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Relación de   jrt_miguel_nietoRetrato por Anselmo Miguel Nieto. con otros creadores

Julio Romero de Torres se traslada a Madrid temporadas, cada vez más largas, y comienza a frecuentar las tertulias de los famosos cafés donde artistas, literatos e intelectuales intercambian conocimientos e ideas.
En torno a 1904, Ricardo Baroja lo introduce en las tertulias madrileñas de los famosos cafés Madrid, Fornos, Nuevo Café de Levante, de la Montaña, Maxim's, la Granja del Henar, Sagrada Cripta del Café Pombo, Maison Doré o la Horchatería Candelas.
Igualmente acude al Círculo de Bellas Artes y en 1916 se hará socio del Ateneo de Madrid.

Su adaptación a la capital es progresiva: su mente se ensancha, aumenta su círculo de amigos y se conecta a las corrientes europeístas. A esto hay que añadir la gran difusión sorprendente repercusión de su obra, lo que no hubiera sucedido de continuar afincado permanentemente en Córdoba.
Su amistad con miembros de las Generaciones del 98 y del 14 se consolida. Se relaciona frecuentemente con muchos de ellos, como Pío Baroja, Unamuno, Manuel y Antonio Machado, Jacinto Benavente, Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, Ramón Gómez de la Serna, Emilio Carrere, José Ortega y Gasset, Francisco Villaespesa, Rafael Cansinos Assens, Gregorio Martínez Sierra, Andrés García de la Barga, Corpus Barga, Ramón Pérez de Ayala y otros muchos escritores y artistas que trabajaban en la capital durante esos años.

Pero entre todos ellos, su amistad con el escritor gallego Ramón Mª del Valle Inclán va a ser definitiva. No sólo se convierte en su principal mentor ante la intelectualidad establecida en Madrid, sino que sus ideas estéticas, sus influencias literarias y los textos que sobre el pintor escribe, van a ser fundamentales para su reconocimiento como figura destacada de la pintura española de las primeras décadas del siglo XX.

copia c levanteTertulia en el Café de Levante, Madrid, 1912. Entre otros, JRT, Valle, P y R Baroja, Carmen Burgos, la Colombine. Por Luis Alemany.

Junto a otros artistas, como sus amigos Ricardo Baroja, Aurelio Arteta, Anselmo Miguel Nieto o Rafael de Penagos, participa en la ilustración de la primera edición de Voces de gesta de Valle Inclán, publicada en 1912.

1907 es un año importante a nivel personal, pues se instala en Madrid Julio Antonio (1889-1919), artista catalán decisivo para la evolución de la escultura española del momento y al que Julio Romero llegó a considerar como un hermano, y a ambos, Ramón Gómez de la Serna les dedicó una conferencia en 1910. La relación entre Julio Antonio, los hermanos Romero de Torres y Córdoba llegó a ser tal que incluso se le llegó a considerar como escultor cordobés

la argentina 1910. museo j romero torresLa Argentina, Romero de Torres, ca. 1910. Museo Julio Romero de Torres, Córdoba.argentina2 Antonia Mercé y Luque, Argentina. Foto: Estudio d' Ora, París.

En ese mismo 1910, tras la instalación en Madrid del escultor Sebastián Miranda, se inicia una sólida amistad entre ambos. Los dos participan en el homenaje que, en el estudio del escultor, se celebró en honor de Antonia Mercé "La Argentina", a quien Romero de Torres llegó a retratar y en el que estuvieron presentes, entre otros, los habituales contertulios y amigos: Valle Inclán, Benavente, Carlos Arniches, los hermanos Machado, Zuloaga, Julio Antonio, Belmonte, Pérez de Ayala, Mariano Benlliure, Anselmo Miguel Nieto, Azorín, Marañón, Julio Camba o Ricardo Baroja, muchos de ellos repiten su presencia en el homenaje tributado a Juan Belmonte, en el restaurante El Retiro de Madrid, según recoge en sus memorias Sebastián Miranda.

pintando_belmontePintando al torero Juan Belmonte, 1917.jrt_estudio_mar_benliiureEn el estudio del escultor Mariano Benlliure.

En 1915, Ramón Gómez de la Serna organiza la polémica exposición Pintores Íntegros, en el Salón de Arte Moderno, en la que se produce una controversia que obliga a las autoridades a cerrar la galería donde se presentaban las primeras experiencias del cubismo español. Entre los artistas participantes estaban Luis Bagaría, María Blanchard o el mexicano Diego Rivera y, con ellos, Romero de Torres figura con "sus caricaturas", según relata José Francés en un articulo publicado en El año artístico, en 1915.

A través de José Mª Soltura, que en Córdoba pasaba temporadas en su Huerta de los Arcos, Enrique y Julio Romero de Torres entablan amistad con algunos de los más importantes artistas vascos contemporáneos. La correspondencia entre ellos desvela interesantes circunstancias vitales y artísticas entre los hermanos Romero de Torres, -además de con Miguel de Unamuno que los visita en Córdoba, en 1906, y pronostica el éxito de la Musa Gitana que Julio pintaba en ese momento-, con Darío de Regoyos que visita Córdoba en 1904 junto con Pío Baroja, que va allí a recoger información para La Feria de los discretos, con Ramón y Valentín de Zubiaurre, Quintín de Torres, Ricardo Baroja, Ignacio Zuloaga, el coleccionista cordobés Olegario Peralbo o Elías Salaverría.

Todas esas relaciones desembocan, en noviembre de 1919, en la celebración de una exposición en las salas que había instalado el empresario José Ribera Font en el Hotel Majestic de Bilbao.

Se detectan en las pinturas de Romero de Torres concordancias, aún no suficientemente analizadas, con García Lorca quien, en 1921, escribe su Poema del cante hondo y, en 1922, instaura, en Granada, el primer Concurso de Cante Hondo. Vinculación temática y de título en que ambos coinciden con Manuel Machado, cuyo Cante Hondo, de 1912, se editó con una portada ilustrada y dedicada por el mismo Romero de Torres. También hay una posible coincidencia, reseñada por Brihuega, en el contenido de ¡Mira qué bonita era! y una poesía incluida en Poema del cante hondo, de 1921, que Lorca titula "Barrio de Córdoba", tópico nocturno.

1pastora_imp_jrtPastora Imperio en el estudio de JRT, 1922. Foto Marín.2past_imperioRetrato de Pastora Imperio, 1922.3past_imperioPastora Imperio bailando.

Sin embargo, revistió especial significado su trato con la actriz de comedia Adela Carboné, esposa de su querido amigo el escritor Cristóbal de Castro, y con Pastora Imperio, a la que retrató en varias ocasiones, pero, sobre todo, hay que destacar la devoción que por él sintieron, desde sus primeros años madrileños, la escritora y política Margarita Nelken y la periodista Carmen de Burgos Colombine.