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Fue un artista precoz. No satisfecho con la pintura “oficial”, con 15 años, se traslada a París donde ejerce de corresponsal de la revista L’Avenç, de la que es fundador y en la que había publicado su primer dibujo. Ingresa en la academia del pintor Charles August Émile Duran, "Carolus", gran admirador de Velázquez. La atmófera, la luz y el ambiente exterior se convierten en los motivos principales de sus composiciones.
Alterna los inviernos en París con estancias en España. En Granada crece su afición por el tipismo andaluz. Hacia 1884 inicia la temática taurina y expone Una Corrida de toros en Barcelona.
En 1886 se recupera de una tuberculosis en Barcelona y es cuando conoce a artistas de la talla de Santiago Rusiñol o Ignacio Zuloaga. La amistad con Rusiñol se consolida al separarse éste de su esposa en 1899 y en febrero de 1890 expondrán en la Sala Parés de Barcelona –única galería de arte existente en la ciudad- sus retratos recíprocos en la primera exposición conjunta junto al escultor Clarasó, a la que seguirían muchas.
Regresa a París y comparte vivienda con Rusiñol, el crítico de arte Miguel Utrillo y el grabador Canudas en el Moulin de la Galette. Rusiñol escribe una serie de cartas, tituladas Desde el Molino, que ilustrará Casas y se irán publicando en el diario La Vanguardia. Obtiene en París grandes éxitos y regresa a Barcelona, en 1892. Cronista de su época, obtiene la mayor popularidad con los cuadros de acontecimientos ciudadanos como El garrote vil (1893), El Corpus (1898) o La carga (1899), con la que ganó la Primera Medalla de la Exposición de Bellas Artes en 1904, momento culminante de su carrera.
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