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Relación de  madariaga_bagariaSalvador Madariaga por Bagaría. con otros creadores

 


En 1916, poco antes de partir hacia Inglaterra para incoporarse a la agencia de noticias inglesa, Salvador de Madariaga se había incorporado como colaborador del semanario España, publicación que había aparecido en enero de 1915 como órgano de reflexión sobre el país. La revista fue dirigida, sucesivamente, por tres grandes personalidades: José Ortega y Gasset, Luis Araquistáin y Manuel Azaña. Entre su colaboradores habituales se encontraban buena parte de las plumas más importantes de España, destacando Ramiro de Maeztu, Pio Baroja, Ramón Pérez de Ayala, Eugenio D'Ors y Gregorio Martínez Sierra. Las ilustraciones corrían a cargo de artistas de gran nivel, como el pintor Julio Romero de Torres, el caricaturista Bagaría, el pintor Ricardo Baroja o el escultor Julio Antonio. A partir de 1916, el gobierno británico se convirtió en uno de los principales financiadores de la publicación, en la que colaboraban escritores favorables a los Aliados. Araquistáin llegó a decir sobre Madariaga que era "... uno de los pocos periodistas españoles cuyos trabajos trascienden de la actualidad diaria y quedan como un valor permanente".

La integración personal y directa de Madariaga con los llamados intelectuales de la Generación del 14 sería breve. Vivió en Madrid y estuvo inmerso de forma estable en su ambiente intelectual entre los años 1910 y 1916  -la época en la que trabajó como ingeniero de ferrocarriles y, posteriormente, durante 1920 y 1921, desde el momento en que pierde su trabajo en Inglaterra y hasta que consigue incorporarse como funcionario de la Sociedad de Naciones-. El resto del tiempo, su contacto con intelectuales españoles fue epistolar, desde sus destinos en Inglaterra, Francia y Suiza, por lo que solo visitaba Madrid esporádicamente.

Uno de los incidentes más sorprendentes se produjo en uno de estos viajes, y lo mantuvo con su antiguo colega de corresponsalía en Londres, Ramiro de Maeztu. Según el periodista Corpus Barga, Madariaga y Maeztu participaron en una discusión en la redacción del periódico El Sol, dirigido en aquel momento por Ortega y Gasset, durante la cual Maeztu defendió la tesis de que los reveses militares de España en Marruecos se debían a la cobardía de los soldados de reemplazo, no a la ineptitud de los militares profesionales. Madariaga le replicó, retándole -"Baje usted a la calle y échele usted un piropo a la primera muchacha que pase con su novio, verá usted si este no reacciona" - a lo que contestó Maeztu - "Aunque se le dé una bofetada, no reacciona" - y seguidamente, Maeztu le propinó una bofetada a Madariaga; este reaccionó airadamente y debió ser contenido, desafiando a Maeztu a bajar a la calle a entablar pelea sin la interposición de los demás presentes. Finalmente, no hubo tal pelea y se acabaron dando un abrazo.

Sin llegar a pertenecer al círculo íntimo de Ortega y Gasset nadie duda de que Madariaga fue uno de los más destacados miembros de la llamada Generación del 14, tanto desde el punto de vista generacional, como ideológico, siendo el más europeista y cosmopolita de sus integrantes. Madariaga conoció a Ortega en 1912;  el gallego tenía entonces veintiséis años, tres años menos que él, y ya le reconocía como el líder de su generación. Con una franqueza muy poco gallega, Madariaga expresó a Ortega un día su admiración por el encanto personal que derivaba de su mirada, a lo que éste le contestó: "Muy halagüeño".
Otro miembro de su generación al que admiraba Salvador era Pérez de Ayala, al que consideraba uno de los hombres más agudos de su época, perspicaz y objetivo en sus juicios; así mismo le asignaba una bondad que llegaba incluso hasta la ternura. También admiraba al doctor Marañón, hombre muy activo y productivo, al que admiraba por su gran dominio de sí mismo y la amenidad y autoridad con que se expresaba.

azana_madarVisita a Toledo del Presidente de la República Francesa Herriot -en el centro-. A su izqda. Azaña, Marañón y Luis de Zulueta. A su dcha. Fernando de los Rios y, detrás de Herriot, Madariaga, entre otros intelectuales republicanos. Cigarral de Menores, 31 de octubre de 1932.

Entre los artistas, Madariaga fue amigo del pintor Ignacio Zuloaga. Consideraba que era, junto a Unamuno, uno de los dos vascos más importantes del siglo XX. Conoció pronto a Ignacio en su carrera, junto a su tío, el ceramista Daniel Zuloaga y valoró a la familia Zuloaga más como un conjunto que como dos individualidades. Veía a Daniel como a un caballero salido de un cuadro de El Greco, mientras que Ignacio tenía un aspecto más propio de un aldeano. Opinaba que en una familia que tenía genes caballerescos y campesinos, éstos se habían repartido de modo desigual. Su opinión de Ignacio era que hablaba poco y miraba mucho y hondamente, "adueñándose" de sus personajes, que acababan "zuloaguizados". Todos sus cuadros llevan un "no sé qué" de su autor.

El escritor francés Albert Camus le dedicó a Madariaga un encendido elogio en el acto conmemorativo de su setenta cumpleaños. El francés dijo de Madariaga: "es uno de los pocos contemporáneos que pueden llevar legítimamente el título de filósofo" y lo calificó como "caballero de las letras" por la acción coherente con que ha acompañado su pensamiento a lo largo de su vida.

El historiador Cláudio Sánchez Albornoz, al hacer un elogio suyo con motivo de su ochenta cumpleaños, lo consideró como el español de mayor notoriedad mundial, y que esto haya sido en buena medida a causa de ser un "español integral"; una persona dedicada íntegramente a luchar por su idea de España y a estudiar y escribir sobre esta. Ese intenso españolismo de Madariaga tiene el mérito especial en el caso de una persona que ha pasado la gran mayoría de su vida fuera de España, primero estudiando, luego como periodista y funcionario internacional, y finalmente como profesor exiliado a causa de la guerra. Supo ser un comprometido patriota y un verdadero ciudadano del mundo, preocupado durante toda su vida por la paz entre las naciones.

Madariaga fue un gran admirador de Manuel de Falla, músico al que se le ha asociado a la Generación del 14. Don Salvador atribuía a Falla el mérito de ser "la voz de España en Europa"; siendo especialmente entusiasta de su obra El Retablo de Maese Pedro, inspirada en la figura de El Quijote. El gallego incluso le dedicó al gaditano su libro Guía del lector de El Quijote con las siguientes palabras::
"A Manuel de Falla con cuyo Retablo de Maese Pedro cobra el inmortal Don Quijote segunda inmortalidad, dedica con afectuosa admiración este ensayo El Autor".