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Relación de  caricatura_durrio_picassoPaco Durrio por Picasso.con otros creadores


La importancia de la amistad

Paco Durrio se caracterizó por el enorme sentido de la amistad y solidaridad hacia otros artistas; como cicerone de los jovenes recien llegados a París, su introductor de agentes y marchantes, consejero legal y de toda clase. A la vez Durrio era el amigo discreto y solidario en los momentos -frecuentes para muchos- de angustia económica.

Uno de los artistas vascos que frecuentó el taller montmartriano de Durrio fue Juan Echevarría. El pìntor llegó a París por primera vez, como artista, en 1903 y, como tantos otros, encontró en el escultor un magnífico anfitrión y un excelente conductor por las complicadas sendas del arte y la bohemia local. Años más tarde, Echevarría realizó un hermoso retrato de Durrio en el que se recoge toda la placidez y serenidad del pequeño y vivaracho artista de ojos azul intenso".

La amistad más conocida fue la que mantuvo con Paul Gauguin. Fruto de ella resultó la amplia colección de dibujos, pinturas y grabados que Durrio llegó a poseer, más de ciento veinte piezas. Los dos artistas se conocieron en 1886, en el taller del ceramista Ernst Chaplet, y su relación se refuerza durante la estancia de Gauguin en París (1893-95) pues ambos llegan a compartir, además de su afición por la cerámica escultórica y las formas primitivistas, el estudio con otro pintor español, Ignacio Zuloaga.
Durrio, a quien la técnica de la cerámica le interesó muchó, se mantuvo en periódico contacto epistolar con el ceramista Daniel Zuloaga, tío de Ignacio, que trabajaba en Segovia. Ambos compartieron muchas de sus opiniones artísticas y técnicas. Los hijos de Daniel tratarían a Durrio en su paso por París.

jarron pavos modernista dzbJarrón de pavos modernista. Daniel Zuloaga Boneta.cabeza_muchacha_1893_4_gaugCabeza de muchacha, 1893-4. Gauguin. Gres barnizado. Col. Carmen Thyssen-Bornesmiza.inca2Cabeza de joven o de inca. Durrio. Cerámica vidriada. BBAA, Bilbao.

Lo importante es que Durrio reconoció en Gauguin al artista que traía un nuevo mensaje en su obra y que lo hacía mediante unos recursos expresivos nuevos que abrían las puertas del arte hacia territorios inexplorados. Pocas gentes más aparte de Durrio tuvieron esta visión. En consecuencia, atesoraba todo lo que salía de la mano de su amigo. Pero esta amistad tuvo otras consecuencias decisivas y la colección se convirtió en algo así como una puerta de acceso a un arte nuevo, de la cual Durrio era el guardián. Numerosos artistas asentados en París tuvieron conocimiento abundante de la obra de Gauguin gracias a que Durrio la mostraba entusiasmado y con explicaciones entusiastas, ampliando el número de devotos a una nueva religión artística. Esta actitud de defensa y difusión de la obra de Gauguin fue desarrollada por Durrio tanto antes como después de fallecer aquel en Tahití. Así, en 1900 y 1903, buena parte su colección de gauguins pudo ser vista en Bilbao gracias a él.
Pero no fue una amistad devota, sin más, sino que lo fue también en el sentido de maestro / discípulo. Durrio recogió de Gauguin tanto un legado iconográfico como técnico, además de una actitud vital ante el arte, aplicándosela a sí mismo, pero también, sobre todo, transmitiéndosela a otros artistas.

durrio_picassoCaricatura de Durrio y Renée Peron por Pablo Picasso, 1945.El principal beneficiario de esta función de "puente" ejercida por Durrio fue Pablo Picasso, quien lo tuvo como uno de sus primeros amigos en París. Durrio le transmitió el nuevo arte, le mostró artes de otras culturas no occidentales, le enseñó a cocer esculturas en barro... y le alimentó en sus momentos de mayor necesidad. En la etapa en que coincidieron en el Bateau-Lavoir, según cuenta Fernande Olivier, Picasso solía encontrar por las mañanas una lata de sardinas a la puerta de su cuartucho y algún otro alimento más, ignorando quién lo hacía. Olivier lo desvela: era de Durrio la mano generosa que ponía los alimentos.
También Picasso entre 1901 y 1905 fue un amigo generoso con Durrio, pues le dedicó y regaló pinturas, retratándolo de manera divertida en varias ocasiones.

homenaje_durrioMenú Homenaje a Paco Durrio. Editado por la AAV de Bilbao con motivo de la inauguración del Monumento a Arriaga. Dibujo: Antonio de Guezala, 1933.La amistad de Durrio fue fundamental, asimismo, para los numerosos artistas vascos que en la última década del siglo XIX y primeras del XX se acercaron a París para iniciar sus carreras artísticas. Durrio se hizo fama de acoger, ayudar, guiar los primeros pasos y facilitar contactos a todos cuantos recurrieron a él, desde el primer grupo de Zuloaga, Losada y Guinea arribados a París hacia 1891 hasta los Ucelay, Guezala y Urrutia que viajaron a la capital de Francia treinta años después.
Durrio fue también uno de los artistas fundadores de la Asociación de artistas vascos en 1910-12, participando en sus exposiciones colectivas y apoyando sus tratos con galeristas de París.
Esta actitud debe ser entendida como un rasgo peculiar del carácter de Durrio, pero también como algo relativamente común entre las fratrías y hermandades de artistas bohemios de aquel momento. La pobreza y la necesidad eran tan generalizadas que la supervivencia sólo era posible en términos de solidaridad y socorro mutuo. Eso sí, no todos fueron solidarios para ofrecer, sino sólo para recibir. Durrio lo fue en ambas direcciones y lo fue de manera excepcional y desinteresada.
Una de las características más acusadas de la personalidad de Paco Durrio fue la de ser un amigo fiel y generoso. Este carácter le aproximó a muchos artistas interesantes, en cuyas vidas intervino, e hizo que otros se acercaran a él, en busca de ayuda o consejo.

paris_durrio_-lasterra_1966

En París con Paco Durrío es el único libro que, aunque anecdótico, existió durante muchas décadas en torno a Francisco Durrio. Su autor, Crisanto de Lasterra, fue crítico de arte en los años anteriores a la guerra civil y, finalizada la contienda, trabajó como Director del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

 

 

Paco Durrio

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