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Obras, estilo y técnica de
La obra de Manuel Machado puede agruparse en poesía, ensayo y teatro; también realizó traducciones de obras francesas, con las que se ganó la vida durante su juventud.
POESÍA Su actividad poética comienza con dos libros que publicó, a duo, con el periodista y escritor Enrique Paradas: Tristes y alegres (1894) y Etcétera (1895). Ambos poemas muestran influencias de las coplas populares y El segundo periodo, entre 1900 y 1909, es considerado el más importante. Manuel vive en Madrid y París la bohemia, íntimamente relacionado con Rubén Darío y algunos de sus seguidores españoles . "Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
Esta segunda etapa de su obra poética acaba en 1921, con la publicación de Ars moriendi, sobre el arte de morir, de estilo simbolista. Una tercera etapa de producción poética comenzó a partir de 1936, cuando residía en Burgos. Es una etapa en la que las cuestiones patrióticas -para congraciarse con los franquistas, en cuyo bando estaba- y la religión, son las temáticas predominantes. Entre las obras de este periodo figuran Horas de oro. Devocionario poético (1938), Cadencia de cadencias (1943) y Horarios (1947). Manuel Machado se caracterizó por su concisión en el lenguaje. Busca el concepto principal y lo expresa con naturalidad, con frases breves expresadas en un lenguaje llano, a menudo coloquial, carente de retórica innecesaria. “Y mañana Poco pendiente de la métrica, siempre se dejó llevar por el ritmo interno, tomándose las libertades que deseaba. Fue un poeta perjudicado por las valoraciones políticas. También se vio perjudicado por una obra desigual, pues divulgó obras menores que tal vez otros no hubieran publicado. Tenía un gran sentido del ritmo. Se le ha acusado de superficialidad andalucista. Dámaso Alonso valoró el estilo de Manuel Machado como ligero y grave a la vez. Tuvo un estilo personal, perfectamente identificable, caracterizado por la variedad.
PROSA Su primer libro en prosa fue El amor y la muerte (1913). Una colección de relatos breves; cuentos al estilo de algunos de Rubén Darío. En 1913 escribió La guerra literaria (1898 – 1914) sobre su experiencia personal en la revolución modernista; esta la explicó como la lucha de los jóvenes escritores en contra de los escritores -ya consagrados- del realismo decimonónico (Echegaray y Galdós). Se trata de un libro escrito en tono ligero e irónico, en el que abundó en las prosáicas motivaciones de los jóvenes para involucrarse en la literatura como medio de ganar notoriedad y situarse en sociedad. En cuanto a número, su mayor producción fueron las colaboraciones periodísticas. Se han llegado a recopilar más de mil trescientas de estas; principalmente en los diarios El Liberal y, posteriormente, en La Libertad; aunque también colaboró en menor medida con otros medios de prensa.Se caracterizó por escribir breves comentarios -precursores de los artículos cortos que aparecen en las páginas terceras de los periódicos y en los diarios digitales -sobre asuntos de actualidad. También se dedicó intensamente a la crítica teatral; una actividad a la que había venido siendo muy aficionado desde joven. Su afición al teatro se transformaría en actividad creativa a partir de los años veinte, algo que explicamos al final de este texto. En 1918 publicó el libro Ensayos de teatro, recopilación de sus colaboraciones en El Liberal. Su estilo en prosa fue siempre escueto - economiza palabras y adjetivos - llano y claro; estilo que ya se percibía en sus poemas.
TEATRO Escribió ocho obras de teatro, siete de ellas en colaboración.
Con su hermano Antonio escribe seis más: Desdichas de la fortuna o Juanillo Valcarcel (1926), Juan de Mañara (1927), Las Adelfas (1928), La Lola se va a los puertos (1930), La prima Fernanda (1931), La duquesa de Benamejí (1932) - escrita en prosa y en verso - y El hombre que murió en la guerra (1941). Se trata de unos ejemplos tardíos de teatro poético, similar a obras modernistas de autores como Valle-Inclán, Marquina y Villaespesa. "Esquilmáis a la nación,
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