Web modernismo 98 y 14

logo_zuloaga
E-mail

Relación de 1firma_reyles con otros creadores

 

reyles_izRetrato de Carlos Reyles. Ignacio Zuloaga. Museo Nacional de Artes Visuales, Montevideo.

Reyles fue retratado por Ignacio Zuloaga, de cuerpo entero y en elegante frac.

embrujo_sev3

En El embrujo de Sevilla, Pura, la bailaora, elogia a un pintor vasco capaz de captar lo andaluz en su alma profunda, más allá de un  pintoresquismo "del cromo y la pandereta". Es una alusión elogiosa a Zuloaga, quien al igual que Reyles, vivió lago tiempo en esa ciudad andaluza y supo captarla en su verdad profunda.

Hay entre ambos personajes algunas coincidencias de pensamiento y sentir - poco frecuente entre Reyles y otros escritores, artistas o intelectuales -. 
Reyles era altivo y áspero. Excelente esgrimista, era rival temible para un duelo, lo sabía y lo hacía saber. Ostentó su fortuna - mientras la tuvo - de un modo a veces ofensivo. En Europa, sobre todo, esa ostentación buscaba compensar una minusvalía: Reyles era rico pero no aristócrata.

Expresó de manera rotunda sus ideas, progresistas en lo zootécnico - siempre que ese progresismo no tocase al latifundio - pero muy conservadoras en lo político-social. Además, como bien señala su biógrafo Alberto Menafra, Reyles prefirió frecuentar los círculos mundanos a los literarios.

Todos estos factores, unidos a largas temporadas en sus campos, hicieron que, siendo muchos los autores que por lectura influyeron en él, sean contados aquellos que lo marcaron por su trato personal y directo.

dedic_z

dedic_z_detDedicatoria de Reyles a Zuloaga en 1921.

 

 

 

 

 

 

 



En su generación, la del ‘900, su talento fue muy reconocido. El gran poeta Julio Herrera y Reissig (1875-1910), para tildar a alguien de intelectualoide, lo llama "afiche de La raza de Caín", demostrando haber leído la novela. Reyles había colaborado en La Revista, publicación quincenal editada por Herrera entre 1899 y 1900, pero se distanciaron posteriormente.
reyles_clubCarlos Reyles y otros miembros de la Comisión Directiva del Club “Vida Nueva”, fundado por una escisión del Club “Libertad”, que provocó la renuncia de Rodó a esta última institución, 1906.Fue reconocido también por José Enrique Rodó (1871-1917), que en La novela nueva (1897) elogió el estilo y vigor narrativo de Reyles. Pero la contraposición entre el espiritualismo de Rodó y el materialismo de Reyles, con su elogio del dinero, la empresa y los empresarios, hará que se distancien. Tendrán parecidas diferencias con Carlos Vaz Ferreira (1871-1958), debiendo destacarse que en los años '30, Reyles, ya muy empobrecido, toma la cátedra de conferencias de la Universidad de la República que Vaz había renunciado, pero cuando Vaz reclama volver a la misma, en gesto altivo, Reyles renuncia a su vez. El problema se resuelve por la creación de una segunda cátedra, que se le confiere a Reyles.

Entre los autores del '98 español, los que más lo influyen - más por lectura que por trato - son Unamuno y Ramiro de Maeztu. Entre los autores de la promoción intermedia entre el '98 y el '14 tuvo trato con Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala. Hay similitudes de estilo entre la prosa de Pérez de Ayala y la de Reyles, sobre todo en El terruño.
Es importante destacar la polémica mantenida por Reyles con don Juan de Valera. Éste había publicado una reseña crítica de la novela corta El extraño, en la que ponderaba el talento narrativo del uruguayo pero calificaba negativamente las complejidades psicológicas de la novela y de su protagonista, el intelectual Julio Guzmán. Reyles supo defender con vehemencia sus convicciones estéticas. Lo apoyó en la polémica el crítico Eduardo Gómez de Baquero (Andrenio). La opinión de Valera respecto a El extraño fue compartida luego en parte por los críticos uruguayos Alberto Zum Felde (1889-1976) y Osvaldo Crispo Acosta (Lauxar)(1884-1962).

reyles_arcachonReyles en Arcachon, Francia, fines de la década años 20.En sus estadías en Francia, conoció a Maurice Barrés (1862-1923), Edmond Rostand (1868-1918). Tuvo trato con el Conde de Keyserling (1880-1946), coincidiendo ambos en el carácter vitalista de la filosofía y el quehacer intelectual.

Hay fuerte afinidad estética y de estilo de vida entre Reyles y el argentino Enrique Larreta, quien en La gloria de don Ramiro, pintase con maestría la España del siglo XVI. Reyles dictó una conferencia sobre el autor y su novela.

En cuanto a las generaciones uruguayas más jóvenes, es de destacar la relación mantenida con los hermanos Álvaro y Gervasio Guillot Muñoz, figuras críticas muy lúcidas vinculadas a la Generación del '30 uruguaya. El primero le dedicó a Reyles un número especial de la revista La Cruz del Sur. El segundo, publicó en 1955 un bello libro: La conversación de Carlos Reyles, en el que, pese a sus diferencias estéticas y políticas - los Guillot Muñoz se distanciaron de Reyles a raíz de su apoyo a la dictadura de Gabriel Terra, que ellos rechazaban - el crítico le hace justicia al autor de El terruño.
despedida_maranonRegreso a Montevideo y despedida de Gregorio Marañón en su viaje a América, 1937.

El apoyo a Terra y luego al bando nacional en la Guerra Civil - manifestado en su discurso de homenaje al Dr. Gregorio Marañón, quien estuvo de viaje en Iberoamérica, y a quien había tratado en España - contribuyeron a que los intelectuales progresistas y de izquierdas se distanciasen aún más de Reyles.

Reyles fue capaz, en sus últimos años, de apreciar la renovación que algunos autores traían a la narrativa uruguaya de tema rural, que él cultivara con tanto destaque, como lo prueban sus comentarios elogiosos a los libros de cuentos Raza ciega (1927) de Francisco Espínola (1901-1973) y Los alambradores (1929) de Víctor Dotti (1907-1955), a pesar de sus profundas diferencias estilísticas e ideológicas con estos autores.