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Relaciones de  unamuno bagaria 1915   conotros creadores

                                                                Unamuno por Bagaría, en 1915

det unam solanaMiguel de Unamuno. Det. Gutiérrez Solana. MNCARS, Madrid.Mucho se ha dicho sobre la personalidad intensa y a veces abrupta de Miguel Unamuno.
El escritor vasco era insobornable y frontal con sus adversarios, pero afable y generoso con sus amigos. Su extenso epistolario demuestra cuánto le importaba la opinión que tuvieran, de él y de su obra, los demás intelectuales y artistas. No aguantaba la indiferencia. Apasionado y dotado de una gran vitalidad, se confesaba discutidor irremisible, contradictorio y paradójico; comenzaba por discutir consigo mismo en lo que él mismo denominó monodiálogos o autodiálogos. 

Febril y alerta, don Miguel estaba siempre presto a la rebeldía contra todo lo que considerara artificioso, fraudulento o carente de frescura. Su preocupación fundamental era el ansia imposible de eternidad, auténtico nervio de su escritura.

Su relación con Rubén Darío nunca llegó a ser fluida. Al vasco no le gustaba el estilo musical y vistoso de su poesía pero rectificó su juicio dedicándole la composición Teresa. Poco después, hizo una broma ante otros escritores sobre la ascendencia india del nicaragüense; enterado éste, se lo reprochó por carta. Posteriormente Rubén Darío haría una elogiosa crítica del primer libro de poemas del vasco, aludiendo veladamente al incidente:
"... Unamuno es amigo de paradojas -y yo mismo he sido víctima de una de ellas-, pero es uno de los mejores removedores de ideas que haya hoy ... pocos como ese vasco meten su alma en lo más hondo de la vida y de la muerte. Su mística está llena de poesía ...".
Para refrendar su generosidad, Darío intervino para que el periódico argentino La Nación contratara a Unamuno como colaborador.

unamuno-4Años después, Unamuno escribió de Darío:"Siempre entre los dos, entre él y yo, hubo como una cristalina muralla de hielo" que atribuyó a sus enormes diferencias de carácter: "Yo debía parecerle a él duro y hosco; él me parecía a mi sobrado comprensivo ... Darío no era apasionado. Era más bien sensual: sensual y sensitivo. No era la suya un alma de estepa caldeada, seca y ardiente. Era más bien húmeda y lánguida, como el trópico en que naciera ... un alma de niño grande, con todas las seculares añoranzas indianas".

Con Ortega y Gasset , diecinueve años más joven que él, mantuvo profundas diferencias. Ortega consideraba que "España es el problema, Europa la solución" y en cambio el vasco desde que publicó En torno al casticismo (1895) venía alertando sobre la pérdida de la identidad española aen_torno_al_casticismocausa de influencias exteriores, calificando de "papanatas" a los intelectuales europeistas.
Al analizar los asuntos, Don José primaba lo objetivo, sorprendiéndose de "que puedan interesar más los hombres que las ideas, las personas que las cosas"; por el contrario, Unamuno era un firme partidario del subjetivismo, mostrando su confianza "en los hombres antes que las ideas".
Esta oposición de perspectivas tuvo también sus consecuencias en materia literaria, así Unamuno gustaba de la poesía, que, en cambio, no interesaba a Ortega. Dada la poderosa personalidad y la incontinencia verbal de ambos genios, se multiplicaron los incidentes y anécdotas derivados de esta rivalidad.

Unamuno-MachadoDurante toda su vida mantuvo su amistad con los hermanos Machado. En 1900 prologó Alma, el primer libro de poemas de Manuel, que le dedicaría su poema autobiográfico Adelfos. También fue amigo de Antonio, que ya en 1903 le envió un ejemplar de su libro Soledades con la siguiente dedicatoria: " A don Miguel de Unamuno, al sabio y al poeta. Devotamente: Antonio Machado".

Juan Ramón Jiménez, en sus Españoles de tres mundos lo retrata llegando "por la ardiente meseta amarilla, a cuerpo, rojo, plata y negro, esbelto como un pino, sonriente sin reír, las manos en los bolsillos de la chaqueta, luchando (con el levantado pecho, con el ojo agudo, de gafa natural, con el oído firme) contra el ciclón, el relámpago y el trueno del mediodía". Gustaban ambos de conversar paseando por los chopos de la Residencia de Estudiantes y fue así como Unamuno recitó a su emocionado amigo los versos de su Cristo de Velázquez.

Unamuno conocía a Pío Baroja desde su juventud; en 1901 se había adherido al Manifiesto de los tres, escrito también por Azorín y Maeztu, sobre la regeneración de España. Sin embargo, Baroja no tenía una buena opinión de él, consideraba que opinaba sobre muchos asuntos que no dominaba y que tenía una personalidad ególatra y un trato apabullante hacia los demás.

iz unamuno parque retiroUnamuno con Ignacio Zuloaga en el Parque del Retiro, Madrid.

Fue Unamuno uno de los escritores de la Generación 98 que, con más vehemencia, expresó su cercanía anímica a la obra de Ignacio Zuloaga
"De mi se decía que la visión de los lienzos de Zuloaga me ha servido para "fermentar" las visiones que de mi España he colocado en muchas correrias por ella, y que, contemplando esos lienzos he ahondado en mi sentimiento y en el concepto de la noble tragedia de nuestro pueblo, de su austera y fundamental gravedad, de su poso intrahistórico de su alma. Contemplando esos cuadros he sentido lo mucho que tenemos de lo que queda y lo poco de lo que pasa".
Unamuno ensalzó a Zuloaga, atacando indirectamente los cuadros playeros de Sorolla:
"Zuloaga no nos ha dado el ligero engaño de un espejismo levantino, de un mirage suspendido sobre el mar latino; Zuloaga nos ha dado en sus cuadros, llenos de hombres fuera del tiempo y de la historia, un espejo del alma de la patria".

 Unamuno-por-SorollaUnamuno, ca. 1920. Joaquín Sorolla. Museo de Bellas Artes de Bilbao.Unamuno-por-ZULOAGAUnamuno, 1925. Ignacio Zuloaga.

Especialmente próxima fue la solidaridad del escritor cuando el pintor fue atacado por un sector de la prensa de Bilbao, que proclamaba que Zuloaga era un españolazo y que de vasco sólo tenía el apellido. Unamuno le escribió el 2 de octubre de 1908:
"Siempre le he creído, no ya un buen vascongado, sino uno de los más típicos representantes de la casta. El haber resucitado y paseado triunfante por el mundo el alma de la antigua y castiza pintura castellana es una prueba de ello. Soy de los que creen que nosotros, los vascos, somos los que mejor comprendemos y sentimos lo castellano".