos y de pájaros .

Pero lo que más impactó a Reyes debió ser el estado de su país después de casi diez años de guerra civil, pues La Revolución Mexicana más o menos había cesado y los caudillos revolucionarios, ebrios de matanza y saturados de sangre, habían acabado exterminándose entre sí. Hay algo en el poema "Barranco" o en el poema "Caravana" de esos caudillos de la Revolución Mexicana que habían terminado por acribillarse entre sí, uno tras otro: Emiliano Zapata (1919), Venustiano Carranza (1921) y Pancho Villa (1923). Reyes los imagina en el mundo de la muerte a bordo de la barca de Caronte, con lo cual vuelve a aplicar su cubismo literario:

Rara tripulación, cosecha inesperada,
abajo el ingeniero Minos
ve llegar a su puerta
una cuadrilla de sombreros anchos,
botas fuertes, cinturones de balas,
y el bulto edificante -la pistola-
prendida en el cuadril .

Su poema más largo se titula "Ifigenia cruel" (1923) y cabe dentro de la modalidad del poema dramático. Se trata de un recobro de la obra de Eurípides, Iphigenia in Tauris, en donde Reyes concede a la figura de Ifigenia la noción del libre albedrío por encima del destino impuesto por el oráculo, por los "dioses", para así escapar del deseo de venganza por viejos rencores políticos o familiares. Este poema llegó a ser una gran catarsis para Reyes, una manera de apartar de sí esas bajas pasiones por el asesinato de su padre.

tuleUltima Tule (Obras completas, tomo XI).

En los ensayos Ultima Tule (1942) Reyes vertió todas sus preocupaciones, angustias y esperanzas en medio del nazismo, la Segunda Guerra Mundial y varias dictaduras latinoamericanas.
Con base en la noción latina del último lugar del mundo conocido, llamó "última tule" a Latinoamérica, es decir, como el lugar donde la utopía de un mundo mejor seguía siendo posible. De ahí su inclinación política hacia las utopías, pero con gran sentido de la realidad.

Nos importa el triunfo de todas aquellas normas que exaltan al hombre en cuanto tiene de excelsamente humano. Todos los pueblos nos merecen igual respeto; y por respeto a todos los pueblos, por respeto a la humanidad, deseamos el triunfo de aquella filosofía política que ofrece la libertad con la justicia, la coherencia entre la persona y la sociedad, y no el triunfo de la que sólo exhibe los anhelos de venganza y explosiones de odio. Cuando la violencia, la impudicia, la barbarie y la sangre se atreven a embanderarse como filosofías políticas la duda no es posible un instante. Nuestro brazo para las izquierdas: cualesquiera sean sus errores en defecto o exceso sobre el lecho de Procusto de la verdad, ellas pugnan todavía por salvar el patrimonio de la dignidad humana, hoy tan desmedrado, hoy tan amenazado .

Reyes resaltaba que en el Renacimiento mirar a la izquierda era mirar hacia América. "Para venir de Europa a América, había que viajar hacia la izquierda, hacia el Occidente". Si esos hombres del Renacimiento no hubieran acudido a las utopías se hubieran conformado con su realidad concreta y no hubieran viajado ni descubierto nuevas cosas. Pero el hombre puede ser mejor de lo que ha sido. Tal es su gran mensaje.

deslindeEl deslinde (1944, en Obras completas tomo XV).

Tal vez sea su libro menos popular por la dificultad que entraña leer una teoría de la literatura. Pero, viéndolo bien, se trata de una de las obras mayores del pensamiento hispanoamericano, y en palabras del filósofo José Gaos, "representa la más alta conciencia de una relación tan esencial y característica del pensamiento de lengua española como la que hay entre Alfonso Reyes y la literatura, y una aportación excepcional a la filosofía de esta última".
Merece toda la atención de la crítica mundial.
Reyes comienza por diferenciar a la literatura de la historia y de la ciencia, para reconocer que el escritor puede tomar elementos de aquellas disciplinas siempre y cuando su intención sea volver estético el lenguaje y construir un mundo tocado por la ficción. Se basa en la convicción que no se puede expresar la realidad tal como es sino mediante símbolos culturales determinados, es decir, mediante el lenguaje. Y en ese sentido, Reyes concede a la literatura un mayor estatus al reconocer que es -y debería reconocerse con mayor asiduidad- una gran fuente de conocimiento.

 

 

Alfonso Reyes

banner facebook

banner-EF2

DE-horizontal 1

banner-los-zuloaga

banner-fundacion-zuloaga