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Obra, estilo y técnica de solana firma

 

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José Gutiérrez Solana quiso hacer una pintura de carácter sólido, que permaneciera en el tiempo; su fijación por lo material, en este sentido, llegó a ser casi obsesiva. La pastosidad es algo característico en sus trabajos. Independientemente de los colores que utilice, la materia siempre es tratada con gran sensualidad y ternura.
En su técnica predomina el empleo de contornos muy marcados junto a potentes pinceladas que distribuyen el color, dando lugar a dramáticas escenas de imponente estructura compositiva.
Desde el principio creyó en la idea de crear un arte libre, sin ataduras a la tradición y a los academicismos: consiguió así elaborar una pintura de estilo propio. Sin embargo, no sintió ninguna simpatía por los "ismos", llevándose el Impresionismo la mayor aversión por su parte.

Jean Cassou lo consideraba expresionista; Eugenio D'Ors aseguraba que su origen estaba en la España Negra de Dario Regoyos o Ignacio Zuloaga. Para otros, su obra tiene una conexión muy fuerte con las pinturas negras de Goya. Lo que es indudable, es que Solana pintó del modo en que lo hizo por su personalidad psicopática; no podía pintar de ninguna otra manera; la angustia con la que vivía es la que le lleva a elegir esos temas -lo popular, máscaras, procesiones, objetos, asuntos relacionados con la muerte... -pintados con predominio de negros, ocres y pardos.

Algunas de sus obras más significativas son:

 

 

 

procesion en toledo.oleo sobre lienzo 60 x 81 cm coleccion casacuberta marsans barcelonaLa Procesión de Toledo, ca. 1905-1906. Colección Casacuberta Marsans, Barcelona

La  religión es uno de los temas preferidos de Solana. Dedica muchas de sus obras a la estética que encierran las procesiones, la religiosidad popular y la fuerza que irradian estas costumbres españolas.
Cuentan que una noche Zuloaga, y sin saber que Solana estaba delante, elogia este cuadro que había visto en la “Sala del Crimen” de la Exposición Nacional. Según él era la única obra que le había gustado. Con mucho orgullo, Solana se presenta a Zuloaga como su autor, y meses más tarde se la regala.

Chulos y chuilas 1906Chulos y chulas, 1906. Colección Grupo Santander

Rostros sombríos, caras angulosas, expresionismo; miradas desgarradas de tipos populares madrileños que sirven a Solana como modelo perfecto de la España Negra. Utilizó la misma técnica de brochazos empastados y violentos que Goya en sus pinturas negras. Nunca quiso vender esta obra, y la conservó hasta su muerte.

El Lechuga y su cuadrilla ca.1915-1932[1]El Lechuga y su cuadrilla, c. 1915/1917-1932. Colección Grupo Santander

A quien inmortaliza es en realidad un carpintero de Santander, muy aficionado a los toros y a raíz de cuyo traje de luces, confeccionado por su mujer,  le apodaron “El Lechuga”. El fondo de paisaje montañés es inventado, y a pesar de que le pinta con aires de triunfador, parece que su única experiencia en el mundo del toreo fue un desastre. Como en la mayoría de sus obras, no existen gradaciones atmosférica por lo que tanto lo próximo como lo más lejano están pintados prácticamente con la misma nitidez. Parece así que todas sus obras se desarrollan en un mismo plano lleno de materia y abigarrado.
El desnudo es quizá el aspecto en el que mejor se expresa la rebeldía de Solana ante la pintura tradicional. La mujer en la obra pictórica y literaria de Solana, está presente a través de prostitutas, coristas, criadas. Valoraba en ellas su esfuerzo, su resignación y su silencio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autorretrato 1917-1920Autorretrato de José Gutiérrez Solana, 1917-1920. Colección Navarro Valero

El dibujo era uno preparatorio para una litografía, pero hoy están desaparecidas tanto la lámina como las posibles pruebas litográficas. Esta imagen ha sido muchas veces reproducida y publicada.

La peinadora barata ca_ 1918La peinadora barata, ca. 1918. Colección Grupo Santander

Los maniquíes y las cabezas representadas fueron adquiridas por Solana en el Rastro madrileño, y aparecen también en algunas fotografías que se conservaban en su estudio. De nuevo, el recurso del espejo, que tantos maestros a los que Solana admiraba ya utilizaron,  para mostrar al espectador aquello que no puede percibir: la nuca borrosa de la peluquera, en este caso.
Son mujeres humildes, y sus manos callosas lo demuestran.

el espejo de la muerte. solana. 83 x 66 cm leo sobre lienzoEl espejo de la muerte, ca. 1929. la del espejoSolana mirándose en el espejo

Sánchez Camargo relata la historia del espejo de esta obra. El marco procedía de una iglesia y albergaba un cartón donde se apuntaban los nombres de los difuntos. Un anticuario lo compró y cambió el cartón por un espejo para regalárselo a su hija la cual moriría repentinamente, al poco tiempo. Así surgió la leyenda de que quien se mirara en él moriría pronto. Solana decidió desafiar al destino y, en la época "pombiana", citó a a sus amigos y se retrató contemplándose en él.

mascaras con burroMáscaras con burro, 1932. Colección Grupo Santander

Las carnavaladas, alternando con las escenas procesionales, configuran ese universo solanesco que el pintor fue capaz de crear.
Son máscaras bruscas, tristes, descoloridas, captadas en el momento en que termina la fiesta, o cuando empiezan a descomponerse por la lluvia.

El fin del mundo ca_ 1932El fin del mundo, ca. 1932. Colección Grupo Santander

Una de las obras más ambiciosas del pintor por el número de figuras que en ella aparecen y por su representación de la muerte, la interpretación del concepto de pecado y su castigo. Aparecen las figuras de la Avaricia y la Lujuria, para las cuales no existe redención posible según Solana. A Juan Valero, coleccionista que más obras reunió de Solana durante su misma época, le confesó que ésta era su mejor obra. Valero llegó a pagar por ella 300.000 pesetas.

El Bibliófilo. Solana. 1933 212 x 163 cm óleo sobrer lienzo-colección Banco SantanderEl Bibliófilo. Colección Grupo Santander

El pintor recuerda la figura de su padre, lector incansable y propietario de una gran biblioteca. Era un verdadero amante de los libros. Utilizó a su hermano como modelo. Con esta obra ganó el Primer premio en el Concurso Nacional de Retratos celebrado en Madrid en 1933.

Puerto Chico 1945Puerto Chico, 1945. Colección particular, Santander

La ciudad de Santander fue sin duda el lugar más especial para Solana. Allí vivió durante años, instalado en la buhardilla de su casa desde donde escribía y pintaba escenarios tan populares como el de Puerto Chico y la Bahía de Santander. El trabajo diario de los pescadores, la recogida de las redes, la vida en la ciudad, en definitiva.